Opinión Bolivia

  • Diario Digital | miércoles, 20 de noviembre de 2019
  • Actualizado 06:18

LECTURAS SUTILES

El sufrimiento en la actualidad

El sufrimiento en la actualidad
Si algo caracteriza a la época actual es justamente que todo lo que uno tenga o haga siga siendo actual. Con la particularidad de que no se lo piensa por su vigencia sino en tanto queda homologado a que sea lo último que salió al mercado y si no es así, pierde su valor o su importancia, quedando despreciado.

Esta exigencia tan actual, puede ser pensada desde diferentes puntos de vista, dependiendo el campo en donde nos queramos situar para su análisis: los objetos tecnológicos, la vestimenta, el saber, la medicina, entre otros.

Ahora bien, en esta presentación, nos interesa pensarlo en función del sufrimiento subjetivo y el psicoanálisis, puesto que lo actual no es sin incidencias sobre los mismos.

Por eso, y aún a riesgo de caer en cierta generalización, podemos afirmar que estamos continuamente compelidos a estar bien.

Para decirlo de otra manera: el modo de estar en lo actual no da lugar a sentirse mal. Por este motivo, podemos apreciar como una amplia variedad de discursos y disciplinas del campo de la salud tienden a vincular el padecimiento subjetivo a una falta de voluntad de la persona. Posición que se sostiene

a partir de diferentes enunciados, que en esta ocasión reuniremos bajo el eslogan de querer es poder.

Este posicionamiento suele articularse muy bien con la promesa farmacológica, donde una pastilla te saca el stress, otra la depresión, otra el pánico, etc. Sin embargo, esta oferta desmedida

de sentido absoluto lleva a la persona

a enfrentarse una y otra vez con lo

mismo, a un círculo vicioso del cual

para intentar salir termina hundiéndose cada vez más, con la nueva consecuencia de que se lo responsabiliza-culpabiliza si no puede mejorar.

Así, una persona termina creyendo que no tiene nada que ver con eso que le pasa, salvo por la culpa de que no puede-quiere estar mejor. Evitando formularse ciertas preguntas al respec- to, por ejemplo: ¿cómo vive ese cuerpo que habita?, ¿ese trabajo que hace?,

¿y sus relaciones con los otros? Esto sería la parte difícil, porque implica detenerse un instante, separarse de la oferta de sentido actual y enfrentarse a un momento de sin sentido y de angustia, donde no se tiene la falsa respuesta

inmediata que silencia, sino preguntas, interrogantes que abren al trabajo de análisis sin clausurar el asunto.

Por lo que venimos exponiendo, es que debemos recuperar el respeto por el sufrimiento subjetivo, por los síntomas, sin pretender eliminarlos o erradicar-los antes de tiempo. Es decir, antes de darnos el tiempo necesario para poder leer lo que ese síntoma o sufrimiento quiere decir y que no está pudiendo ser expresado de otra manera. De esta forma, poder construir en el espacio de análisis otro modo de decir que no conlleve el mismo malestar como así tampoco su silenciamiento.

Porque la vigencia actual del psicoa- nálisis sigue siendo su piedra inaugural, fundamental, haber descubierto que los síntomas son un modo de expresar algo que no se está pudiendo exteriorizar de otra manera, es decir, son por-tadores de un mensaje a descifrar en cada uno.



NOTA: Para cualquier consulta o comen- tario contactarse con la responsable

de esta columna, Claudia Méndez Del Carpio (psicóloga), al correo electrónico [email protected] o al celular/ WhatsApp 62620609.

Visítanos en Facebook como:

LECTURAS SUTILES.