Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 19 de octubre de 2021
  • Actualizado 11:59

ASESINARON A EL TANCARA, EL CH´ILA TIGRE, EL LUCIFER Y EL PILAS Y 11 PERSONAS RESULTARON GRAVEMENTE HERIDAS

Muerte en El Abra

Muerte en El Abra



Una "habitual fiesta" en el penal de máxima seguridad de El Abra finalizó con una balancera que acabó con la vida de cuatro reos y dejó 11 personas gravemente heridas, entre ellas dos mujeres, de las cuales una perdió a su bebé de 20 semanas de gestación.

Como ya era costumbre, la población penitenciaria se alistaba para celebrar la fiesta de Urcupiñita. Mientras tanto otro grupo preparaba lo que entre los reclusos se conoce como “la volcada”, un plan en el que "se baja la cabeza de los que joden".

Una misa religiosa a las 10 de la mañana dio inicio de los festejos. Mariachis, una banda de música y una orquesta tropical fueron los encargados de destapar la alegría en el recinto. Pero además, bebidas entre tragos, cerveza y chicha se comercializaba al interior.

"Había permiso", informó el director de Régimen Penitenciario, Dennis Mejía, al aclarar que solo se autorizó la fiesta más no el ingreso y consumo de bebidas alcohólicas.

El baile, del que también participan las visitas de los reclusos, mujeres y niños, se instaló en el patio del penal. Los delegados eran los anfitriones de la fiesta y fue al promediar las 10 de la noche del domingo que los alegres pasos de Gustavo Tovar, alias El Pilas, fueron interrumpidos por un disparo. "Le dispararon en su cuello y cayó", cuenta uno de los testigos.

“Ingresaron encapuchados de afuera, le dispararon a El Tancara -Édgar Tancara- y a su novia cuando estaban bailando y luego se cortó la luz", relata otro testigo.

Los visitantes que presenciaron el crimen vieron cómo estos encapuchados se acercaron a El Tancara que estaba tendido en el suelo y “lo remataron” con cuatro disparos más.

El cuerpo de este delegado amaneció en medio del patio con una llave incrustada en el orificio del proyectil de su estómago y con galletas en su boca.

El pánico cundió y todos empezaron a correr para todo lado. "Yo me fui con mi hijito a la capilla, y desde ahí solo escuchamos los disparos y las ráfagas".

En las afueras del penal, otro grupo de visitas, que se disponía a regresar a sus casas, también fue sorprendido por los disparos. "En la primera ráfaga escapamos, pero luego un hombre encapuchado salió de allá -una de las calles al norte- y vino disparando", cuentan familiares de reos al señalar que se metieron apresurados a una casa vecina.

El tiempo transcurrió y desde la medianoche no se oyeron más disparos. Sin embargo, al interior del penal una campal pelea con palos y bates de beisbol continuaba. "Todo estaba dirigido, solo mataron a tres de los seis delegados y a su disciplina", relata un exrecluso de este penal.

Estos delegados a los que hace referencia son: Édgar Ariel Tancara Sandagorda, alias El Tancara, Humberto Gonzales Olmedo, alias El Ch’ila Tigre, Gustavo Tovar Ramírez, alias El Pilas y Sergio Arze Araníbar, alias El Lucifer; y quedaron vivos Aníbal Camacho, Jeyson Angulo, alias El Jason, Iván Castro, alias El Iván, Rafael Herrera, alias El Chavo y, Juan Carlos de la Vega, alias El De la Vega. Y entre otros líderes, Omar Espinoza y Omar Gonzales.

La alerta movilizó a los policías desde las 10 de la noche; varios grupos del Comando Departamental resguardaron el recinto desde afuera. “No ingresamos porque no habían las garantías necesarias”, indica el director de la Fuerza Especial de Lucha contra el Crimen (FELCC), Remmy Ampuero, al señalar que la energía eléctrica no se repuso toda la noche.

Fue a partir de las 10:30 del domingo que los primeros heridos llegaron al hospital Viedma y otros al centro Salomón Klein de Sacaba.

Hasta el amanecer, los internos caminaban por el patio, algunos rodeando a los cadáveres y otros al interior de sus celdas.

Finalmente a las 8:15 del lunes, un grupo de policías armados ingresaron reduciendo a todos los internos y desalojaron las celdas para reunir a todos en el patio.

Mientras tanto, en las puertas de El Abra, familiares llegaban por decenas. Desgarradoras escenas de llanto y desesperación traían a la mente los trágicos momentos de la matanza en el penal de Palmasola, Santa Cruz, cuando una balacera seguida de un incendio dio fin con la vida de 34 reos y un niño. Desde la mañana hasta el mediodía de ayer, varios grupos especializados ingresaban para atender a los heridos, realizar las requisas, secuestrar evidencias y controlar a la población penitenciaria.

Datos.

Fiesta.

La fiesta de Urcupiñita es una de las actividades que ya se hizo tradicional en el penal de El Abra.

Organización.

Delegados del recinto obligan a los internos a organizarse para conformar grupos de bailarines para la entrada de Urcupiñita.

Precios.

Para esta festividad, cada botella de bebida era comercializada entre 25 y 100 bolivianos. Los internos pagaron entre 100 y 150 bolivianos para el alquiler de sus disfraces.

Grupos de

bailarines y músicos.

Ocho fraternidades fueron organizadas para la entrada de la festividad de Urcupiñita al interior del recinto. Entre éstos los potolos, morenada, pujllay, salay, caporales, negritos, tinkus, tobas.

Asimismo, cuatro grupos de música amenizaron la fiesta, inicialmente un grupo de mariachi, luego una banda de músicos folclóricos, una orquesta de música tropical y finalmente una amplificación.

Seguridad del Tancara.

El delegado de este recinto, conocido como El Tancara, caminaba rodeado por 7 u 8 guardaespaldas.

Niños, armas y bebidas

En este penal de máxima seguridad, al igual que todas las cárceles de Cochabamba, algunos niños convivían con sus padres junto a la población penitenciaria. Sin embargo, el día de la fiesta se ingresó bebidas y armas de fuego.

Producto del operativo se hallaron al menos tres armas automáticas, una calibre 38 y otra 9 milímetros.

¿Quiénes las tenían?. Fuentes extraoficiales confirmaron que estas armas fueron halladas en pequeños habitáculos (lugar para habitar) escondidos en la tierra, que permitieron hallar otros más de gran magnitud.

Uno de ellos, donde fácilmente ingresaban tres personas, se encontraba bajo la tierra y tenía las paredes de ladrillo y cemento con una cubierta metálica. Para no ser descubierto fue camuflado con tierra y con un vehículo en reparación encima.

Otros habitáculos guardaban en su interior cajas de costosas bebidas como whisky y ron de marca. En otros había droga y celulares de alta tecnología -S4 y S5-. “Habían muchos lugares de tierra removida”, dijo la fuente al señalar que al remover estos lugares se hallaron otras armas blancas.

“Él tiene un disparo en la cabeza, cuatro en el estómago y sigue vivo”

Jhonny Villarroel es uno de los heridos más graves de la balacera que llegó al hospital con cinco disparos. “El tiene un disparo en la cabeza, cuatro en el estómago y sigue vivo”, relató uno de los familiares que aguardaba en puertas del hospital Viedma.

Al igual que Jhonny, diez personas más tienen graves heridas provocadas por armas que fuego, y uno con arma blanca, que comprometen su vida.

Las primeras personas en ser intervenidas quirúrgicamente fueron Margarita Herrera de 29 años, quien vendía comida en la pensión del penal y estaba con 20 semanas de embarazo. Perdió a su bebé luego de ser herida por un proyectil en el vientre.

Junto a ella ingresó Romina Y.M., de 26 años de edad, quien sería la pareja de El Tancara y recibió los disparos de bala mientras bailaba en el patio junto a su novio.

Testigos oculares cuentan que mientras ella se desangraba, tres encapuchados se acercaron a El Tancara gritándole “Esto es para ti Tancara”, le cortaron el cuello y le dispararon al menos cinco veces más.

Según el relato del representante del Defensor del Pueblo en Cochabamba, Marco Andrés Cuevas, los cuerpos de las víctimas fueron hallados por todo lado, y también los heridos. El diagnóstico médico de los heridos da cuenta que Rolando Vargas Fernández, quien no tiene familiares en Cochabamba y solo en Yacuiba, tiene una herida de cuchillo en la espalda; Lindomar Bejarano Durán fue herido por un arma de fuego en el muslo; Severino Galarza Ganes un herida de bala en la columna al igual que Félix Ramos Condori, cuya bala quedó depositada en el estómago.

Javier Vargas es otro de los reclusos con múltiples disparos en la espalda. Finalmente, Ariel Marza Choque también reporta una herida de arma de fuego.

Familiares de una de las víctimas intentó trasladar a su pariente a otro centro hospitalario, sin embargo todo trámite con la gobernación de este recinto fue suspendido, ya que la autoridad se encontraba en reuniones con sus superiores.

El ministro de Gobierno, Jorge Pérez, visitó ayer a los heridos e hizo un recorrido por el Viedma. Asimismo, se trasladó hasta la morgue para confirmar el fallecimiento de los cuatro reos.

Investigan pugnas entre delegados y a reos extranjeros

El director de la Fueza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC), Remmy Ampuero, informa que no se descarta ninguna de las hipótesis para encontrar a los autores de la balacera, que la noche del domingo acabó con la vida de cuatro delegados internos.

Una de las hipótesis es la pugna de poder entre delegados de este recinto carcelario, y la otra una revancha originada por reclusos extranjeros, entre ellos colombianos, peruanos y chilenos.

Sin embargo, familiares de las víctimas e internos del penal se inclinan más por la primera hipótesis.

“Es que hay mucha comidita -dinero fácil-”, dice uno de los exreclusos al señalar que los delegados son los encargados de cobrar el “derecho de piso” a todos las personas que ingresan a este penal.

Este derecho de piso oscila entre 3 mil y 7 mil dólares, sin embargo hay quienes señalan que excepcionalmente y a mucha súplica se aceptó el pago de 2 mil bolivianos.

“Hay que rogarles como a Dios para que nos den tiempo”, indica la hija de uno de los internos al denunciar que durante el mes que demoraron en reunir el dinero, su padre era torturado con una bolsa plástica en la cabeza, mientras los delegados de disciplina lo apaleaban hasta romper listones de madera en su cuerpo.

Además del dinero, están los ingresos generados por la venta de drogas como cocaína y marihuana, también de bebidas alcohólicas que, según los reclusos, “siempre han estado disponibles en este penal”.

Las fiestas, los lujos, las mujeres, la buena comida y bebida son parte de los beneficios de ser un delegado.

Por otro lado, queda en el antecedente que El Tancara fue el principal cabecilla del plan que derrocó al antiguo régimen de reclusos liderado por Ronald Alcaraz, quien fue hallado sin vida en su celda luego de ser sedado y asesinado.

Mientras tanto, la incertidumbre cunde en el penal al no saber quién será el sucesor de El Tancara. “Él era el único que puso orden, con otros por ahí va a ser más jodido”, dijo la hermana de un interno.