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  • Diario Digital | sábado, 16 de octubre de 2021
  • Actualizado 16:51

//LA GRAN FINAL

Croacia, por la gloria ante una Francia que lucha el bicampeonato

La “inédita final” del Mundial se disputará hoy (11:00) en el estadio Luzhniki de Moscú, con el arbitraje del argentino Néstor Pitana.
Croacia, por la gloria ante una Francia que lucha el bicampeonato



El estadio Luzhniki, el estadio emblemático del Mundial de Rusia 2018, proclamará hoy al nuevo rey del fútbol. Los elegidos saldrán de un choque inesperado entre Francia y Croacia, dos equipos que comenzaron el torneo fuera del grupo de grandes favoritos y que le otorgarán un soplo de aire fresco.

Rusia 2018 ofrecerá el relevo de Alemania, que en este torneo tuvo una actuación decepcionante y cayó a las primeras de cambio. No será tampoco la edición en la que un equipo sudamericano pueda emular a la Brasil de Pelé y gane en territorio europeo.

El nuevo rey será Francia, que tratará de obtener el segundo título de su historia, o Croacia, que intentará convertirse en el “rey del mundo”.

Solo estas dos selecciones han conseguido progresar hasta el momento de la verdad, cada uno con su estilo, con sus armas, Francia y Croacia, una desde un modelo eficaz y pragmático y la otra con mayor juego combinativo y muchas angustias, con tres prórrogas y dos tandas de penaltis incluidas, pero sobre todo con una fe inquebrantable.

Didier Deschamps ha sabido encontrar una fórmula que mezcla la sobriedad y la firmeza atrás con la calidad hacia adelante de Antoine Griezmann y el vértigo de Kylian Mbappé. Ambos se postulan, por otro lado, a ser elegidos mejores jugadores del torneo y quién sabe si al Balón de Oro y al The Best de la FIFA, galardones a los que llegaría también ese aire fresco.

Aspira también, aunque obviamente sea lo menos importante para los protagonistas, Luka Modric, capitán y referente de esta Croacia junto a Ivan Rakitic. El madridista y el barcelonista, tantas veces rivales en los últimos años y que juntos hacen tan buena pareja, forman la base desde la que se construye el fútbol de la Croacia de Zlatko Dalic.

Los ajedrezados ya han hecho historia al plantarse en la final, pero no quieren parar ahí. Estarán presentes en la grada del Luzhniki los medallistas de bronce del 98. Pero este equipo quiere escribir aún una página más brillante.

Tácticamente se presenta una final muy interesante. Habrá que ver, de partida, cómo se ha recuperado la selección croata, que llega con un choque más disputado por las tres prórrogas acumuladas desde octavos a semifinales. Buena parte de sus futbolistas acabaron fundidos el duelo ante Inglaterra y, aunque Zlatko Dalic confía en contar con todos los habituales, hasta el último momento no se sabrá.

Por carácter, confianza y fe no será. Ya lo han demostrado todos. A Rakitic no le pudo ni siquiera una fiebre de 39 grados la noche previa a la semifinal. A Mandzukic no le impidió marcar el agotamiento. Modric siguió creando juego e inventando pases visiblemente cansado. Perisic reencontró su mejor versión cuando peor pintaban las cosas. Croacia no partirá, en este sentido, en desventaja. El momento, histórico, así obliga a actuar.

Francia exhibirá en el césped del coliseo moscovita su equipo de gala, ese que es firme atrás con Pavard, Varane, Umtiti y Lucas Hernández, que expone músculo en la medular con Kante, Pogba y Matuidi y que busca el desequilibrio con la calidad de Griezmann, el vértigo de Mbappé y el trabajo incansable de Giroud.

El centro del campo. No puede ser otro escenario. Ahí estará buena parte de la final. Saber si el poderío físico de los mediocampistas franceses podrá con la calidad de Modric y Rakitic, y con su escudero, Brozovic, siempre atento a resguardar a sus hombres más importantes.

Francia, como hizo en partidos previos, intentará ahogar al madridista y al barcelonista. Si lo consigue tendrá mucho ganado. Además para su modelo es clave robar balones en posiciones ventajosas y salir a toda máquina con Mbappé y Griezmann para superar en velocidad a los Lovren, Vida y compañía.

Mientras, en el otro sentido, Rebic, Perisic y Mandzukic, el trío ofensivo balcánico, tratarán de ser de nuevo una pesadilla en el trabajo de presión y en la búsqueda de espacios para hacer daño al conjunto galo.

Rusia 2018 

Mbappé y Modric tienen historias que marcaron sus vidas

SOCHI/EFE

Un joven con la cabeza muy bien amueblada, esforzado y valiente: así definen al francés Kylian Mbappé sus antiguos vecinos de Bondy, localidad de los estigmatizados suburbios parisinos que se movilizará hoy para alentar a su “príncipe” en la final del Mundial ante Croacia (11:00).

Bondy era una ciudad más del departamento de Seine Saint-Denis, uno de los más empobrecidos y marginales en Francia, hasta que uno de sus habitantes se empeñó en sacarla del anonimato.

Si en 2017 el nombre de Mbappé ya había sonado con fuerza por su estratosférico fichaje por el París Saint-Germain, este 2018 ha supuesto su completa consagración internacional por sus actuaciones en Rusia.

El joven prodigio podrá tocar la gloria hoy si Francia gana a Croacia en Moscú. Y lo haría con solo 19 años, una precocidad que muchos comparan con la del legendario brasileño Pelé.

“Su papá, Wilfried (camerunés), es entrenador de fútbol y su mamá, Faiza (argelina), fue jugadora de balonmano.

LUKA MODRIC Es el capitán de la selección de Croacia, que hoy jugará la final del Mundial de Rusia 2018 contra Francia, cuidaba cabras en una montaña llena de lobos cuando era un niño, informó ayer la prensa local.

La energía y temple del futbolista estriban de la montaña de Velebit, donde creció como niño en condiciones de una naturaleza intacta preservada en pocos rincones del mundo, relata el diario electrónico Index.

En el filme “Wolf Attack Sequence” (http://y2u.be/xvbd-ye3U9E), grabado en Velebit en 1990, aparece en el minuto 2 el pequeño Luka, de entonces cinco años, cuidando cabras en las montañas.

El volante del Real Madrid nació en septiembre de 1985 en la ciudad de Zadar (ex-Yugoslavia) en el seno de una humilde familia de pastores que vivía en la zona de Velebit.

El autor del documental, Pavle Balenovic, dijo a Index que el objetivo del documental fue “contribuir a una mejor comprensión de los lobos y a un cambio de la actitud negativa hacia ellos”.