Opinión Bolivia

  • Diario Digital | miércoles, 23 de octubre de 2019
  • Actualizado 09:48

Gabriela Arce Cáceres: una vida dedicada a socorrer a los demás

Gabriela Arce Cáceres: una vida dedicada a socorrer a los demás

Gabriela Arce Cáceres forma parte del  Grupo Especial de Operaciones de Salvamento (GEOS) desde hace tres años. Su discapacidad intelectual que alcanza el 41 por ciento no fue impedimento para perseguir sus sueños  y ganarse la admiración y respeto de sus               compañeros.

Con 1.72 de estatura, grandes ojos color marrón y dulzura al hablar, Gabriela se emociona al relatar las experiencias vividas día a día en su trabajo al que dedica todo su tiempo y empeño. Fue invitada por sus compañeras de barrio a asistir a una capacitación de GEOS hace tres años y se “enamoró” de las actividades que realizaban y se propuso a ayudar a las personas que la necesitan.
Fue así como se convirtió en voluntaria. Es parte  de la primera promoción de graduados y no solo participa en rescates de personas o  sofocando incendios forestales, sino, que además, es capacitadora  de primeros auxilios en unidades educativas y centros de atención a niños con discapacidad.
“Me encanta lo que hago y lo hago de corazón”, aseguró.
Difícilmente una persona podría saber que esta mujer, de grandes ojos, padece de una discapacidad. La claridad de sus palabras y respuestas sacan una sonrisa de cualquiera que converse con ella.
Gabriela tiene un folder en el cual guarda todos los certificados de los cursos realizados hasta la fecha. Orgullosa, aseguró que cada capacitación la ayudó a desenvolverse y adquirir nuevos conocimientos que luego los pone en práctica, ya que nunca falta la oportunidad.
Entre los cursos realizados se encuentran primeros auxilios, sofocación de incendios forestales, reanimación cardiopulmonar  y muchos otros  que asegura recordar a la perfección.
Su compañera y capacitadora en GEOS, Vilma Chávez contó que Gabriela fue recibida con los brazos abiertos  al grupo de voluntarios y que nunca dudaron de su capacidad para las tareas asignadas. “Ella es una compañera admirable y voluntariosa, nunca nos dice no si se trata de ayudar en algo. La respetamos mucho y todos la conocen como antigua, que es uno de los términos utilizados entre los voluntarios para expresar admiración y respeto”.
Si bien Gabriela es capaz de salvar vidas y estar presente en situaciones de riesgo, es mimada por sus compañeros  quienes están pendientes de  su trabajo para asegurarse de que no sufra ningún daño en el cumplimiento de su deber.
Para Gabriela, el momento en el que sintió más miedo, fue durante un llamado de emergencia para   sofocar un incendio en el Parque Nacional Tunari. 
Pero su temor no fueron las llamas, sino, la velocidad con la que iba el motorizado que debía llegar de inmediato al lugar del siniestro.
 “Esa fue la única vez que me asusté, pero después me acostumbré que cuando hay una emergencia hay que ir rápido”, dijo riendo.
Una de las dificultades por la que atraviesa es la fatiga, pues en  caso de que deba escalar un cerro o el mismo Tunari, le cuesta bastante llegar con aliento, pues se cansa rápido, confesó. 
Sin embargo, una de las actividades  que más disfruta es el rappel que es el ascenso y descenso en cuerdas en superficies verticales con la ayuda de arneses.

Siempre lista
Gabriela solo se dedica al voluntariado ya que no pudo proseguir con estudios superiores debido a su discapacidad. Cuando no está salvando vidas le gusta estar en casa en compañía de su familia compuesta por sus padres y hermanos.
Su jornada inicia diariamente  a las 05:30. Lo primero que hace  es colocar la caldera a hervir y luego  alimenta las aves de corral de su vecina. “Me encantan los animales, me gustaría tener un perro”, confesó.
Luego, plancha su uniforme minuciosamente y a las 07:00 está lista para sus actividades.
“No desayuno en mi casa, porque me quita tiempo, tengo que llegar puntual al trabajo”, dijo.
El horario de entrada a GEOS es a las 08:00, pero Gabriela siempre está antes para recibir a sus compañeros y anoticiarse de posibles llamadas de emergencia. 
Por las noches,  duerme pendiente del teléfono celular por si recibe una llamada a la que debe acudir.
“Aún no me pasó de salir  en medio de la noche, pero siempre estoy alerta si me necesitan”.
 En la central de operaciones, que para Gabriela es como una casa, siempre hay actividades que realizar, desde ejercicios, limpiar el ambiente, cuidar  a los animales rescatados y otros  trabajos que nunca faltan en el lugar. 
La voluntaria finalizó, asegurando que dedicará su vida al servicio de los demás, pues ello la hace feliz y la impulsa a seguir adelante.


Grupo GEOS, una iniciativa de jóvenes dispuestos a ayudar 

Hace cinco años, un pequeño grupo de jóvenes buscaba la forma de aportar de alguna manera a la sociedad, actuar frente a las necesidades y accidentes que ocurren permanentemente. De esa forma, bajo la sombra de un árbol en Tiquipaya, nació GEOS.
GEOS cuenta con tres especialidades: fuego y rescate, iinvestigación tecnológica y soporte vital. El equipo se encarga de atender incendios forestales y estructurales; atención prehospitalaria; búsqueda, salvamento y rescate; rescate de animales; cooperación y apoyo mutuo, capacitaciones en riesgos y emergencias y apoyo social en el establecimiento de campos de emergencia.