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  • Diario Digital | domingo, 11 de abril de 2021
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Portugal, un refugio para pasar la pandemia... en resorts y autocaravanas

EFE
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Portugal, un refugio para pasar la pandemia... en resorts y autocaravanas
En una época con los viajes reducidos al mínimo, extranjeros jubilados o en teletrabajo han encontrado en Portugal un refugio para pasar la pandemia, atraídos por la seguridad que les despierta el país ante el virus y en alojamientos tan dispares como resorts de cinco estrellas o autocaravanas.

La mayoría son europeos, aunque también hay casos de Estados Unidos, Canadá e incluso Irán. Llegan atraídos por el clima y la costa y llevan meses en Portugal, donde dicen que se sienten "seguros".

Ni la severidad de la tercera ola ni el confinamiento que mantiene el país a medio gas desde mediados de enero les han hecho cambiar de idea.

CAMBIO DE AIRES

La vida de Anne Lemonnier cambió en marzo de 2020 y no sólo por la pandemia. A esta francesa residente en Londres le diagnosticaron un cáncer y tuvo que pasar mucho tiempo en el hospital mientras la covid-19 revolucionaba todo.

Superado el tratamiento, quiso un cambio de aires y se fue al Algarve, donde ha comprado una residencia en el resort Pine Cliffs.

"Decidí reconsiderar completamente mi modo de vida", explica desde el sur de Portugal, a donde llegó el 20 de diciembre, en el último vuelo antes del cierre de las conexiones con Reino Unido.

No tiene prisa por volver. "No me considero una turista, sino casi una residente", señala la francesa, que se dedica a la consultoría y teletrabaja desde Portugal, como la mayoría de los huéspedes de larga duración del Pine Cliffs Resort.

Este complejo de Albufeira ha recibido cerca de un centenar de reservas de estancias de larga duración durante la pandemia.

DE IRÁN A PORTUGAL

En otro resort del mismo grupo, el Sheraton Cascais, las estancias de larga duración -con medias de 6 meses- suponen el 60 % del negocio. Como la de una familia iraní que llegó en noviembre y no piensa marcharse hasta que pase la pandemia.

"Estoy en Portugal para tener una vida mejor y más segura", cuenta Mohsen Haydari, un empresario del mármol que está con su mujer y sus tres hijos en Cascais.

Su visión no ha cambiado con la tercera ola, que azotó con virulencia la región de Lisboa, donde está Cascais.

"Las olas van y vienen. Lo importante es el comportamiento del Gobierno y de la gente. Y lo que he visto es que respetan las reglas y las precauciones", dice.

Mohsen dirige su empresa desde allí y sus hijos siguen las clases de la universidad o del colegio por internet.

MADEIRA, MÁS LIBERTAD

El archipiélago de Madeira se ha salvado del confinamiento gracias a su mejor situación epidemiológica, aunque no del golpe al turismo, sobre todo por las restricciones aéreas.

"Tenemos una ocupación muy baja", señala a EFE Fabíola Pereira, administradora de PortoBay, un grupo con siete hoteles y resorts. Las estancias largas suponen la mitad de sus huéspedes, personas que teletrabajan pero también jubilados, especialmente ingleses, alemanes y luxemburgueses.

En el hotel Porto Mare están Bob y Chris Langstaff, un matrimonio inglés que visita desde hace 26 años la isla y llegó el 14 de diciembre. No saben cuándo podrán volver, pero no están preocupados.

"No hay vuelos. Estamos atrapados en este sitio maravilloso", cuenta Chris, que se siente "mucho más segura" allí, donde incluso están dando clases de portugués.

Bob coincide: "Las autoridades están haciendo un buen trabajo para mantener la seguridad", con test en el aeropuerto y cuarentenas obligatorias.

En el hotel Les Suites hay otra pareja de jubilados ingleses, David y Angela Banfield, que llegó en diciembre y que pasa los inviernos en Madeira en busca de buen tiempo.

"Este año hay una razón extra, la situación de la covid en Reino Unido", explica David, que relata que en la isla "todo el mundo es muy disciplinado" y no le preocupó el empeoramiento en el Portugal continental, porque "es casi como otro país".

La única pega de no estar en casa, la vacuna: "Como tengo 85 años y mi mujer 79, con suerte ya nos habrían vacunado si estuviésemos en Reino Unido. Pero no nos preocupa porque la tasa de infecciones aquí es muy baja".

UNA CASA SOBRE RUEDAS

Otros han decidido pasar la pandemia en Portugal en una autocaravana, una "burbuja" que les permite distancia social.

Es el caso de Martyn e Isabel, una pareja del Reino Unido que pasa los inviernos viajando por Europa.

La pandemia les pilló en marzo de 2020 en el Algarve, encontraron un área para autocaravanas en Tavira que les permitió quedarse y pasaron otras 14 semanas en Portugal. La experiencia les gustó tanto que, meses después, están en el mismo sitio.

"Portugal era el lugar más seguro de Europa. Nos sentíamos muy seguros donde estamos", cuenta Isabel desde el Algarve Motorhome Park de Tavira.

En octubre volvieron a dejar Reino Unido y llegaron rápidamente a Portugal, en vez de pasar semanas en Francia y España, como habitualmente, por miedo al cierre fronterizo.

No quieren volver todavía porque Portugal está en la "lista roja" y tendrían que hacer cuarentena en un hotel y asumir los costes. Cuando regresen, planean salir con dos semanas de antelación y ahorrarse esa experiencia.

En el mismo área de autocaravanas están desde hace tres meses Dee y John, de Worcestershire. Ella trabaja en una oficina y él es mecánico, pero pasan la mitad del año viajando.

"Cuando vinimos, el riesgo era más bajo y era el sitio más seguro", explica Dee, que todavía no sabe cuándo se marcharán porque Portugal se ha convertido en su "lugar favorito en el mundo", gracias al buen tiempo, a la gente y al coste de vida.

En las tres áreas para autocaravanas que tiene Algarve Motorhome Park la ocupación es baja y varía entre el 15 % y el 60 %, relata la responsable del estacionamiento de Tavira, Carina Pereira.

La mayoría son jubilados, sobre todo franceses, ingleses y alemanes.

Todos han encontrado en Portugal su refugio pandémico.