Opinión Bolivia

  • Diario Digital | lunes, 06 de julio de 2020
  • Actualizado 02:58

Agricultura de resistencia y cocina resiliente, conceptos que se fortalecen en la crisis

Activistas ambientales, chefs y cocineros forman parte de un grupo que fomenta la “comida consciente” en las redes. Ellos se oponen al uso de transgénicos en las semillas y empoderan la capacidad humana de surgir ante la adversidad. 
 
Pixabay
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Agricultura de resistencia y cocina resiliente, conceptos que se fortalecen en la crisis

Agricultura de resistencia y cocina resiliente. Quizás, algún que otro usuario se haya topado de frente con una de esas llamativas propuestas que hallaron su espacio de nacimiento en las redes sociales. Y si dichos conceptos consiguieron envolver aún más su atención, es probable que el cibernauta haya decidido ahondar más, empaparse y adentrarse en ese mundo que parece fusionar el arte culinario con la capacidad de crear, innovar y mantenerse firmes ante la adversidad.

Pues bien. De pronto, la conclusión no esté muy desatinada. En febrero pasado, cuando en Bolivia comenzaba a sonar con fuerza la sombra del coronavirus y la amenaza del confinamiento casero parecía ser inminente, Eliana Navarro, una paceña apasionada por la cocina y conocedora del rubro vegano, decidió promover el proyecto llamado Juntuchas por la alimentación. A través de este espacio, la intención inicial fue reunir a ocho emprendedores para que, de manera colectiva, todos hicieran posible la idea de la cocina resiliente, precisamente, en un momento complejo condicionado por la emergencia sanitaria y la necesidad de aguantar los embates propios del contexto.

“Mediante este concepto debíamos presentar propuestas de recetas de cocina. Por ejemplo, hablar de alimentos que reforzaran nuestro sistema inmunológico, productos que podíamos tener con facilidad en las casas, pues en la primera etapa de la cuarentena no se podía salir ni acceder fácilmente a los alimentos. Aquello tuvo muy buena recepción de la gente, que nos mandó sus fotitos en las cuales mostraba cómo reproducía las recetas”, comentó Navarro.

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Con el paso inicial dado, el grupo fue por más. Habilitó, así el segundo ciclo, en el que invitó a nueve personas, entre ellas, activistas de Tarija, Santa Cruz y La Paz. Culminada dicha tarea, se abrió camino la agricultura de resistencia al interior de Juntuchas por la alimentación. El tiempo en demasía en casa y la necesidad de canalizar la ansiedad en un ejercicio saludable como es la generación de huertos urbanos llevaron al grupo a fomentar talleres, mediante videos editados que son subidos a la fan page del Facebook (Juntuchas por la alimentación).

“Tengo relación con la cuestión de productores orgánicos, pero es un proceso de aprendizaje. Me contacté con una persona que venía trabajando con huertos y ella convocó a otras. Es diverso el grupo. Hay muchos de Cochabamba, El Alto y La Paz. Está el espacio cultural Efímera, que es un centro que se sustenta con la venta de pizzas. Los propietarios, desde 2019, tienen huerta en la que producen sus insumos. También está Érika Condori, La casa de la chola. Todos gestionan sus huertos urbanos en pequeños espacios”. 

Varios de ellos forman parte del movimiento “Comida consciente”. Se torna casi evidente que no se enfilan detrás del uso de semillas transgénicas. De acuerdo con Eliana, no dirigieron formalmente una posición consensuada, pero el discurso es compartido. Y ahora, más que nunca, se vuelve elemental volver a lo natural e incursionar en la agricultura casera. “Estamos firmes en que detrás de una semilla transgénica hay un agronegocio oscuro de mucha magnitud con personas que no están comprometidas con lo natural. Es un buen momento para empezar tu huerta urbana”.

Los talleres se transmiten mediante videos que son subidos a la fan page. Se lanzan día por medio, a las 17:00. Allí es probable encontrar material de autorriego, fertilizantes orgánicos y todo lo que hace a la forma correcta de usar las semillas.