Opinión Bolivia

  • Diario Digital | domingo, 26 de junio de 2022
  • Actualizado 17:40

LOS TOTOREÑOS FUERON FAMOSOS EN BOLIVIA POR SU INCONTROLABLE Y HEREDITARIA TENDENCIA A LA TELEGRAFÍA. DOS DE ELLOS FUNDARON LA PRIMERA RADIOEMISORA DE BOLIVIA

Los hermanos Costas: De Totora al éter

Los hermanos Costas: De Totora al éter



Eran hermanos. Se llamaban Rodolfo y Enrique Costas. Trabajaron muchos años, haciendo vibrar los cables telegráficos de Totora y Cochabamba, hasta que sintiéndose con alas, tendieron su vuelo hacia las antenas de La Paz.

Poco tiempo les tomó mostrar su garra de pioneros en aquella ciudad. La vieron, la sitiaron y la conquistaron. La Paz fue desde entonces, el centro de su enorme actividad y su espíritu y capacidad de trabajo.

Un buen día del año 1930, el pueblo paceño fue sorprendido por el eco de misterioso ulular en el espacio. La virginidad del éter fue rasgada por las ondas emitidas desde la primera radioemisora de Bolivia. Rodolfo y Enrique habían hecho el milagro. Eran los fundadores, dueños, empresarios, técnicos, obreros y locutores autodidactas del primer ensayo radial de esta parte de América. Los dos pioneros fueron el blanco de la admiración del pueblo.

El espíritu de trabajo, la ambición, la devoción, el empuje y la fe, son energías nacidas del alma. Y son la riqueza de los visionarios, los pioneros, los sabios y los mártires. Pero la técnica no es una fuerza espontánea. Hay que crearla. Es el ángulo, el nivel, el cuadro real de la civilización que necesita de tiempo, de experiencia, de estudio y de sacrificio para dar sus frutos. Y en la empresa de Rodolfo y Enrique, lo primero había sido avasallado por lo segundo. Le faltaba la técnica y esa falta que por contraste elevaba su portentoso esfuerzo, fue la causa de la graciosa anécdota que pasamos a narrar.

Pasaron los años y corrían los últimos meses de la guerra con el Paraguay. Naturalmente, la radioemisora de los hermanos Rodolfo y Enrique era el gran vehículo de las noticias sobre las operaciones bélicas, noticias que se vincularon muy a menudo con hechos ocurridos en retaguardia y que a veces resultaban de carácter social. Así una vez se perifoneó lo siguiente. Decía el locutor.

Anoche en las primeras horas, dio a luz un hermoso nene la respetable señora fulana de tal, esposa del distinguido ciudadano mengano de tal, que hace dos años se encuentra prisionero en Asunción. Felicitaciones a los padres. No se sabe si por este tropezón, Rodolfo pegó a Enrique o Enrique pegó a Rodolfo.