Opinión Bolivia

  • Diario Digital | jueves, 28 de octubre de 2021
  • Actualizado 01:51

FIESTA DE LA INTEGRACIÓN

Migrantes cruzan hasta mares para bailar en honor a la Mamita de Urcupiña

Llegan de España, de Estados Unidos y otros países para renovar su devoción a la Patrona de Quillacollo.
Migrantes cruzan hasta mares para bailar en honor a la Mamita de Urcupiña



“Te juro mi amor, china morenita, Cocani soy yo, con amor y pasión”, son los acordes de la morenada que marca el ingreso de la fraternidad Chacaltaya, una del medio centenar de agrupaciones que participaron ayer en la Entrada de Urcupiña, en Quillacollo.

Luisa Pacheco hace gala de movimientos rímicos y cadenciosos al son de los bombos, platillos y otros instrumentos interpretados por la banda de música. Es, por su estatura, una de las bailarinas que encabeza las primeras escuadras de las morenas.

Si bien luce el mismo traje de color ciclan que todas las fraternas, una elegante manta sujetada con un broche metálico, la pollera que llega hasta el botín de media caña que usa y un sombrero borsalino adornado por un prendedor, ella se siente especial porque tuvo que cruzar el Atlántico para bailar “para la Mamita de Urcupiña”.

La cochabambina vive hace 12 años en Madrid (España) y es la tercera oportunidad que llega a Bolivia para participar en la festividad de la Virgen de la Asunción. “Cumplí mi promesa de bailar tres años para la Virgen, pero el próximo agosto también estaré en su fiesta para renovar mi fe”. dice.

Leila Patricia Siles llega desde Salta (Argentina) con una comitiva de 120 bolivianos que radican allá. Son cerca de 50 los que participan en diferentes fraternidades. Ella baila tinku.

Como Luisa y Leila, muchos bolivianos, que viven en el extranjero llegan para la ocasión y participan en la celebración, de diferentes maneras.

Teodoro Garnica, por ejemplo, vive hace 30 años en Mendoza (Argentina). Se fue allá en busca de trabajo y ahora solo viene de visita al país. El migrante llega sagradamente a la Fiesta de Urcupiña con la imagen en brazos que lo acompaña durante la Entrada. Se trata de una Virgen de cerca de 30 centímetros de altura que lleva un peculiar sobrero rojo.

Un bloque de los caporales San Simón llega por segundo año desde Estados Unidos, de Virginia.

El derroche de alegría, energía en las danzas y el colorido de los trajes se roban el aplauso de los espectadores a lo largo de los cuatro kilómetros de recorrido, desde la avenida Martín Cárdenas, cerca del Santuario de Cota, hasta el templo de San Ildefonso, donde los bailarines se rinden a los pies de la patrona de Quillacollo.

Muchos ingresan de rodillas y algunos no pueden esconder su emoción y se quiebran en llanto. Unos pagan promesas y otros se encomiendan a sus favores.

Los esposos Mauricio y Ximena Machaca bailan con su bebé de cinco meses en brazos. Victoria luce el mismo traje de la fraternidad de sus padres, un vestido de aguayo decorado con platería, diminutas cucharas colocadas en forma cruzada a manera de prendedor. “El año pasado ya entró en la fiesta en el vientre y ahora pedimos para que siempre esté sanita”, dice el papá.

Hay poco intérvalo en el ingreso de las agrupaciones, pero hubo demora en el horario de inicio de la festividad. Los primeros grupos llegaron pasado el mediodía.

No faltan las danzas autóctonas que alternan con las de antaño como la tarkeada de la agrupación Comunidad Laboral Santo Domingo y los “doctorcitos”.

El salay se roba un importante espacio entre las morenadas, diabladas y caporales. Las bailarinas hacen gala de su energía con el zapateo y el vaivén rápido de las polleras cortas, con las manos. Los hombres no se quedan atrás y le suman el movimiento de sus sombreros.

Los caporales San Simón, Mi Viejo San Simón, Santiago, entre otros, también realzan la celebración que aglutina a miles de peregrinos.

Apuntes

Control

Cerca de 2.200 policías resguardaron el recorrido de la Entrada de Urcupiña. Los mismos también realizaron apoyo solidario como transportar a las personas con discapacidad y adultos mayores.

Niñez

El personal de la Defensoría de la Niñez y de la Adolescencia se desplazó para el control de los menores y distribuyó manillas de identificación.

Limpieza

Hubo constante limpieza a lo largo del recorrido. Se retiró principalmente envases vacíos de refresco y comida.

Oferta

Empresas de comida rápida se desplazaron por la Entrada ofreciendo alimento. Fuera del recorrido, se instalaron comerciantes con variada oferta gastronómica: churrasco, choripán, anticucho y variedad de pollo, entre otros.

Comercio

Los vendedores se instalaron en inmediaciones de la ruta y ofrecieron variedad de artículos, prendas de vestir, artefactos eléctricos, juguetes.