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  • Diario Digital | sábado, 01 de octubre de 2022
  • Actualizado 11:14

QUILLACOLLO

Granizada afecta a 8 sectores productivos y a 30 mil familias

Granizada afecta a 8 sectores productivos y a 30 mil familias



Los más afectados son avicultores, floricultores y agricultores de siete comunidades. Hay pobladores que perdieron hasta 200 mil dólares.

Una granizada de casi 90 minutos “sepultó” los emprendimientos productivos de al menos siete comunidades de Quillacollo. El hielo, que cayó el domingo, se acumuló y alcanzó una altura de medio metro. Aplastó los techos que protegían a pollos, flores, maquinaria, vehículos particulares, equipos de computación, muebles y otros.

Durante una hora y media cayeron miles de “piedras de hielo del cielo”, algunas alcanzaron el tamaño de un limón, contaron las víctimas de siete comunidades ubicadas a 20 kilómetros de la ciudad de Cochabamba, (zona oeste de Quillacollo): Illataco, Marquina, Paucarpata, Santa Rosa, Ironcollo, Falsuri y Sanja Pampa.

La mañana y tarde del domingo el clima fue agradable al oeste de ese municipio, pero al promediar las 19:00 horas aparecieron nubes negras. Luego hubo un viento huracanado seguido de una tormenta eléctrica que culminó con una granizada.

“Las calles parecían ríos, los granizos sonaban como bombas en los techos. No se podía salir”, relató el comunario de Sanja Pampa René Bustamante.

Doce horas después de lo ocurrido, cerca de las 9:00 de la mañana de ayer, el panorama era desolador. Por lo menos ocho de cada 10 vecinos estaban fuera de sus casas clamando ayuda.

A esa hora, el sol estaba en pleno, la temperatura superaba los 18 grados, pero no era suficiente para derretir la gruesa capa de hielo que sepultó el patrimonio que algunos comunarios dedicados a ocho rubros (agricultura, floricultura, herrería, mecánica, carpintería, zapatería, avicultura y porcicultura) acumularon durante toda su vida.

La agricultora Antonia Soria, que vive en Paucarpata desde que nació, dijo que en los últimos 69 años, jamás vio una granizada como la que cayó la noche del domingo.

Al interior de su habitación, que solo es de obra gruesa, aún quedaban las huellas de las pezuñas de todas las vacas que logró meter a su casa para protegerlas.

Sus rumiantes que se quedaron afuera, un ternero y una vaca lechera, fueron sepultados por el hielo, al igual que sus cultivos de maíz y hortalizas. 

Reconoció que tenía otros ambientes donde pudo haber metido a los dos animales, pero salir a rescatarlos era arriesgar su vida. “Yo creo que si uno de esos granizos me caía a mi cabeza, me dañaba. Era muy peligroso”, indicó.

Cerca del mediodía de ayer, un grosor de 20 centímetros de granizo aún cubría su patio y en el medio de ella estaba carneando a las vacas muertas. A medida que el hielo se tornaba rojo por la sangre de su ganado, se echaba a llorar.

Reclamó que el domingo nadie socorrió a su comunidad y que ayer las autoridades solo se limitaron a ver lo sucedido.

ILLATACO

En comunidades aledañas murieron cerdos, conejos, gallinas ponedoras, entre otros animales. La mayoría aplastados por los tinglados de sus granjas.

El presidente de la comunidad de Illataco, Jesús Sandívar, dijo que los pocos animales que sobrevivieron aún están en riesgo porque el forraje para alimentarlos “está bajo el hielo”.

DAÑOS MATERIALES

Pero la afectación también fue material. “En mi vida nunca he visto algo así”, relató ayer María Ángela Vargas, una vecina de Sanja Pampa que no pudo contener el llanto al ver que el tinglado y los muros de su casa cayeron sobre sus dos vehículos.

Casi todo el vecindario estaba en su vivienda intentado apuntalar con troncos su tinglado caído, para rescatar los autos aplastados. 
María Ángela perdió más de 35 mil bolivianos, sin contar los motorizados, pues todavía tenía la esperanza de que funcionen.

A menos de una cuadra de esa casa estaba el taller del mecánico Sandro Garrón, donde varios vehículos que no son suyos también fueron sepultados por un tinglado que derribó la granizada.

El mecánico y sus tres ayudantes tenían la mirada perdida en la estructura destrozada, pues “no solo es una pérdida económica, sino también de sueños que uno tiene”.

Relató que el techo cayó y con él, el tendido eléctrico. En medio de la penumbra intentó salir de su habitación para rescatar los carros, pero ni bien puso un pie sobre su piso mojado sintió una descarga eléctrica. “Estaba acorralado”.

Sandro tuvo que esperar hasta ayer para que alguien viniera a desconectar la energía y durante toda la noche se limitó a sacar el agua que ingresaba a su habitación.

El taller no tenía ni cinco años y lo abrió luego de gestionar un préstamo bancario de más de 20 mil dólares que aún debe.

PARALIZACIÓN

Tres ambientes de la normal Simón Rodríguez de Paucarpata también cedieron: el cielo falso del tercer piso, el auditorio y el comedor.

Elizabeth Pérez, portera de la normal, dijo que ella y su familia pusieron en riesgo sus vidas por intentar salvar los equipos y la documentación de la institución.

Primero se vino abajo el techo del auditorio y estrujó sillas, una tarima, donde los profesores organizaban sus graduaciones, entre otros muebles.

Luego cayó la cobertura del comedor, donde habían refrigeradores y otros equipos electrónicos. Antes, ella y sus hijos estaban trasladando todo lo que podían a otros ambientes.

El agua también ingresó a un área donde se guarda documentación de la normal.

El gestor institucional de la normal, Rubén Ustáriz, informó que, por precaución, las actividades están paralizadas de forma indefinida.
Lo propio sucedía en las restantes comunidades afectadas. Los niños no fueron a sus escuelas, porque estaban a ayudando a sus padres a rescatar sus cultivos. Los adultos tampoco fueron a trabajar, muchos de ellos porque sus centros laborales quedaron sepultados por el granizo.

Centenares de hectáreas perdidas


La mayor parte de los cultivos afectados por la granizada del domingo son de maíz, papa, alfa alfa y avena, según un informe del municipio de Quillacollo y de la Unidad de Gestión de Riesgo de la Gobernación.

Algunos maizales ubicados en Sanja Pampa tenían más de un metro de altura, pero tras la granizada quedaron reducidos al nivel del piso.

Otros cultivos, por ejemplo, las hortalizas, que en todo su proceso de crecimiento no superan los 30 centímetros de alto, quedaron completamente cubiertas por el hielo.

Los agricultores de las más de siete comunidades afectadas en el Valle Bajo se pasaron toda la mañana y parte de la tarde de ayer retirando granizo de sus terrenos de cultivo.

Algunos contrataron ayudantes para acelerar el proceso y rescatar sus sembradíos. “Mientras más tiempo están expuestas las plantas al hielo, más posibilidades tienen de morir”, indicó el agricultor René Bustamante.

Zapatería pierde más de 140 mil dólares

Dionisio Mamani perdió 140 mil dólares luego de que la granizada destruyera su fábrica de suelas de zapatos.
El hielo se acumuló en el tinglado de su fábrica y éste cedió y aplastó las ocho máquinas donde elaboraba suelas para comercializarlas dentro y fuera del departamento.

Hasta el mediodía de ayer, el zapatero se sentía impotente porque no recibió ayuda para levantar la estructura derrumbada y salvar sus equipos y materia prima. 

Lloró mientras decía que su único consuelo era saber que toda su familia estaba sana. Confesó que él y su hija estuvieron a punto de morir.

El tinglado cayó cuando Dionisio y su hija estaban debajo de él, sacando el agua de las máquinas. Por fortuna, se percató que la estructura estaba a punto de venirse abajo y jaló de la mano a su hija para meterla en su vivienda, que está a unos pasos de la zapatería.

90 mil aves mueren en siete zonas

En Illataco al menos unas 90 mil aves murieron en tres granjas.

Los techos de los corrales de las aves acumularon el granizo y luego cedieron hasta aplastarlas.

Otras gallinas se ahogaron por el exceso de agua que ingresó a sus corrales, según el representante de la comunidad de Illataco Jesús Sandívar.

La mañana de ayer los avicultores y su personal se ocuparon de rescatar a las aves sobrevivientes, ponerlas en camiones y trasladarlas a espacios más seguros.

Sin embargo, los animales salvados apenas son el 40% del total que había antes de la granizada.

La muerte de las aves representa una pérdida económica de unos 200 mil dólares, solo para el propietario de la granja Paqui, Fernando Quiroga.

También supone el desempleo para decenas de comunarios de Illataco que ayer no pudieron contener las lágrimas mientras recogían los pollos muertos.

Santa Rosa se queda sin claveles, rosas y lisiantos

Un manto blanco de granizo opacó los coloridos cultivos de claveles, rosas y lisiantos de Santa Rosa, una comunidad ubicada al norte de Quillacollo, a 20 kilómetros de la ciudad.

Más de media decena de invernaderos que resguardaban a estas flores de exportación fueron destrozados por las bolas de hielo que cayeron por más de una hora el domingo.

Uno de los floricultores de Santa Rosa Raúl Viedma dijo que cada metro cuadrado de parcela dañada representa una pérdida económica de 70 bolivianos. Él perdió más de 35 mil bolivianos.

Detalló que del total de sus cultivos de flores, por lo menos, el 25% están completamente dañados.

RESIGNACIÓN

Desde que culminó la granizada, él y sus ayudantes no dejaron de trabajar para salvar los invernaderos.
Algunos vecinos se sumaron a la tarea; sin embargo, hasta el mediodía de ayer no recogieron ni la mitad de todo el granizo que cubría las flores.

LISTAS

Ayer, decenas de técnicos del municipio de Quillacollo, a la cabeza del alcalde, Eduardo Mérida, recorrieron las hectáreas para contabilizar los daños.

En vista de que los afectados eran muchos, solicitaron ayuda a los representantes de las Organizaciones Territoriales de Base (OTB) para levantar listas con los nombres de los damnificados, los daños materiales y económicos, y los números de contacto.

Opiniones.

Honorato Arroyo
Floricultor
Nunca hemos visto una granizada tan fuerte. Las calles parecían ríos. Dos abuelitas que querían ir a pedir ayuda han sido arrastradas por el agua. El granizo que ha caído era de casi un metro.
Nosotros con mi hijo cultivamos flores y solo pedimos a las autoridades que nos ayuden con semillas.

Édgar Verástegui
Dir. Normal Simón R.
La madre naturaleza ha castigado como nunca antes con este granizo a Paucarpata, como decían los comunarios. Una vez que las diferentes instancias hagan una valoración de los daños, se repondrá cubiertas y se tomarán previsiones para evitar que este tipo de desastres naturales vuelvan a dañarnos.

Arturo Maldonado
Dir. Infraestructura
La infraestructura es un tema delicado. Habrá que ver cómo vamos a reparar este daño en las comunidades.
Quizá sea con la adquisición de calaminas, ladrillos y otros materiales de construcción.
También veremos si la parte legal nos permite ofrecer este tipo de ayuda a los comunarios damnificados.