Opinión Bolivia

  • Diario Digital | jueves, 07 de julio de 2022
  • Actualizado 11:49

MÁXIMO MORANDO RÍOS.

“A la muerte del ferrocarril nace la ciudad turística”

“A la muerte del ferrocarril nace la ciudad turística”



El Lauchín trabajó 39 años en la empresa que administraba el ferrocarril y luego se vino a Cochabamba

Máximo Morando Ríos, más conocido como “El Lauchín” en el pueblo de Uyuni, ha dedicado su vida al ferrocarril, a la defensa de los derechos de los trabajadores y el progreso de los uyunenses.

Como residente en Cochabamba sigue con su lucha sindical y lleva con orgullo el nombre de su ciudad en alto. Es reconocido como el promotor de la réplica del reloj de Uyuni que se encuentra en el barrio del mismo nombre. Actualmente, es presidente de la asociación nacional de ferroviarios de la red occidental de la urbanización Huayllani.

Desde 1953 dedicó su vida al trabajo en el ferrocarril. Su historia refleja lo imponente que eran las locomotoras y las máquinas que trasladaban el mineral y a las personas de un lugar a otro. La mayoría de los trabajadores empíricos lograron mucho conocimiento, lo que les permitió seguir por muchos años “manejando” el ferrocarril que era administrado por una empresa inglesa.

Es el caso de don Máximo que empezó a los 15 años en la maestranza, sección de calderos. Habían unos 900 trabajadores en el lugar que llegaron de los centros mineros como Pulacayo donde la mayoría eran cochabambinos.

“Era el primer ferrocarril de Bolivia y abarcaba la mitad de la población. La mayoría de los que trabajamos ahí hicimos carrera funcionaria”, contó.

Dijo también que en ese entonces se recibía a menores de edad para retirar la sal de las calderas mientras las locomotoras estaban en reparación.

Con los años consiguió trabajar en varias secciones y en un examen de competencia llegar a una oficina técnica donde empezó como aprendiz, dibujante, ayudante y jefe. Su trabajo consistía en realizar una composición mínima de la locomotora y las reformas para la manutención; comandaba todas las reparticiones (15).

DIRIGENTE Durante su trayectoria laboral fue elegido secretario general del Sindicato Ferroviario de Uyuni por el Frente Único Proletario desde donde defendió los derechos de los trabajadores.

Según Morando Ríos, en ese entonces, Uyuni era considera el foco rojo, una ciudad revolucionaria pese a que se imponía la dictadura.

Sin embargo, nada pudieron hacer con la nacionalización del ferrocarril por la Empresa Nacional de Ferrocarriles (Enfe) y la mala administración que considera fue la muerte de esta importante maquinaria de transporte que consiguió el desarrollo económico y social de la ciudad.

Para Morando Ríos había un cementerio de locomotoras que con el impulso del Gobierno hubiera sido un museo que refleja la historia del transporte en el país.

“Me pondría a llorar si veo que lo que comentan sobre la pérdida de la maquinaria es cierto. Ha costado mucho levantar el ferrocarril y existía una colección de locomotoras que por errores administrativos se han perdido”, manifestó.

PROGRESO Pese a esto, “El Lauchín” de Uyuni se encuentra muy agradecido por el apoyo de los uyunenses en su trayectoria sindical y obrera.

Recuerda que desde la llegada del ferrocarril hubo mucho progreso, sobre todo por el mejoramiento del servicio de luz, agua y alcantarillado. Incluso los trabajadores ferroviarios lograron emplazar un cine teatro con los aportes, pero después fueron renunciando quedando sólo los de la maestranza que formaron una sociedad para administrar este espacio cultural. En la puerta se encuentra el monumento al ferroviario.

A su vez destaca la salud de sus habitantes. A manera de anécdota cuenta que para la inauguración del cementerio hubo que llegar a un minero de Pulacayo (comunidad vecina) para enterrarlo.

“La gente es muy sana y no muere fácilmente aunque hace mucho frío, a veces llegamos a 18 o 20 grados bajo cero. Creo que es el aire del Salar que nos hace bien”, señaló.

LA ACTUALIDAD No obstante a estos avances, en 1991 decidió migrar a Cochabamba donde se emplazó el barrio Uyuni siendo el promotor el señor Eduardo Paniagua. Son más de 70 familias, todos residentes uyunenses que empezaron las construcciones en una planicie donde sólo había plantaciones de maíz y granjas.

Don Máximo llegó a la ciudad junto a su esposa y seis de sus hijos, cinco de ellos uyunenses.

Para los residentes, Uyuni ya está en Cochabamba porque muy pocas personas se quedaron en esa ciudad.

“En Uyuni había dos estaciones, la del invierno y del ferrocarril, esta última ha muerto”, comentó.

Dijo también que en esta ciudad existe mucha riqueza que el Gobierno debe saber explotar, sobre todo en el Salar que es una manto blanco interminable y aún no se conoce todo su potencial.

En sus últimas visitas ha quedado sorprendido por el crecimiento de la ciudad, todo esto gracias al turismo y espera que esto continúe con la implementación de un aeropuerto internacional que está a punto de ser concluído.

Finalmente, lamentó que sólo queden unos pocos uyunenses desde la época del ferrocarril. La mayoría son de los alrededores. A ellos se suman los turistas y otras personas que mostró su preocupación porque existe información de que están involucradas con actividades al margen de la ley.

“Hay gente que aprovecha el turismo para entrar y salir. Son extraños”, concluyó.

Datos.



Primeros pasos

Máximo Morando Ríos nació el 9 de junio de 1936 en Uyuni. Hizo la primaria en la escuela Aniceto Arce y luego continuó la secundaria en la escuela Daniel Campos. La necesidad le obligó a trabajar en el ferrocarril a muy corta edad y durante 39 años. Actualmente, es jubilado ferroviario.

Dirigente

Fue elegido como secretario general del Sindicato Ferroviario de Uyuni durante la época de la dictadura. En el primer congreso como dirigente fue elegido como presidente de las Cajas Sociales.