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6 de 7 municipios del eje hacen cambios en sus cementerios

DAYANA FLORES A. TWITTER: @DayanaOpinion | 04 de agosto de 2020

El sector del camposanto de Quillacollo donde se habilitó una fosa CRÉDITO: Alcaldía de Quillacollo.
El sector del camposanto de Quillacollo donde se habilitó una fosa CRÉDITO: Alcaldía de Quillacollo.

Cercado amplió su horno. Cuatro alcaldías están encaminadas en la consolidación de crematorios. Colcapirhua, además, construirá un nuevo bloque de nichos en su camposanto.

Seis cementerios del Eje Metropolitano de Cochabamba sufrieron cambios en sus infraestructuras, con el objetivo de responder a la alta demanda de entierros de personas que fallecieron con COVID-19.

 

La tasa de decesos por coronavirus en el departamento es una de las más alta del país: al menos siete de cada 100 personas contagiadas fallecen.

 

Frente a esa situación, la mayoría (cuatro en total) aún está en proceso de consolidación de hornos crematorios. Se trata de Tiquipaya, Colcapirhua, Vinto y Quillacollo. Todos serán instalados en los respectivos camposantos de esos municipios.

 

Cercado culminó la construcción de su segundo horno el pasado mes y Sacaba ya tenía uno antes de la pandemia.

 

Colcapirhua, además apunta a la ampliación de su cementerio, con la construcción de un bloque de nichos y una capilla.

 

Además, desde que hubo el brote de coronavirus en Bolivia, Quillacollo y Cercado habilitaron fosas comunes.

 

La situación de cada uno de los municipios a continuación:

 

COLCAPIRHUA

Ese municipio construirá un nuevo bloque de nichos en el cementerio principal, en respuesta a la alta demanda de entierros de gente perecida con coronavirus. Tendrá una “capacidad de perpetuidad” de 220 restos.

 

La Alcaldía destinará 500 mil bolivianos para la edificación de esa infraestructura, de acuerdo con el Documento Base de Contratación (DBC), publicado en el Sistema de Contrataciones Estatales (Sicoes).

 

Los nichos estarán dispuestos en dos plantas y la empresa que se adjudica la obra deberá demorar máximo 60 días en entregarla.

 

Además, ese municipio edificará un horno crematorio y una capilla que estarán integrados en una misma infraestructura.

 

QUILLACOLLO

El cementerio de este municipio habilitó una fosa y este mes instalará un horno crematorio.

 

La encargada de ese espacio, Carmen Huacani, explicó que se usó un terreno en el que proyectaban construir bloques de nichos, pero, como la población necesitaba una respuesta inmediata, optaron por hacer una fosa que es “a cuerpo perdido”, es decir, los familiares que depositan ahí los restos de sus difuntos, a futuro, no tienen derecho a reclamar que les devuelvan.

 

La fosa, que puede recibir hasta 300 cuerpos, se habilitó en junio y, hasta la fecha, al menos un centenar de fallecidos está ahí. Considerando que la capacidad de ese espacio puede ser rebasada este y el siguiente mes, cuando se registrará el pico más elevado de contagios de coronavirus en Bolivia, según las proyecciones de las autoridades de salud, Quillacollo prevé consolidar un horno crematorio. De acuerdo con Huacani, esperan concluirlo este mes.

 

Enterrar a una persona con coronavirus en la fosa del Cementerio General de Quillacollo cuesta 395 bolivianos, monto que regía antes de la pandemia, según Huacani.

 

VINTO

La Alcaldesa de este municipio anunció la adquisición de un horno crematorio.

El Concejo Municipal de Vinto emitió detalles preliminares de esa infraestructura. Hay dos tipos de hornos que les propusieron las empresas proponentes: estacionarios y móviles. El último demoraría solo 10 días en ser concluido y su costo oscila entre 27.000 y 40.000 dólares.

Con esa infraestructura Vinto podría cremar hasta 20 cuerpos al día.

 

TIQUIPAYA

En Julio, el alcalde de ese municipio, Juan Carlos Angulo, también anunció la instalación de un horno crematorio, a pesar de que aún hay espacio en el cementerio municipal.

 

Hay un sitio en el camposanto para la construcción del horno. Prevén la cremación de hasta seis cuerpos al día. Su conclusión está prevista para este mes.

 

SACABA

Antes de la pandemia, Sacaba era uno de dos municipios del eje que poseía un horno crematorio. La capacidad de cremación es de hasta cuatro cuerpos al día.

 

Ese municipio es los pocos que tienen capacidad para atender la demanda, considerando que, además del cementerio central, tiene camposantos en distritos, de acuerdo con información del presidente del Consejo Municipal, Félix Ledezma.

 

CERCADO

Este municipio concluyó un segundo crematorio en julio. Antes del brote del virus, ya tenía un horno, pero su capacidad fue rebasada.

 

Invirtió 970 mil bolivianos en una infraestructura que, sumada a la antigua, cremará hasta 20 cadáveres al día.

 

 

PLAZO

Cinco municipios del eje metropolitano que no tenían crematorios antes del brote de COVID aseguraron que concluirán esas infraestructuras este mes.

 

 

Apuntes.

Bioseguridad en cementerios

 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) tiene una serie de protocolos para el tratamiento de cadáveres COVID-19. A continuación algunos de ellos:

 

PARA EL ENTIERRO

1.  Los familiares deben consultar las normativas nacionales y locales relativas a la manipulación y disposición de los restos.

2. Los familiares y amigos pueden ver el cadáver una vez que se haya preparado para el entierro, si es esa la costumbre local, pero no deben tocarlo ni besarlo. Además, deben lavarse bien las manos con agua y jabón después de verlo.

3. Los encargados de colocar el cuerpo en la tumba o en la pira funeraria deben usar guantes y lavarse las manos con agua y jabón después de quitárselos, una vez que el entierro haya terminado.

PARA LOS SERVICIOS FUNERARIOS

1. El personal de atención de salud o del servicio funerario que se encarga de preparar el cadáver

(por ejemplo, lavarlo, peinarlo, recortarle las uñas o afeitarlo) debe llevar el equipo de protección

adecuado de acuerdo con las precauciones normalizadas (guantes, bata impermeable, mascarilla médica, protección ocular).

2. Si la familia desea solamente ver el cuerpo, sin tocarlo, puede hacerlo siempre que tome en todo momento las precauciones normalizadas, en particular la higiene de las manos. Hay que dar instrucciones claras a la familia de no tocar o besar el cadáver.

3. No se recomienda el embalsamamiento, para evitar la manipulación excesiva del cadáver;

4. Los adultos mayores de 60 años y las personas inmunodeprimidas no deben interactuar

directamente con el cadáver.

 

PARA LA AUTOPSIA

1. El personal que participa en la autopsia debe reducirse al mínimo.

2. Se debe disponer de equipos de protección personal adecuados, lo que incluye ropa quirúrgica, bata impermeable de manga larga, guantes (dos pares o un par de guantes de autopsia), careta protectora (de preferencia) o gafas protectoras, y botas. Si se practican procedimientos que generan aerosoles, se debe utilizar una mascarilla con filtro de partículas (N95, FFP2, FFP3 o equivalente).

3. El depósito de cadáveres debe mantenerse limpio y bien ventilado en todo momento.

4. La iluminación debe ser adecuada.

5. Las superficies y los instrumentos deben estar hechos de materiales que faciliten su desinfección y mantenimiento entre autopsias.

6. Los instrumentos utilizados durante la autopsia deben limpiarse y desinfectarse inmediatamente después de la misma, como parte del procedimiento de rutina.

7. Las superficies en las que se haya llevado a cabo la preparación del cadáver deben limpiarse primero con agua y jabón, o con una solución comercial.

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