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  • Diario Digital | martes, 22 de octubre de 2019
  • Actualizado 15:21

La importancia de los abrazos en la salud y los ánimos

La importancia de los abrazos en la salud y los ánimos


Un estudio demuestra que un abrazo o una muestra de cariño de un familiar o ser querido, a veces valen más que mil palabras para tu salud física y mental. 
Por ejemplo, cuando Rebeca se fue a estudiar a una universidad lejos de su casa, decía que cuando extrañaba más a su familia era cuando tenía un resfriado. Ella aseguraba que los medicamentos que tomaba no eran ni la mitad de efectivos que los mimos y el cariño que le prodigaban en casa sus padres, su hermana y su abuela cuando se sentía mal.
Aunque sus amigos y compañeros de clase se mostraban escépticos y hasta se burlaban de ella, es muy posible que después de todo Rebeca estaba en lo cierto. Esa, al menos, es la conclusión de un estudio realizado en Carnegie Mellon University.
Según los resultados del estudio, un apoyo social mayor y los abrazos más frecuentes disminuyen la posibilidad de infectarse con las enfermedades asociadas al estrés, y hacen más leves sus síntomas.
El estudio, publicado en Psychological Science y dirigido por Sheldon Cohen, profesor de Carnegie Mellon University, investigó el abrazo como un ejemplo de apoyo social, porque normalmente es una señal de una relación más íntima y cercana con otra persona.
Los investigadores ya sabían que las personas que tienen conflictos con otras pierden la capacidad para combatir los virus, como el del resfriado común.  También sabían que las personas que tienen mayor apoyo social sufren menos los efectos del estrés, como la depresión y la ansiedad.  Tomando esto como base, hicieron pruebas para saber si el apoyo social era igualmente efectivo para reducir la posibilidad de contagio de las infecciones asociadas con el estrés. También si el hecho de recibir abrazos podría ser responsable, al menos en parte, de la sensación de apoyo, y si protegía a la persona de la infección.
El estudio examinó a 404 adultos saludables. Mediante cuestionarios y entrevistas telefónicas, se abordaron asuntos como conflictos personales, apoyo social y abrazos recibidos.
Más adelante, se expuso a los participantes al virus del resfriado común, y se monitorizó la evolución de la enfermedad para evaluar si la contraían, la intensidad de la infección y los síntomas.
Los resultados mostraron que en los participantes que se sentían más apoyados socialmente se reducía el riesgo de infección asociada con los conflictos. En cuanto a los abrazos, eran responsables por una tercera parte del efecto protector que se derivaba del apoyo social.
Entre los participantes que sí resultaron infectados, los que recibieron más apoyo social y abrazos más frecuentes tuvieron síntomas menos serios de la enfermedad, tanto si habían experimentado conflictos como si no.
Según Cohen, esto sugiere que si te abraza una persona de confianza, el abrazo puede actuar como un medio eficaz de transmitir apoyo, y que aumentar la frecuencia de los abrazos podría ser un modo efectivo de reducir los efectos nocivos del estrés.
Es posible que el efecto protector aparente de los abrazos pueda atribuirse simplemente al contacto físico por sí mismo. O bien podría ser que el abrazo sea un indicador de apoyo y de intimidad. De cualquier forma, como demuestra el estudio, los que reciben más abrazos están de alguna forma más protegidos de una infección.
Ahora ya lo sabes: el abrazo, el contacto físico y otras muestras de cariño son una estupenda medicina para aliviar el estrés y lidiar mejor con enfermedades como el resfriado común, y con los síntomas y molestias que ocasiona. Así que dales un abrazo a tus seres queridos y déjate abrazar por ellos para mantener la salud de todos.

ABRAZOS Y TERCERA EDAD A medida que envejecemos, disminuyen las oportunidades de recibir afecto físico, especialmente después de perder a nuestra pareja, cuando hablar de sexualidad en la tercera edad se olvida completamente, casi tanto como el contacto físico que se recibe.
Pero es en la vejez cuando más se necesita del contacto, caricias y afecto físico, pues es el momento en que nos encontramos más asustados, deprimidos y nos sentimos más solos y enfermos que nunca.
En la tercera edad es común observar a personas con deterioro psíquico, quienes parecen haber cambiado su personalidad de forma radical y, si bien parece característica de la vejez, tiene su origen en la carencia sensorial que viven, especialmente en la pérdida de movimiento, la falta de comunicación, el aislamiento social y la falta de relaciones con amigos y seres queridos.
Sin actividad corporal, no hay información sensorial ni desarrollo cerebral, por lo que la imagen corporal, la autoestima, el aprendizaje, la percepción y la consciencia del adulto mayor van disminuyendo. Por ello, entre más experiencias corporales podamos proporcionar a nuestros adultos mayores, mejor será su estado anímico y fisiológico en general.
La estimulación directa de la piel a través de caricias, contacto cuerpo a cuerpo y abrazos es un rasgo que tenemos en común la mayoría de los mamíferos pues, desde pequeños nos ayuda a estimular las funciones corporales principales como la respiratoria, circulatoria, digestiva, reproductora, nerviosa, endocrina y tónica. El contacto es la esencia de la afectividad.