Opinión Bolivia

  • Diario Digital | viernes, 25 de septiembre de 2020
  • Actualizado 02:12

COVID-19 acelera la transformación digital en salud en América Latina

La digitalización, abundó, es eficaz para facilitar el acceso, el intercambio de información oportuna y precisa; mejorar la vigilancia en salud pública y la comunicación con la población.
Imagen referencial de una central de telesalud en Cochabamba.
Imagen referencial de una central de telesalud en Cochabamba.
COVID-19 acelera la transformación digital en salud en América Latina

La pandemia por el coronavirus SARS-CoV-2 ha exigido acelerar la transformación digital en salud en América Latina para responder mejor a la COVID-19, asegura Jennifer Nelson, especialista en soluciones digitales para la salud del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

La experta del BID dijo a Efe que la incorporación de soluciones digitales a los sistemas de salud durante una pandemia ayuda a mejorar su calidad y eficacia para centrarse en las necesidades en la población "y facilitar el importante trabajo de los proveedores de salud".

La digitalización, abundó, es eficaz para facilitar el acceso, el intercambio de información oportuna y precisa; mejorar la vigilancia en salud pública y la comunicación con la población.

Explicó que la emergencia por coronavirus ha requerido detectar, prevenir, responder y recuperarse de la enfermedad "y la única forma de hacerlo es obtener información que sea precisa y oportuna para tomar decisiones", de ahí la importancia de contar con sistemas de salud más digitalizados.

BRECHAS EN LATINOAMÉRICA

No obstante, Nelson indicó que la digitalización de la salud aún enfrenta importantes retos en Latinoamérica, en especial, porque aún existen varias brechas en la región "en términos de personas, procesos y tecnologías", lamentó.

Detalló que, por ejemplo, todavía faltan profesionales formados en la informática de la salud pues en la región los procesos siguen estando basados en herramientas de papel, además de que hay carencias en términos de hardware, conectividad y software.

También, dijo, existen brechas normativas pues, según el Observatorio Mundial de Salud Digital de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la mayoría de los países de América Latina y el Caribe no tienen una estrategia nacional de salud digital.

De hecho, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) estima que sólo el 52,6 % de los países de la OPS tiene un sistema nacional de historia clínica electrónica y solo el 26,3 % tiene una legislación que respalda el uso de tales sistemas.

Del mismo modo, dijo, muchos países cuentan con distintos sistemas de información que no identifican a las personas por su nombre o por su número de identificación y que carecen de interoperabilidad.

"Esto da lugar a silos de información duplicada y, con frecuencia, datos de baja calidad", puntualizó.

Los datos que están disponibles solo suelen utilizarse para realizar informes y no para tomar decisiones sobre la atención al paciente o sobre los procesos de gestión.

Para Nelson, el uso de herramientas digitales es determinante no solo para proveer a los profesionales de la salud con los mejores datos, sino también para los pacientes, y sustentar mejores tratamientos contra enfermedades como la COVID-19.

Una de las cosas más poderosas que se han visto con esta crisis, dijo, es que con el uso intencional de la tecnología y la experiencia que se tiene sobre lo que funcionó en emergencias pasadas "se está teniendo éxito" al tomar herramientas y adaptarlas rápidamente para la respuesta a la pandemia.

A ello ha ayudado la voluntad de cooperación que ha existido entre el sector público, la iniciativa privada y la sociedad civil para reforzar las iniciativas conjuntas público-privadas.