Opinión Bolivia

  • Diario Digital | miércoles, 03 de junio de 2020
  • Actualizado 18:54

Sonia Flores, la boliviana que salva vidas en Brasil

Sonia Flores, en Brasil.
Sonia Flores, en Brasil.
Sonia Flores, la boliviana que salva vidas en Brasil

Ante la coyuntura por el coronavirus, el nombre de la boliviana Sonia Flores ha resaltado en Brasil. La cruceña ejerce la profesión de médico en el país vecino y tiene muchos proyectos para la comunidad boliviana. Con esfuerzo, quiere convertir sus sueños y objetivos en una realidad. 

Pero, ¿cuál es la historia de Sonia? Nació en Santa Cruz en 1973 y es hija del paceño Félix Flores y de la orureña Marcelina Mamani. En su familia son cinco hermanos. 

Fue una histpria particular la de Sonia, Nació en Santa Cruz, vivió un tiempo en Beni, se fue junto a su familia a Buenos Aires, retornó al país siendo ya adolescente. 

“En Argentina vivíamos en un lugar donde habían más de 20 familias, y en cada cuarto podían vivir entre 10 a 15 personas. Era un barrio de bolivianos, mis padres salían a trabajar temprano, eran comerciantes, vendían en la calle”, declaró Sonia, recordando un poco los pasajes de su infancia.

Llegaron a Yacuiba, después de transitar por la ciudad de Mar del Plata y otras ciudades argentinas vendiendo ropa. El retorno fue duró, según contó. 

“Cuando llegamos (a Yacuiba), mi padre alquiló un cuartito construido de madera, y se inscribió al sindicatos de comerciantes de la calle. Recuerdo una vez que mi madrina llegó llorando indicando que lo habían confundido con un delincuente”. 

Al final, su padre generó un movimiento con el que fundó un mercado, eso cuando ella ya tenía 16 años. Edad en la que ya tenía en la mente que quería dedicarse a la medicina. 

¿Por qué decidió ser médico?

Según palabras de Sonia, cuando cumplió los seis años conoció a una pareja de médicos de Canadá que trabajaron en la atención de pediatría. Ellos la incentivaron, al igual que a su hermana, en el "conocimiento de la medicina y en la vocación por salvar vidas".

Pasó el tiempo y dedicó noches enteras para cumplir ese sueño y deseo de dedicarse a la medicina. 

Muy emocionada y ya con lágrimas, Sonia recuerda la primera vez que salvo una vida. Fue cuando ocurrió un incendio en la mercado Los Pozos de Santa Cruz.

“Recuerdo que una vez en el mercado Los Pozos en la Ramada comenzó un incendio y todo el mundo asustado escapó, pero en medio de la tragedia vi una niña de unos 4 años que estaba sola, asustada y llorando. Sin pensar mucho, volví al lugar para salvar a esa niña. Ahora ella es ingeniera y hasta ahora me agradece que hice eso por ella”, contó. 

Cuando acabó la escuela, vino a Cochabamba para estudiar medicina en la Universidad Mayor  de San Simón (UMSS). Comenzó sus estudios, pero ocurrió un paro y estuvo varios meses sin estudiar. La apertura de una universidad privada de Medicina en Santa Cruz, la UCEBOL, y la ayuda de sus padres le dieron la oportunidad de continuar y formarse como médico.

El año de provincia la hizo en Yacuiba. En ese tiempo lideró la realización de diferentes campañas, inclusive un Teletón. 

Decidió especializarse en terapia intensiva, razón por la que llegó hasta Brasil, país al que arrió en enero de 1999. Fueron tres años el tiempo que duró la especialidad y en ese tiempo trabajó en la empresa Mary Kay como vendedora.

El éxito no tardo en llegar, pues la promovieron rápidamente a directora. Inclusive fue premiada como la mejor vendedora de la empresa en el Brasil, en 2001. Con un viaje al congreso mundial de la empresa, que fue realizado en Dallas, se sintió orgulloa por lo que consiguió hasta ese momento. 

El 2009 nació su única hija (Sara), a la que considera un verdadero milagro de Dios. Vivió 5 años en Pernambuco, donde trabajó como misionera en las provincias de la región.

El 2017, y con la colaboración de otros médicos bolivianos, decidió realizar un primer proyecto en beneficio de la comunidad boliviana. Organizó el primer “Impacto Salud” con psicólogos, enfermeras y 50 personas voluntarias.

En mayo del mismo año fundó, con ayuda de otras personas, el proyecto Voluntarios por Amor junto a la misionera Eliana Suarez y la psicóloga Eliana Zurita. La idea fue realizar atención integral en lo físico, psicológico y espiritual a las personas. 

En la actualidad, Sonia trabaja en el hospital de Sao Paulo y piensa seguir haciendo proyectos para mejorar la calidad de vida de los bolivianos, principalmente en el área de Salud.

Su mayor sueño es aportar para la construcción de un hospital boliviano.