Opinión Bolivia

  • Diario Digital | domingo, 03 de julio de 2022
  • Actualizado 00:25

Telma es maestra, enseña en escuelita del campo en Chayanta y sube a TikTok el día a día

Mediante la conocida red social, la profesora da una lección sobre la voluntad de enseñar y aprender en medio de las carencias. Sus alumnos llegan desde muy lejos y, cuando llueve, deben sortear goteras.
Del lazo izquierdo, algunos niños en la escuelita de Chayanta. Del otro, la profesora tiktoker Telma Karen.
Del lazo izquierdo, algunos niños en la escuelita de Chayanta. Del otro, la profesora tiktoker Telma Karen.
Telma es maestra, enseña en escuelita del campo en Chayanta y sube a TikTok el día a día

Telma activa su cámara cada día, como de costumbre, para filmar las maravillas de lo que sucede en un espacio sencillo, donde los lujos no tienen pisada y los flashes no forman parte de la escena.

Nada de eso. Las filmaciones diarias para nada se relacionan con tomas pensadas, con buen encuadre o un guion cuidado. Lejos de ello, Telma usa la cámara de su celular para capturar la simplicidad con la que ella les enseña a sus pequeños alumnos, en la provincia de Chayanta, en Potosí.

Allí, en medio de las carencias, Telma Karen Amézaga se desenvuelve como maestra. Lo hace en una escuelita precaria, que aparenta ser de adobe y que ha sido construida gracias al esfuerzo de los padres, que para elevarla han tenido que colaborar con los materiales y llevarlos desde sus casas, caminando kilómetros.

Ella es profesora y también se permite subir los videos del día a día con los niños a la plataforma de TikTok.
Cuando lo hace, relata, de fondo, las condiciones del colegio, muestra la alegría de los niños en los recreos y también explica las necesidades que son propias en el lugar.

En uno de los videos, que fue compartido por El Potosino, aparecen algunos estudiando y sorteando las goteras, tras una noche de lluvia.

“Para poder realizar la refacción de este y los demás ambientes, es necesario que el camino llegue hasta la escuela. Para construir este y los demás ambientes, los papás, hace años, trajeron los materiales desde muy lejos, y a pie. Y lo volverán a hacer para que sus hijos puedan estudiar cómodamente en un mejor lugar”, describe la maestra. 

“Por lo menos hay un techo donde pasar clases”, concluye, optimista.