Opinión Bolivia

  • Diario Digital | jueves, 09 de abril de 2020
  • Actualizado 06:44

Nesting, la terapia de no hacer nada

Cada vez más personas se suman a la corriente del disfrute en el “nido”, en conexión con la paz interior propia. Sirve para evitar el estrés acumulado.
Nesting, la terapia de no hacer nada

Estar  en casa no tiene por qué ser algo malo. Al contrario, ahora se conoce como nesting y es una tendencia que promete.

Proviene del término inglés nest, que se traduce como “nido”, y cada vez más personas están recurriendo a esta práctica tan sencilla como forma de terapia y autoconocimiento.

El nesting incluye tareas cotidianas y placenteras, tales como darse un baño con abundante espuma, leer un libro, dormir hasta que plazca, dibujar un mándala, o bien, hacer jardinería.

Estas actividades son caseras y están al alcance de todos, sin tener que salir del “nido del hogar” para apuntarse a cualquiera.

Es una forma de responder ante al frenético transcurrir de horas de la vida diaria. Comenzó a ser practicado en países nórdicos y ahora se ha extendido a una cantidad asombrosa de lugares.

La razón por la cual cada día más personas deciden pausar sus ocupaciones y sumarse a estos estilos de vida es porque realmente contribuyen al bienestar, disminuyendo la ansiedad y el estrés.

Asimismo, el nesting es una opción bastante económica que, además de permitir disfrutar de la calidez del hogar, funciona para estrechar los lazos con la familia.

Vale tomar un momento y reflexionar sobre las extensas jornadas laborales y esa obligación de cargar los fines de semana con planes que parecen más impuestos que espontáneos, relegando cada vez más el tiempo para descansar.

Suele ocurrir algo similar con los pequeños de la casa, quienes al salir agobiados del colegio, también deben cumplir con todos los cursos o actividades extraacadémicas que sus padres les han preparado.

De igual manera, existe una especie de tendencia que impone compartir el tiempo libre con otras parejas, familiares o amigos y visitar restaurantes o dar paseos.

Por supuesto, esto no está mal del todo; solo que cada vez dedicamos menos tiempo para el descanso y el goce.

Lo mismo acontece con los teléfonos celulares y la necesidad de contestar mensajes, revisar el correo electrónico y atender las redes sociales. Todo esto se traduce en una carga grande de estímulos bastante agobiante, que no mejora si va acompañada de un estilo de vida desesperante.

En ciertas ocasiones, el cuerpo enferma porque, precisamente, necesita frenar un poco el ritmo y las exigencias cotidianas. No va a ocurrir nada malo si nos quedamos en casa, tendidos en el sofá, tapados con una manta y agarrando una bebida caliente. Se trata de abrir un  espacio especial para nosotros mismos. Así, el refugio del hogar se convierte en el más seguro para conectarnos con nuestro mundo interior, recuperarnos del agotamiento y disfrutar de nuestra propia compañía para recargar energías y enfrentar las obligaciones con más fuerza.

CONTRAINDICADO PARALA DEPRESIÓN

De acuerdo con el artículo de la revista digital Mejor con salud, resulta elemental  aclarar que el nesting no es aconsejable para todos.

Las personas deben evitarlo cuando enfrentan algún cuadro clínico tales como ansiedad o depresión. Tampoco es recomendable para aquellos que hayan pasado por la pérdida de un ser querido. En este tipo de casos, lo más beneficioso es mantener la mente ocupada, pues la tendencia natural hace que los afectados presenten síntomas de aislamiento. Esto no se vincula con la capacidad de decidir estar en casa para el goce, sino con la tristeza y la soledad.

Lo esencial del nesting es siempre el disfrute. Los individuos que se queden en sus hogares por “obligación” no responden a la práctica.

LLEVARLO A CABO ES MUY SENCILLO 

Disfrutar del nesting es tan fácil como el disfrute mismo. A continuación, algunas de las actividades que contempla la práctica casera.

-Realizar aquello que sea el gusto propio (leer, pintar, ver una película, un documental, cambiar el abono a las plantas o jugar con la mascota).

-Eludir todo tipo de planificaciones que supongan trabajo para la mente.

-Hacer cosas que ayuden a estar relajados.

-Gozar de cada minuto, siendo conscientes de que la prisa debe quedar ajena.

-Aunque muchas veces es común querer cumplir obligaciones postergadas, no es bueno llevarlas a cabo por mero compromiso.

-Si la persona desea practicar el nesting acompañada, también es viable.

-Aplicar mindfulness, lo que quiere decir “mantener la cabeza en el ahora”.

-Es aconsejable que la casa esté ordenada. Lo visual ayuda mucho en la armonía mental. De lo contrario, podría producirse la sensación de agobio.