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  • Diario Digital | jueves, 29 de febrero de 2024
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HALLAZGO

Descubren el “sistema solar perfecto” en el que astrónomos buscan señales de vida

Este sistema se encuentra a 100 años luz de distancia y tiene seis planetas prácticamente del mismo tamaño. Apenas han cambiado desde su formación hace unos 12.000 millones de años.

Seis mundos alrededor de un Sol como el nuestro son ideales para estudiar cómo se forman los planetas y si pueden albergar vida./ NCCR PLANET
Seis mundos alrededor de un Sol como el nuestro son ideales para estudiar cómo se forman los planetas y si pueden albergar vida./ NCCR PLANET
Descubren el “sistema solar perfecto” en el que astrónomos buscan señales de vida

Investigadores localizaron "el sistema solar perfecto", uno sin las colisiones violentas que hicieron del nuestro una mezcolanza de planetas de tamaños diferentes.

Este sistema se encuentra a 100 años luz de distancia y tiene seis planetas prácticamente del mismo tamaño. Apenas han cambiado desde su formación hace unos 12.000 millones de años.

Estas condiciones estables hacen que sea ideal aprender cómo se formaron estos mundos y si albergan vida.

La investigación fue publicada en la revista Nature.

Las "perfecciones" de HD110067

La creación de nuestro propio sistema solar fue un proceso violento. Los planetas chocaban entre sí mientras se formaban, distorsionando órbitas y dejando a gigantes como Júpiter y Saturno junto a mundos relativamente pequeños como el nuestro.

Las cosas no pueden ser más diferentes en el sistema solar HD110067, como lo llamaron los astrónomos.

Normalmente, la formación de un planeta es un proceso violento.

Allí no solo los planetas tienen un tamaño similar. También giran sincronizados, a diferencia de la sincronización inconexa de los planetas de nuestro sistema solar.

En el tiempo que le toma al planeta más interno dar tres vueltas alrededor de la estrella, el siguiente planeta lo hace dos veces, y así sucesivamente hasta el cuarto planeta del sistema.

A partir de ahí las cosas cambian a un patrón 4:3 de velocidades orbitales relativas para los dos últimos planetas.

Esta intrincada coreografía planetaria es tan precisa que los investigadores crearon una pieza musical cíclica, similar a una composición al estilo de Philip Glass (compositor estadounidense), con notas y ritmos correspondientes a cada planeta y sus períodos orbitales.