Opinión Bolivia

  • Diario Digital | lunes, 11 de noviembre de 2019
  • Actualizado 19:27

LECTURAS SUTILES

El adolescente es convocado a tomar su palabra

El adolescente es convocado a tomar su palabra

La adolescencia es una etapa que, entre sus muchas denominaciones, es considerada socialmente “la etapa del burro”, donde el adolescente atraviesa cambios tanto físicos como emocionales, en la cual se lo piensa como un sujeto que “no elige, no quiere, no asume y no piensa”, un sujeto en negativo, en menos; sin embargo, son estatutos no diferentes a cualquier momento de la vida de cada uno, donde a veces nos perdemos en elegir, asumir y querer. 
Esta dificultad se debe a que de alguna  forma el adolescente no responde al ideal social de adaptación a un entorno adulto, en el que existen parámetros donde se debería actuar de una forma determinada, como lo hicieron algunos en un pasado. 
Más en esta época, diferente a otras, que se caracteriza por una premisa moderna    e imperativa del “todos por igual”, donde  la diferencia no tiene un lugar, la falta no  está permitida, y la intolerancia a la diferencia es un motivo de segregación. 
Hay un empuje a la renovación “todos con la última tecnología, la última moda, la actualización”, caracterizado por la obsolescencia programada, que se desvanece y va perdiendo su valor con el tiempo, entonces el sostener algo se vuelve más difícil.
En la época de lo inmediato donde se  quiere representar más  en menos tiempo, no hay un lugar para la construcción, para el proceso; donde antes, por ejemplo, un beso podía representar el inicio de una relación, hoy pierde ese valor simbólico y solo es un acto del momento.
La época pone en mesa muchas ma-       neras de satisfacción, quiere velar la         falta con una multiplicidad de objetos, por lo que, en el adolescente resuena “en esta vida hay que probar de todo”, pues es  un momento en el que intenta hacer  una separación de sí mismo con el otro, se  ha construido en base a significaciones que se le han ido otorgando  o rechazando. 
Es una etapa de re-significación y re-construcción de volverse más sí mismo, pero, ¿Cómo hacerlo? A veces los recursos que posee no bastan o no se pueden sostener y lo excesivo llega a tener un lugar.
Frases como “y cómo me ven, y qué van   a pensar” resuenan también, porque              el adolescente es convocado a tomar                            su palabra, a tomar un lugar y asumir-         lo, frente a un otro ya no tan parte de él. 
En este  momento se ve en falta lo cual puede generarle algún tipo de mal-estar. 
La terapia clínica es un espacio de escucha, donde se apunta a encontrar la marca singular que cada uno ha construido        y ha dejado huella en aquel que habla, porque es allí donde se articula no solo          la expresión de una falta sino también  la particularidad de aquello que excede.
Es un espacio de acompañamiento en un momento no de menos, sino de más, donde se reconoce al adolescente con su palabra, su invención y su diferencia.

NOTA: Para cualquier consulta o comen- tario,  contactarse con la psicóloga Claudia Méndez Del Carpio, responsable de la columna,  al correo [email protected]  Visítanos en la páginas de Facebook:  LECTURAS SUTILES