Opinión Bolivia

  • Diario Digital | viernes, 06 de diciembre de 2019
  • Actualizado 04:49

Hombres ¿siempre dispuestos al sexo?

A ellos también les afecta la rutina, las obligaciones laborales o los problemas que surgen entre las parejas, dice un especialista.
Hombres ¿siempre dispuestos al sexo?


“No, no es verdad que los varones siempre estemos al quite de un impulso sexual. Solo es una idea preconcebida que conviene desterrar cuanto antes”, dice el doctor José Benítez Molina, especialista en sexualidad masculina y director médico de Boston Medical Group, y añade:

“A los hombres también nos afectan los requiebros de la rutina diaria, las obligaciones laborales, los problemas que surgen en la relación de pareja, la crianza de [email protected] [email protected] o las enfermedades orgánicas y psicológicas”.

La falta de deseo sexual o libido en el varón, rompecabezas vinculado tradicionalmente a la mujer, es un problema creciente en las consultas médicas y psicológicas: “Esta cuestión aparece como tercera causa de disfunción sexual masculina por detrás de la disfunción eréctil y la eyaculación precoz”, destaca.



NO SON ROBOT SEXUALES Aunque la práctica sexual libere endorfinas -neurotransmisores- y esto ayude a disminuir el estrés rápidamente, lo más habitual es que la inmensa mayoría de los hombres lleguen a casa con el agotamiento propio del ajetreo sociolaboral, por lo que ni siquiera se plantean la posibilidad de tener relaciones sexuales ni solos ni acompañados.

“Después de una jornada agotadora solo quieren relajarse y descansar, aunque sea cierto que el estrés relacionado con el trabajo provoca una disminución más que sensible en la frecuencia de las relaciones sexuales y, por ende, de su deseo sexual”, afirma el doctor Benítez.

Lo que les hace perder

el apetito sexual

La rutina en las relaciones íntimas es otro de los motivos que lleva a la pérdida del deseo sexual, así como los problemas de pareja enquistados, la falta de comunicación de tú a tú, el distanciamiento, las discusiones, los conflictos, el sempiterno pitidito del teléfono móvil o las ineludibles obligaciones familiares.

El deseo sexual también se ve mermado por enfermedades orgánicas como los trastornos del tiroides o los niveles altos de prolactina -hormona que en los hombres inhibe el deseo sexual-, así como por el déficit de testosterona, habitual en la andropausia masculina:

“Cerca de un 80 por ciento de hombres sufre de un descenso de su capacidad sexual a partir del medio siglo de vida, más aún a medida que avanzan hacia la vejez. Disminuyen su vigor físico, su fertilidad o su rendimiento sexual, y aparecen, alteraciones en su comportamiento social”, apunta el doctor José Benítez.

Pero este déficit de testosterona puede notarse en etapas más jóvenes provocado por enfermedades como el hipogonadismo, la diabetes, la obesidad, la hipertensión, el cáncer o por el abuso del tabaco y el alcohol.