Opinión Bolivia

  • Diario Digital | sábado, 19 de octubre de 2019
  • Actualizado 13:43

Cuando la distancia pone a prueba el amor

Confianza, sacrificio y comunicación son algunas de las claves que tienes que desarrollar para que funcione tu noviazgo a la lejanía.
Cuando la distancia pone a prueba el amor


Quienes tienen una rutina sexual plena y satisfactoria conocen la sensación de relajación y felicidad que proporciona el sexo. Pero, cuando eso cambia, podría provocar alteraciones físicas en el cuerpo. Puede que ya ni te acuerdes de cuándo fue la última vez o evites hablar del tema con tu pareja.

Los motivos varían de acuerdo a cada persona, por lo que juzgar no es una opción, ya que solo trae sentimientos de culpabilidad.

El ser humano está planificado para beneficiarse y gozar del sexo. Las caricias, los abrazos y el orgasmo provocan que el cerebro genere más oxitocina, dopamina y serotonina, sustancias que desencadenan las sensaciones de bienestar.

El cuerpo es sabio y se adapta a las circunstancias, sin embargo, varios estudios señalan que se producen cambios con la ausencia de sexo. Estos son algunos de los que puedes experimentar:

Mayor vulnerabilidad

a las enfermedades

Los médicos indican que el sistema inmunológico se debilita cuando dejas de tener sexo. Como resultado, es probable que te enfermes más seguido, principalmente de resfriados e infecciones.



Las paredes vaginales

se vuelven más débiles

Tener sexo es como una especie de ejercicio para tu vagina, por lo que la falta de él propicia que sus tejidos pierdan la costumbre de relajarse.

Por ello, cuando se tienen relaciones sexuales después de mucho tiempo es común que exista cierto dolor en la zona genital.



Aumenta el estrés

Puede que te sientas más ansiosa porque hay una disminución de las hormonas de la felicidad que se producen durante el sexo. Mal humor, falta de ingenio y voluntad son otros síntomas que aparecen tras un periodo sin relaciones sexuales, ya que estas fortalecen el sistema inmunológico y nos ayudan a tener más energía para encarar las tareas pesadas del día a día.



La libido disminuye

Después de un tiempo de no tener sexo, dejarás de anhelarlo. La libido baja, por lo que no tendrás ganas de tener relaciones. Esto pasa porque el cuerpo amortigua la respuesta hormonal a la excitación. Mientras más sexo tiene una persona, mayor será su deseo por intimidad y por vivir a pleno su sexualidad.



El corazón podría sufrir

Una buena vida sexual está fuertemente ligada a la salud cardiovascular. Entrar en un período de abstinencia elimina ese impulso hormonal y aeróbico. Esto no significa que sufrirás un ataque, pero tu corazón sí podría resultar mínimamen- te afectado o al menos perder su resistencia.



Menor luminosidad

La falta de sexo puede disminuir el brillo de la piel y cabello, ya que está científicamente comprobado que durante las relaciones sexuales se duplica la liberación de estrógeno en el organismo de la mujer, hormona que, entre otras cosas, combate la sequedad y el envejecimiento del cutis y el pelo.



Malestar general

A nivel macro, los dolores en el cuer- po, la disminución de la flexibilidad y mayor dificultad a la hora de realizar tareas cotidianas son algunas de las consecuencias de la falta de sexo.

Por otro lado, además de ser una actividad física excelente y placentera, el coito fortalece los músculos y trabaja la elongación de piernas, brazos y columna.l