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  • Diario Digital | domingo, 04 de diciembre de 2022
  • Actualizado 20:29

Pasión por la tinta, el maestro francés tiene tatuado todo el cuerpo incluídos lengua y ojos

El francés Sylvain Hélaine, conocido como Freaky Hoody es el hombre más tatuado del mundo, ninguna parte está libre, ni siquiera el blanco de los ojos o la lengua.

Freaky Hoody el maestro frances lleno de tatuajes. YAHOO
Freaky Hoody el maestro frances lleno de tatuajes. YAHOO
Pasión por la tinta, el maestro francés tiene tatuado todo el cuerpo incluídos lengua y ojos

El francés Sylvain Hélaine, conocido como Freaky Hoody es el hombre más tatuado del mundo, ninguna parte de su cuerpo está libre de tinta, ni siquiera el blanco de los ojos o la lengua. Un hombre de 35 años, habitante de la región parisina, supo compaginar su pasión por los tatuajes con su vocación de maestro de primaria, aunque no sin levantar revuelo.

“Llevo unas 460 horas de tatuaje, 57.000 euros”, cuenta Sylvain en las redes sociales. Está considerado como el hombre más tatuado de Francia.

Para el francés los mejores tatuajes son los de sus ojos, algo que el llama “una modificación corporal, más que un tatuaje”. Sobre el mismo comenta el doloroso proceso del tatuaje ocular.

“Es una tortura, te mantienen el ojo totalmente abierto, sientes cómo la aguja te perfora”, comenta, no sin desestimar que era uno de su mayores anhelos.

Pero Sylvain Hélaine es igualmente maestro de escuela, y enseña a niños de entre 6 y 11 años, la edad de todas las curiosidades, pero también de todos los miedos.

“Siempre provoco un momento de estupefacción en los niños y los padres. Pero cuando me presento y ven que soy un profesor como los demás, todo va bien”, explica Hélaine, que asegura que ama su profesión.

Aunque, no todos los padres son igual de comprensivos, algunos tienen severas críticas con respecto a la apariencia, “no tengo nada contra los tatuajes, pero creo que un profesor debe ser neutro”, estima Farid, de 45 años, que “no sabe” si su hijo  realmente aprende en clase con el profesor.

“Lo encuentro inapropiado. Me sorprende que la Educación Nacional deje hacer eso. Hace 10 años, se negaba la entrada de los alumnos que llegaban al colegio con el pelo azul...”, insiste otra madre, en el diario Le Parisien.