Opinión Bolivia

  • Diario Digital | sábado, 22 de enero de 2022
  • Actualizado 05:26

EL CAMBIO SE IMPULSA DESDE EL CÓDIGO ABIERTO

Llega al país la opción para agilizar trámites, acceder a datos de entes públicos y transparentar juicios

Todo es posible con la transformación tecnológica. La compañía Red Hat propone acompañar el proceso, de manera que el Gobierno, las gobernaciones y municipios puedan apuntar al “gobierno abierto”.

Javier Carrique, vocero y director regional de Red Hat para Bolivia, Paraguay y Uruguay. GENTILEZA
Javier Carrique, vocero y director regional de Red Hat para Bolivia, Paraguay y Uruguay. GENTILEZA
Llega al país la opción para agilizar trámites, acceder a datos de entes públicos y transparentar juicios

¿Es posible pensar en que todos los trámites en Bolivia se simplifiquen y que ya el ciudadano no deba peregrinar con diversas carpetas pesadas de un sitio a otro?, ¿o que, de pronto, se cree una suerte de historia clínica universal de salud, como sucede en Argentina, en la que toda la población se encuentre inscrita, de modo que cualquier médico pueda acceder a la información del paciente, se trate de un hospital público o privado? La respuesta es un sí.

Pero, claro, todo ello requiere una transformación ligada a lo cultural y tecnológico contenida en el concepto de “gobierno abierto”. Esto último es clave, pues quiere decir que todos los ciudadanos pueden tener acceso a informaciones que están en las bases de datos de las entidades públicas. El resultado de ese proceso transformacional es que se refuerza la transparencia entre la ciudadanía, el Gobierno y los establecimientos estatales.

La compañía internacional Red Hat, especialista en código abierto, propone aquello. Es decir, que Bolivia avance en la línea de evolución tecnológica por la que transitan países limítrofes como Chile y Argentina.

En Chile, el Estado no solo trabaja con el sistema del gobierno abierto desde hace ya más de una década, sino que cuenta con un portal llamado “Gobierno Abierto Chile” al que la población trasandina puede ingresar y conocer los planes de acción.

En Bolivia, el camino está allanado y nunca es tarde para comenzar con el cambio, que no necesariamente debe ser “veloz”, sino  paso a paso. Así lo considera el vocero y director regional de Red Hat para Bolivia, Paraguay y Uruguay, Javier Carrique, quien además se encarga del seguimiento comercial en Argentina.

En una entrevista a la que accedió con OPINIÓN, Carrique explica que los beneficios de la implementación del gobierno abierto son muchos, y que abarcan la salud y lo administrativo, entre otros puntos.

“El cliente del Estado, en definitiva, es el ciudadano, ¿cómo les puedo hacer más fácil la vida? Comenzando ese proceso de transformación a través de tecnologías que permitan lograr ese objetivo”, señala el hombre que lleva la voz de Red Hat, la compañía experta en código abierto y causante de transformaciones positivas en Latinoamérica.

P: La idea de gobierno abierto no es tan nueva en Latinoamérica. En Chile y Uruguay, por ejemplo, se aplica…

R: Como Red Hat, en la categoría de software libre cumplimos con las cuatro libertades que establece la ley. Esto genera una oportunidad única porque esa Ley de Software Libre fuerza una migración de aplicaciones que hoy tienen implementadas los organismos, que son antiguas. A través de esa migración, se puede dar el puntapié para la modernización, y que esa modernización, desde la tecnología acompañada con una transformación cultural, dé paso a plantear las bases para trabajar con estructuras de gobierno abierto. En Argentina hay un proyecto, en el Ministerio de Salud, que se basa en la interoperabilidad de datos. Se maneja el concepto de historia clínica universal. No importa a qué organismo me vaya a atender. Con el consentimiento del paciente se puede compartir los datos de historia clínica. Hasta hace poco, si iba a un médico en Buenos Aires, tenía mi historia clínica, pero si me pasaba algo y debía ir por emergencia a otro en Salta, ese doctor no veía mi historial. Eso se puede hacer hoy. Ello también establece una política de gobierno abierto porque también puedo definir qué comparto de mi historia clínica como paciente o ciudadano. Es ahí donde entra el concepto de código abierto: un concepto de colaboración entre Estado y ciudadanía en cuanto a compartir datos y un montón de informaciones.

P: ¿Qué hay en cuanto al panorama en Bolivia?

R: Bolivia está en una posición bastante interesante de cara a una transformación que se puede dar, de alguna manera, impulsada por una ley de software libre, que obliga a una  transformación de los entornos tecnológicos de los distintos organismos. Puntualmente, como Red Hat tenemos la tecnología para ayudar a esos organismos a hacer esa transformación, a entregar servicios más rápidos al contribuyente, al ciudadano, a agilizar opciones de trámites, a que las aplicaciones estén disponibles en los teléfonos móviles, y a que el acceso a la información y los datos sea a través de distintos dispositivos.

P: Lo abordamos desde la salud, pero desde la justicia, también suena importante. La gente quiere confiar más. Esto es general en Latinoamérica, pues el ciudadano desea tener acceso a cierta información, y su materialización generaría un puente de transparencia…

R: De acuerdo. De hecho, uno de los motores de estos procesos de transformación que llevan adelante los gobiernos es tener al ciudadano o contribuyente como eje. Es decir, ¿cómo puedo yo, como Estado, entregarle mejores servicios y hacer su vida más fácil respecto a la interacción que debe tener con distintos organismos? Así, que la persona saque un turno online y pueda presentar un trámite online, subiendo determinada documentación digitalizada para iniciar un proceso. Que no deba ir a una oficina gubernamental con papeles. Es el concepto de expediente electrónico. Lo otro que apalanca bien el gobierno abierto es la transparencia. Es decir, saber dónde se ubica mi trámite y que le pueda dar seguimiento normal, también (es posible) la transparencia en juicios. En Chile tenemos un caso interesante con la digitalización de escrituras públicas. Uno puede presentar toda la información digital y hacer seguimiento. Después, también está la transparencia de datos. Yendo al caso de salud en Argentina, con la pandemia, otro trabajo que se hizo fue el tracking (seguimiento) de pacientes y de las vacunaciones. Se armaron tableros de control disponibles para el público.

P: Estos países deben presentar mayor evolución con respecto a Bolivia…

R: Puede ser. Por ejemplo, Uruguay comenzó su camino, si no me equivoco, en 2012, a través de una política de Estado impulsada por la Agesic, que, según tengo entendido, es un organismo del gobierno que tiene relación con la Agetic, que es su homónimo dentro del Estado boliviano. Uruguay forma parte de un grupo de estados pioneros dentro de la digitalización tecnológica, que después se traslada a políticas de gobierno abierto. Pero nunca es tarde para comenzar. Me parece que hoy, el Estado y los organismos gubernamentales en Bolivia tienen una oportunidad de empezar a transitar este camino con mayor velocidad a través de lo que impone la Ley de Software Libre. Eso genera una oportunidad de replantear la forma en que se está trabajando, con nuevas tecnologías, de cara a ver cómo tengo al ciudadano en el centro, así como las empresas privadas saben mucho de lo que es el Customer centricity, estar centrado en el cliente. El cliente del Estado, en definitiva, es el ciudadano, ¿cómo le puedo hacer más fácil la vida? Comenzando ese proceso de transformación a través de tecnologías que permitan lograr ese objetivo.

P: ¿Cuál sería el mensaje desde Red Hat, para que el país empiece a involucrarse con esta temática?

R: Red Hat puede ser un excelente socio tecnológico para encarar este proceso de transformación. Lo importante es entender cuáles son los casos de uso que pueden llegar a generar un impacto mayor en la sociedad o en los objetivos de ese organismo en el menor tiempo posible, y trabajar en ese proceso con un acompañamiento que hacemos a nuestros clientes. Trabajamos en tres aspectos, no solo en lo tecnológico, sino también en lo cultural, en cómo ayudamos a los organismos y las empresas en el entorno privado, a generar ese proceso de change management que se debe dar en lo cultural. Hoy, la forma en que se construyen aplicaciones y servicios es diferente a cómo se hacía hace 5 o 10 años. Es un proceso colaborativo donde las áreas que conforman una organización desde el punto de vista de tecnología trabajan como unidades colaborativamente. Estamos en ese proceso de acompañar a las empresas en trabajar de una forma muy diferente. La tercera pata son los procesos. Uniendo la tecnología con los cambios culturales y los cambios en los procesos, se llega a buen puerto, arrancando chico, pero con una plataforma que permita acompañar ese crecimiento.

P: La transformación asusta, en todo ámbito. Más aún si se trata de una transformación digital compleja, pero esta puede darse paulatinamente…

R: Correcto. Para que un proyecto sea transformacional, tiene que ser colaborativo. Debe ser colaborativo entre nosotros, como organización Red Hat de tecnología, nuestros consultores, y el cliente. De nada sirve que sea una caja negra, donde el cliente no se involucró ni aprendió para seguir construyendo en forma autónoma. Se hace un proceso de transferencia de conocimiento de nuestros consultores, se los acompaña, se trabaja en forma conjunta, pero se termina con una puesta en producción de una aplicación, servicio o una migración de aplicaciones. Ese es el inicio. Después se van generando unidades operativas dentro de la organización, que construyen otras aplicaciones. Arrancas de a poco, con una aplicación, vas contagiando, y mientras construyes, vas capacitando a más gente en una organización. Querer cambiar todo de la noche a la mañana es utópico, casi imposible. Por último, el open source es importante. Hoy vemos que es una tecnología muy arraigada, como sinónimo de la transformación digital por el nivel de innovación que trae a la mesa. Ese grado de innovación está dado por el proceso colaborativo que requiere la construcción de su código, y ello se da en función de un montón de gente en forma individual o empresas como Red Hat, IBM, Microsoft o Google, que aportan a distintos proyectos en función de las necesidades concretas de negocios que se tienen, a diferencia de una construcción de tipo propietario, donde hay alguien que interpreta las necesidades del negocio y asigna presupuesto para construir una solución que termina siendo cerrada.