Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 27 de septiembre de 2022
  • Actualizado 13:21

DIOS ES REDONDO

El gol que no fue

El gol que no fue
El mejor gol de este Mundial no fue gol. Lo digo en serio. No estoy desvariando por tanto fútbol. Tampoco es la depre adelantada por saber que hoy se acaba Rusia 2018. Insisto: el mejor gol de este Mundial no fue gol. Si quieren, se los narro, no como lo haría Asbel, pero haré mi mejor esfuerzo. La pelota le llega a –espero no equivocarme con los nombres- Alderweireld, que está recostado sobre el flanco izquierdo de su campo y, aunque parece que su patada es un despeje, le hace un pase medido a Hazard, que la entrega de taco a Mertens para que la ceda a De Bruyne, quien se la devuelve de taco y, cuando ya los belgas han traspasado el medio campo y hacen estragos en la defensa inglesa a plan de velocidad y toque, el volante del Manchester City lleva la bola y arrastra marcadores para dársela de nuevo a Mertens, ya metido en el lado izquierdo del área rival, debidamente resguardado por su capitán y presto para elevarla al otro lado del área grande, donde Meunier la empalma de volea y está a punto de anotar el mejor gol del Mundial, y se los canto, se los canto… goooooo… Pinche Pickford. Me había olvidado que eres uno de los mejores goleros del torneo en un campeonato particularmente fértil en arquerazos. La despejaste con tu mano derecha, y eso que eres zurdo.

No podías dejarla pasar esta vez, little Jordan. Nadie te lo iba a recriminar. Ni Kane, que iba a aplaudir el tanto que él ya hubiera querido anotar, aburrido de encajarla solo de penal y de cabeza. Ni Southgate, que iba a regalarte su chaleco por haber sido parte de esa obra total de arte con los pies que conjuraste. Ni la reina de Inglaterra, que te iba a nombrar Caballero por tus desinteresados servicios en favor del imperio de la estética en el deporte que ustedes inventaron. Ya ni modo… Pero, no, no nos va a arruinar la fiesta, little Jordan. Para mí fue el mejor del Mundial. Voy a olvidar que lo impediste. Fue más gol que el primero que me metió Bélgica, tras otra gran jugada que comenzó Courtois con un pelotazo-pase que Chadli bajó de cabeza para Lukaku, que le devolvió el balón al lateral izquierdo para que este metiera un centro al área y lo empujara Meunier con la canilla. Fue incluso más gol que el segundo que te hicieron los belgas, que Hazard –uno de los dos mejores jugadores del torneo, junto con Modric– lo acomodó con tanto arte, como ya hubiéramos querido que hiciera Messi, a tu palo, nada menos que a tu palo, luego de otra fulminante contra y el enésimo pase filtrado de De Bruyne. Fue más gol que todos los 163 que sí fueron. No fue gol y, aun así, fue el mejor.