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  • Diario Digital | miércoles, 22 de mayo de 2024
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LA QUINTA ACUSACIÓN CONTRA EL ESTADOUNIDENSE

Productor de Puff Daddy lo denuncia por acoso sexual y exige $us 30 millones

Rodney Jones apunta contra el rapero por haber sido obligado, supuestamente, a solicitar trabajadores sexuales y haber sido drogado.

El rapero Puff Daddy y su productor Lil Rod. AGENCIAS
El rapero Puff Daddy y su productor Lil Rod. AGENCIAS
Productor de Puff Daddy lo denuncia por acoso sexual y exige $us 30 millones

Sean Combs, Puff Daddy, (Nueva York, 54 años), enfrenta su quinta demanda por acoso sexual, y todo en apenas tres meses.

El rapero y empresario, también conocido como Diddy, fue denunciado en la corte sur de Nueva York y, por primera vez, por un hombre, el productor Rodney Jones Jr., también conocido como Lil Rod.

Jones le acusa de haberle realizado tocamientos no consentidos, haberle obligado a tomar drogas y exigirle contratar trabajadores sexuales, todo de manera muy reciente, en los dos últimos años.

La demanda se suma a las de una mujer anónima que denunció el 6 de diciembre que Combs la violó junto a otras dos personas en 2003, cuando ella tenía solo 17 años y él 34, así como a la durísima denuncia de violación y malos tratos por parte de su artista y exnovia Cassandra Ventura, Cassie (el 16 de noviembre, aunque retirada un día después, tras un acuerdo extrajudicial); a la de una estudiante llamada Joi Dickerson-Neal (presentada el 23 de noviembre), que le acusa de violación en 1991; y a la de Liza Gardner (un día después, el 24 de noviembre), que asegura que la violó a ella y a una amiga a principios de los años noventa.

Jones exige 30 millones de dólares. El rapero cuenta con una fortuna estimada de unos 90 millones de dólares. Sus abogados niegan las acusaciones.

Jones, que ha producido buena parte del último disco de Combs, lanzado el pasado septiembre, asegura que entre septiembre de 2022 y noviembre 2023 pasó mucho tiempo con el artista, trabajando, viajando y que incluso vivió durante meses con él en sus casas de Nueva York, Florida y Los Ángeles, grabando muchas horas de audio y vídeo del rapero.

En su demanda explica que mientras trabajaban en el proyecto musical, Combs “le agarraba los genitales de forma no autorizada ni solicitada y le tocaba el ano”, y que también le incitó a tener sexo con otro hombre, explicándole que era “una práctica normal en la industria de la música”, según se lee en las 73 páginas de la demanda, llenas de fotografías y detalles explícitos.

Además, según la versión de Jones, Combs se paseaba desnudo delante de él y le obligaba a trabajar en el cuarto de baño mientras él se duchaba, en una ducha con una mampara transparente.

También le obligaba a “solicitar a trabajadores/as sexuales y a realizar actos sexuales para el placer de Combs”, que le presionaba con violencia y ofreciéndole dinero. También afirma que así lograba controlarle, ofreciéndole sumas de dinero, elogiándole y prometiéndole acceso a ejecutivos del más alto nivel de las casas de discos. “Combs deja muy claro constantemente que tiene un inmenso poder en la industria musical y con las fuerzas del orden”, se lee en la demanda.

Además de Combs, en la demanda Jones también cita a la discográfica Universal (que, por el momento, no ha respondido) y a algunos de sus máximos ejecutivos, afirmando que la casa de discos “falló en supervisar, advertir o monitorizar de forma adecuada” al músico.

También cita a Justin Combs, el hijo de 30 años del rapero, y a su jefa de personal, ante la que se quejó y que le decía que eran “payasadas amistosas” con las que Combs le demostraba cariño. Jones la acusa como cómplice por “prepararle para aceptar una relación homosexual”.