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  • Diario Digital | domingo, 16 de junio de 2024
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LA IMAGEN QUE SE VENERA EN LA PARROQUIA DE EL PASO FUE TRAÍDA A ESTA LOCALIDAD HACE CASI 500 AÑOS POR LOS ESPAÑOLES QUE LLEGARON A BOLIVIA.

La fiesta que une a la familia y se afianza con el paso de los años

La fiesta que une a la familia y se afianza con el paso de los años



Juan Carlos Zambrana España, de 44 años, tenía listas sus maletas para emigrar a Europa en busca de trabajo y estabilidad económica para su familia. En Cochabamba, ya se había despedido de sus familiares y fijado la fecha de su partida.

La falta de un trabajo estable le había obligado a tomar esta decisión. Su meta era reunirse con su esposa en España, donde ella vivía.

Un par de días antes de viajar a España, el segundo domingo del mes de diciembre de 2006, Zambrana llegó hasta la localidad de El Paso, a 16 kilómetros de Cochabamba, para encomendarse al Señor del Buen Viaje. Su pedido era ser contratado como trabajador regular en la empresa que prestaba sus servicios, donde había permanecido como eventual durante cuatro años.

Al día siguiente, lunes por la mañana, se dirigió a su trabajo para despedirse también de sus compañeros, pero ocurrió “el milagro”. El jefe de Recursos Humanos le convocó para darle la bienvenida como personal de planta de la empresa.

Gracias a que la providencia actuó a su favor, Zambrana aplazó su viaje y le pidió a su esposa que regresara a Bolivia.

Este es uno de los varios testimonios que pudo recoger OPINIÓN y que dan cuenta de la fe que tienen las personas que acuden religiosamente a la localidad de El Paso, el segundo domingo de cada mes, para participar en la fiesta del Señor del Buen Viaje.

500 AÑOS La celebración de la fiesta del Señor del Buen Viaje es tan antigua como la fundación de la localidad de El Paso, y se remonta a la época en la que llegaron los españoles a Bolivia.

El párroco de El Paso, Rodolfo Ramírez Sotelo, explicó que muchos de los que llegaron a Sudamérica, y particularmente a Bolivia, viajaron por el camino Tupuyan, que une los océanos Atlántico y Pacífico.

El sacerdote recordó que los primeros evangelizadores, los dominicos, llegaron por esta ruta a El Paso alrededor de 1520 y empezaron la evangelización en estas tierras, porque había una población importante.

Se calcula que la imagen del Señor del Buen Viaje llegó a El Paso en 1550.

La parroquia Santiago Apóstol de El Paso, que es la más antigua de Bolivia, fue fundada en 1571. La población de la zona, aunque en sus inicios en forma precaria, empezó a celebrar la fiesta el segundo domingo de cada mes.

LA FE MUEVE MONTAÑAS Jóvenes, mujeres, niños y personas adultas llegan el segundo domingo de cada mes hasta El Paso para pedir que el Señor del Buen Viaje interceda por ellos y sus familias. En la misa que se celebra a las 11 de la mañana, los feligreses piden bienestar económico y salud.

Ese es el caso de Jaime Jiménez, un corpulento hombre de 42 años, quien señaló que asiste a El Paso con su esposa y su hijo de 12 años desde hace un lustro, alentado por un amigo de su barrio.

Jiménez confió que hace un par de años su esposa sufría de fuertes dolores en la espalda, que no se calmaban pese a que había visitado a varios médicos.

En noviembre de 2014, Jiménez fue, como de costumbre, a escuchar misa y pedir por la salud de su esposa. Él no sabe si atribuir a un milagro o a una casualidad, pero relató que, después de dos semanas, la madre de su hijo se alivió y los dolores “se fueron”.

Valentín Ovando Céspedes es otro de los creyentes que aseguró haber sido bendecido con creces por el Señor del Buen Viaje de la localidad de El Paso.

Este hombre de 70 años asiste hasta el templo Santiago Apóstol de El Paso desde hace al menos dos décadas, siempre acompañado por su esposa.

Su ocupación de comerciante de ganado le obliga a realizar viajes frecuentes entre Santa Cruz y Cochabamba, para luego distribuir la carga en esta última ciudad, a los detallistas.

El creyente puntualizó que durante varios meses padeció de fuertes dolores en su columna, por lo que tuvo que pedir al Señor del Buen Viaje por su salud. “Ahora estoy sano y sin problemas mayores”.

Ovando reiteró que tiene una gran devoción por el Señor del Buen Viaje porque durante gran parte de su vida le brindó salud y seguridad para su familia.

Rodolfo Herbas Vidal, de 59 años, es otro de los creyentes del Señor del Buen Viaje. Su devoción comenzó cuando fue alentado por sus padres para seguir sus pasos. Sus progenitores fueron parte de quienes impulsaron la fiesta a principios de 1970.

Herbas subrayó que para él es un milagro el solo hecho de que sus familiares estén bien de salud.

TRADICIÓN El pasante de la fiesta grande de este año, Juan Carlos Zambrana España, explicó que la devoción por el Señor del Buen Viaje se hereda de padres a hijos. En su caso, sus progenitores fueron los que dieron el impulso a la fiesta desde 1970, y ahora considera que es su turno.

Zambrana tuvo que esperar al menos cuatro años para poder organizar la fiesta principal. Dijo que su primo pasará la fiesta en la gestión 2017.

Para continuar con esta tradición, sus hijos John Jairo, de 17 años, y Juan Andrés, de 13, asisten junto a su familia a la misa que se celebra el segundo domingo de cada mes.

Dora Ferrufino Zelada, de 60 años, es otra devota del Señor del Buen Viaje. Ella pasó la fiesta del mes de octubre junto con su familia, después de un año de espera.

Asiste a El Paso desde hace dos décadas, pero con más frecuencia en los últimos cinco años.

Cada vez que llega hasta El Paso se encomienda al Señor del Buen Viaje para no tener ningún accidente y sus camiones no sufran percances en las carreteras.

Apuntes

El segundo domingo

La fiesta del Señor del Buen Viaje se celebra el segundo domingo de cada mes en la localidad de El Paso (municipio de Quillacollo), a 16 kilómetros de Cochabamba.

Desde 1970

La imagen del Señor del Buen Viaje se encuentra en El Paso desde hace casi 500 años y la fiesta empezó en esa época.

Sin embargo, la festividad ganó impulso en 1970, según Paulino Zambrana, el primer pasante de esa época.

Párroco

Otro pilar fundamental de la fiesta fue el párroco de esa época (1970), Andrés Oporto, quien trabajó para que la festividad se fortalezca.

Procesión

Actualmente, el párroco que impulsa la fiesta es el sacerdote Rodolfo Ramírez Sotelo, quien celebra la misa de todos los domingos y bendice los vehículos.

Después de la misa, la gente sale del templo y participa en la procesión que se realiza alrededor de la plaza principal de El Paso.

El altar del Señor es la prioridad

Magaly García Lizarazu, pasante de la fiesta de hoy, aseguró que su prioridad para ella y su familia fue la decoración del altar del Señor del Buen Viaje, para que luzca bien y sea digno de Él.

La familia Zambrana García tiene a su cargo la decoración del templo, la contratación de los mariachis y la recepción social que se realiza después de la procesión en la plaza principal de El Paso.

En la fiesta que ofrecerán en un local de El Paso, la familia Zambrana García entregará recuerdos a sus invitados y amigos.

Al ser consultada por la inversión que realizó su familia, García afirmó que la tradición indica que no se debe llevar la cuenta, porque lo más importante es la fe con la que se prepara la fiesta.

En su caso, ella cuenta que también sintió en carne propia la bendición del Señor del Buen Viaje.

Relató que el tiempo que estuvo en España (dos años) nunca tuvo dificultades con Migración de ese país, “pese a que en esos días había una caza intensa en contra de los migrantes”.

Al contrario, ella tuvo el apoyo de familias que la acogieron y le ayudaron en las dificultades.

"Considero que el Señor del Buen Viaje me protegió bastante en mi travesía hacia España".

Datos

1.000

El párroco de El Paso, Rodolfo Ramírez Sotelo, calcula que a la misa de la fiesta grande (hoy) asisten por lo menos 1.000 personas que abarrotan el templo Santiago Apóstol.

Muchos de los concurrentes se ubican en el pasillo, de pie, otros en sillas de plástico ubicadas en los espacios libres. Los menos afortunados escuchan la misa desde la parte externa del templo.

Sacerdote destaca la importancia de esta fiesta y pide a devotos mantener su esencia

La devoción que se tiene por el Señor del Buen Viaje ocupa un espacio importante en la población “como parte de la religiosidad popular”, afirmó el juez eclesiástico del Arzobispado, Miguel Manzanera.

El sacerdote jesuita recordó que todos, de alguna manera, viajamos en la vida, y más aún en un país tan extenso como Bolivia.

Manzanera agregó que es importante que la gente se encomiende al Señor del Buen Viaje con mucha fe y devoción.

El juez eclesiástico exhortó a la gente que participa en esta y otras festividades a evitar cualquier tipo de exceso, como el consumo de alcohol y las peleas.

LA VIDA ES UN VIAJE Manzanera recalcó que es importante “encomendarse a Jesús, en la advocación del Señor del Buen Viaje”, para cualquier actividad que uno realiza en la vida.

Puntualizó que las estadísticas de Tránsito y los medios de comunicación dan cuenta de la gran cantidad de accidentes que hay en el país, con saldo de heridos y muertos, por lo que la gente acude al Señor del Buen Viaje para pedir protección y salud.

Manzanera recordó que Jesús fue también un viajero, desde el momento en que sus padres fueron perseguidos y tuvieron que huir de Belén a Egipto.

Cuando Jesús era mayor, también viajó por muchos lugares, caminando por Judea, Galilea y Samaria, entre otros.

Por eso, afirmó Manzanera, las personas deben pedir la protección de Dios y de la Virgen María cuando viajan en cualquier tipo de transporte.

El sacerdote recordó que la Virgen María también viajó bastante, incluso cuando estaba encinta, al ir a visitar a su prima Isabel, y recorrió un largo camino.

“En mi próximo viaje, me encomendaré al Señor del Buen Viaje y a la Virgen María”, concluyó.