Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 27 de septiembre de 2022
  • Actualizado 13:05

La fatalidad de las Mero, dos hermanas unidas en el trabajo y en la muerte

La fatalidad de las Mero, dos hermanas unidas en el trabajo y en la muerte

Las hermanas Sandra Karina y Fanny Yesenia Mero Anchundia compartieron vida, empleo y fatalidad, la que les llevó a estar juntas el día en el que la tierra tembló en Ecuador y se desplomó el centro comercial en el que trabajaban.


Fanny era la veterana, la empleada de años, y Sandra, animada por la experiencia de su hermana, había sido contratada hace unos días como refuerzo ante la llegada de las clases, que llevaba al centro comercial a una mayor cantidad de familias para comprar los útiles escolares de los menores.


El sábado por la tarde, cuando el terremoto de magnitud 7,8 llegó, ambas se encontraban en el edificio de cinco plantas, que se derrumbó por completo y que por su dimensión ha sido el último en el que los bomberos han trabajado para encontrar víctimas.


"La tragedia ha sido... a Fanny la encontraron el sábado y la enterramos el domingo, y ahora Sandra Karina...", cuenta a Efe entre lágrimas Miguel Agustín, uno de los hermanos de las fallecidas.


Hoy entierran a Sandra Karina, una de las últimas víctimas halladas entre los escombros de la ciudad de Manta, los restantes cuatro hermanos, la madre de ambas y el hijo de Sandra, Andrés Eduardo, que tiene ocho años y pasará al cuidado de su abuela, en cuyos brazos observa la despedida de su madre.


Todos rodean el féretro, recubierto de plástico como el resto de cuerpos rescatados ya tras varios días tras el fallecimiento, en un silencio que solo se rompe cuando lo alzan para introducirlo en el nicho.


"¡Adiós!, ¡adiós!", le dicen mientras dan un par de palmadas a la madera.


Los Mero, destrozados y exhaustos tras cinco días de incertidumbre y tristeza, concluyen la despedida con mariachis que entonan canciones sobre la maternidad y se marchan en silencio cuando el féretro queda tras los ladrillos, el fin de la primera parte de su duelo. EFE