Opinión Bolivia

  • Diario Digital | jueves, 29 de octubre de 2020
  • Actualizado 21:12

Diabetes, obesidad y COVID-19, combinación fatal que disparó la letalidad en Cochabamba

Más del 60% de los cochabambinos que murieron a causa del virus SARS-CoV-2 tenía una enfermedad de base. El número de decesos también se elevó por el colapso del sistema de salud en Cochabamba.

Enfermero muerto COVID-19  en la CNS el 6 de agosto.  DICO SOLÍS
Enfermero muerto COVID-19 en la CNS el 6 de agosto. DICO SOLÍS
Diabetes, obesidad y COVID-19, combinación fatal que disparó la letalidad en Cochabamba

Cuando se confirmó el primer caso positivo de COVID-19 en Cochabamba, el 13 de marzo pasado, la incertidumbre y el temor se apoderaron de los cochabambinos. No se conocía realmente los alcances de este nuevo coronavirus y su accionar dentro el organismo cuando lo invadía. Una espada de Damocles pendía sobre las cabezas y amenazaba caer en cualquier momento.

Después de ocho meses de cuarentena, de 17 mil personas infectadas y de la pérdida de más de 1.400 vidas humanas, el panorama se va aclarando y muestra una realidad que nadie se imaginó: el virus fue implacable con los hombres, preferemente mayores de 50 años y, más aún, con los diabéticos, hipertensos, con problemas de sobrepeso y otras patologías de base.

Se entiende por letalidad al porcentaje de decesos entre los casos positivos y está relacionada a la capacidad de atención del sistema de salud y a las comorbilidades.

La presencia del virus, los factores de riesgo como ser la obesidad, el nivel alto de azúcar en la sangre, los problemas cardiovasculares, y un deficiente e insuficiente sistema de salud, crearon el cóctel letal que disparó el número de muertes por COVID-19 en Cochabamba.

Paradójicamente, el origen de las comorbilidades con mayor prevalencia entre los fallecidos por el coronavirus —diabetes, obesidad, sobrepeso e hipertensión arterial— está vinculado a los malos hábitos alimenticios y una vida sedentaria de los cochabambinos, como explica Javier Saavedra, médico endocrinólogo, especialista en obesidad.

Es como si la costumbre de “comer bien y abundantes” en Cochabamba se habría convertido en una especie de boomerang que provocó complicaciones fatales en la mayoría de los pacientes positivos con coronavirus que murió por las comorbilidades.

Yercin Mamani, director del Servicio Departamental de Salud —quien realizó tres estudios, junto a un equipo médico, sobre obesidad y sobrepeso, síndrome metabólico y riesgo cardiovascular en el departamento de Cochabamba— explica que 6 de cada 10 personas que murieron en la Llajta después de contagiarse de COVID-19, tenían una enfermedad de base que incidió en el desenlace fatal.

También brindó un dato revelador —que es una especie de alerta para no bajar los brazos en este

periodo post pandémico—: los últimos 60 días, el 80% de los decesos por el nuevo coronavirus son personas mayores de 60 años, la mayoría varones, con una o más enfermedades crónicas.

UNA DIFÍCIL REALIDAD

De acuerdo a datos del Ministerio de Salud, corroborados por los resultados de los estudios dirigidos por Yercin Mamani y por la información proporcionada por el doctor Javier Saavedra, actualmente, más de 280 mil cochabambinos tienen diabetes (14%), 6 de cada 10 está con sobrepeso u obesidad (especialmente las mujeres mayores) y el 44% sufre de problemas metabólicos que pueden derivar en varios problemas cardiovasculares.

Estas son las tres principales comorbilidades junto a la hipertensión arterial —enfermedades de base— que tenían los pacientes de COVID-19, causándoles complicaciones y su muerte.

Esta realidad no ocurre solo en Cochabamba, lo mismo está sucediendo en otros países de los diferentes continentes. En un documento público, el Grupo de Trabajo Interamericano Sobre Las Enfermedades No Transmisibles (ENT) sostiene que estos males crónicos y los factores de riesgo asociados (consumo de tabaco y alcohol, alimentación poco saludable e inactividad física) han surgido como elementos estrechamente vinculados a los casos graves de COVID-19, afectando con ello a los grupos vulnerables de todas las edades. Aseveración que es compartida por la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

Las causas que están detrás de este aumento del sobrepeso y la obesidad en Cochabamba son, por un lado, el consumo exagerado de alimentos calóricos y abundantes en grasa y, por otro, el sedentarismo en el trabajo (especialmente los comerciantes que tienen que pasar toda la jornada en sus puestos de venta y aquellos que permanecen ocho horas sentados) y la baja actividad física en las personas de todas las edades (los jóvenes que prefieren estar frente a su celular o computadora antes que practicar algún deporte).

Hay un aspecto que destacan tanto Saavedra, como Mamani, y el epidemiólogo del SEDES, Ricardo Céspedes.

Los cochabambinos deben dejar de positivizar algo que no es saludable: la obesidad.

Para muchos ser “gordo” es sinónimo de prosperidad y de bienestar. Lo que no sucede con las personas flacas que son vistas, por algunos, como alguien a quien no le está yendo bien en la vida.

Dar un sentido positivo a la obesidad, da lugar a la diabetes e hipertensión.

Urge promover cambios saludables

en la dieta de los cochabambinos

Venden leche

El alto porcentaje de letalidad del coronavirus en Cochabamba y su relación directa con las enfermedades de base que tenían los fallecidos, ha sacado a relucir que, entre otros factores, los cochabambinos necesitan mejorar sus hábitos alimenticios y ser menos sedentarios.

El epidemiólogo Ricardo Céspedes sostiene que la población debe tomar conciencia sobre la importancia de tener un sistema inmunológico fuerte para enfrentar enfermedades, como el coronavirus.

Además de evitar o realizar un tratamiento adecuado de la diabetes, hipertensión arterial u obesidad, que elevan la probabilidad de muerte.

En este contexto, es importante que los sistemas público y privado de salud y de seguridad social generen políticas orientadas a lograr un mejor manejo y disminución de la prevalencia de Enfermedades No Transmisibles (ENT) —diabetes, hipertensión arterial y obesidad, entre otras— que afectan a miles de cochabambinos y que se convierten, además, en factores de riesgo.

LO QUE VIENE DESPUÉS DE LA PANDEMIA

El “Plan de contención, mitigación y recuperación post confinamiento en respuesta a la COVID-19”, elaborado por el Ministerio de Salud, a principios de octubre, sostiene en uno de sus apartados que, el Sistema de Salud debe fortalecer la prevención de enfermedades, al mismo tiempo de mantener y promover la salud.

Un modelo que mejore la cobertura, pero que también reduzca las inequidades en el acceso.

Sobre las ENT indica que “la promoción de buenos hábitos de salud debe ser clave para prevenir a futuro estas enfermedades o rehabilitar a la población en función de sus patologías para evitar que las solicitudes de atención lleguen al tercer nivel de atención”.

Reducir los riesgos para la salud puede requerir cambios en algunos comportamientos, que no son fáciles de asumir y comprende diferentes etapas por las que debe atravesar una persona, hasta lograr su objetivo y mantenerlo a lo largo del tiempo

INFO COVID

EL CAMBIO

La tarea no es fácil, es un verdadero desafío que todos. Se debe asumir para mejorar la calidad de vida y estar en buenas condiciones para combatir enfermedades, especialmente la COVID-19, que se ensañó con los cochabambinos y se llevó la vida de más de mil personas, en los últimos ocho meses.

Periodismo colaborativo

Esta investigación, que incursiona en el periodismo colaborativo con el aporte de ocho periodistas de las seis regiones del Valle Alto, Valle Bajo, Trópico, zona Andina, Cono Sur y la región Central de Cochabamba, fue realizada en el marco del Fondo Concursable Spotlight VIII de Apoyo a la Investigación Periodística en los Medios de Comunicación que impulsa la Fundación Para el Periodismo con el apoyo del European Journalism Centre.