Opinión Bolivia

  • Diario Digital | miércoles, 27 de octubre de 2021
  • Actualizado 22:32

Turismo por la Amazonía, el placer de conectar con la naturaleza

El flotel Reina de Enin ofrece la opción de navegar por los ríos Mamoré e Ibaré, nadar con delfines rosados, observar caimanes y adentrarse en las comunidades amazónicas, todo dentro de un hotel sobre el agua. 

El flotel Reina de Enin navega por el imponente río Mamoré. CORTESÍA REINA DE ENIN
El flotel Reina de Enin navega por el imponente río Mamoré. CORTESÍA REINA DE ENIN
Turismo por la Amazonía, el placer de conectar con la naturaleza

Cuando el sonido del motor del barco se apaga, el barullo de la selva cobra más vida. En medio de la quietud del agua en la noche, alumbrados por la luz de la Luna y arrullados por los múltiples cantos que suenan a la par, las personas que se atreven a conocer el corazón de la Amazonía boliviana pueden decir, verdaderamente, que se han conectado con la naturaleza. 

Esta experiencia es una más de las ofertas turísticas que ofrece Bolivia, tan llena de rincones totalmente diferentes, pero con un encanto peculiar cada uno. 

Así, pues, navegar por los grandes ríos del país —esos que más que     ríos parecen divinidades amazónicas con vida propia—, conocer las comunidades que viven en el corazón del bosque y apreciar animales, feroces y dulces, a plenitud en su hábitat es una realidad gracias a los floteles. Estas embarcaciones, de infraestructuras modestas pero cómodas, son las que recorren el curso del agua y albergan a los turistas que llegan de todas partes del mundo. 

Aunque pueda parecer una novedad para algunos, este tipo de viajes de aventura por la Amazonía boliviana existe hace más de tres décadas, por lo menos. Con los años fue mejorando sus servicios y creciendo más a nivel internacional. Sin embargo, la restricción en el ingreso de personas del extranjero a causa de la pandemia motivó a reformular el sentido inicial de este tour y enfocarlo en la población nacional, porque, pese a estar en el mismo país, la dicha de conocer la selva oriental no es algo de lo que puedan jactarse todos. 

LA REINA DE ENIN Y SU VIAJE INCESANTE 

asi2Para navegar por el gran Mamoré o el Ibaré se necesita fuerza, solidez y gobernabilidad, y esas son algunas de las características del Reina de Enin, un flotel que conoce lo más profundo de la Amazonía, no en vano va surcando sus aguas los últimos 34 años. 

Viajar por el medio de la naturaleza salvaje es un experiencia de película, así como la construcción del Reina de Enin. Esta embarcación fue armada con la idea de utilizarla para la filmación de un largometraje que, finalmente, no vio la luz, pero sí marcó el inicio de una nueva forma de hacer turismo a bordo de este flotel. 

En sus inicios, el Reina de Enin realizaba el trayecto entre Beni y Cochabamba por medio del río Ichilo. Esta experiencia fue una de las que ayudó a catapultar al éxito este tipo de viajes. Navegar de un departamento a otro a través el agua, de forma cómoda y segura, fue el centro de atención en su momento.

Actualmente, la embarcación recorre el río Ibaré y el Mamoré, uno de los más grandes de Bolivia y principal afluente del río Amazonas. En ambos, las personas que naveguen en el Reina de Enin pueden disfrutar de varias actividades que conectan de forma directa con el corazón de la selva. 

Dejarse llevar por la naturaleza es la premisa. Los turistas pueden disfrutar del nado por el río acompañados de los delfines rosados o de las  ‘caimaneadas’ en la noche, que consiste en el avistamiento de este reptil; no se lo caza ni se toca. 

Según la temporada, ya sea seca o lluviosa, se puede ingresar a la selva a pie o en botes más pequeños, respectivamente. En primavera, como se vive a pleno ahora, también se disfrutan las playas benianas que están al borde del Mamoré, donde se hacen paradas para jugar y tomar los rayos del sol. 

La embarcación navega todos los días del año, no tiene ninguna restricción debido al clima porque en cada temporada se vive una experiencia incomparable. 

El flotel Reina de Enin tiene tres niveles. En el primer piso están las habitaciones, ya sean triples o dobles, que incluyen baño privado y aire acondicionado, con una capacidad para 34 personas. En la segunda planta está la cocina, el comedor y los patios laterales donde se puede descansar. En el tercer piso está la terraza y las hamacas, que brindan una vista del horizonte  infinito que une a la selva con el cielo.

También cuenta con juegos de mesa, bar, una pequeña biblioteca y piscina de río, entre otras cosas más de entretenimiento. 

EL TRABAJO EN COMUNIDAD

Parte de la experiencia de descubrir los secretos de la selva amazónica tiene que ver con conocer a las comunidades que la integran y que convierten a Bolivia en una nación pluricultural en esencia. 

Descubrir sus vivencias y costumbres es la motivación. Y los comunarios son abiertos a mostrar su cultura. Reciben a los turistas hablando en su idioma nativo e interactúan con ellos. Entre las comunidades que más visitan están San Mateo, Copacabana y Santa Ana. 

“Ha habido mucho apoyo entre el barco y los comunarios. Saben que iremos con los turistas y nos esperan preparados con alguna actividad. La máxima autoridad siempre nos recibe”, describe Viviana Moldiss, administradora y representante del Reina de Enin. 

Este trabajo en conjunto es fundamental para garantizar el turismo comunitario. Moldiss afirma que ellos intentan devolver un poco de la hospitalidad que reciben y los ayudan en épocas duras, como en las inundaciones.  

TURISMO EN PANDEMIA

La pandemia casi derriba al Reina de Enin, pero sus trabajadores decidieron darle una nueva oportunidad. De esa forma, el año pasado, luego de que los antiguos dueños quisieran desarmar el barco, Heriberto Mascaya y Boris Moldiss, dos miembros de la tripulación, tomaron el timón y siguieron navegando pese a la adversidad. 

La crisis sanitaria paralizó los viajes y obligó a los trabajadores a buscar nuevas opciones para continuar su trayectoria. Antes, el Reina de Enin estaba enfocado en el turista extranjero, la mayoría de las personas que llegaban eran de países como Alemania, Japón, Italia y China, entre muchos más.

Sin embargo, luego de la llegada de la pandemia, la oferta se volcó al turismo local, dando la ventaja de que es una experiencia al aire libre y con pocas personas, lo que aminora las probabilidades de contagio de COVID-19. 

“No estuvo mucho tiempo parado, solo un par de meses y ya la gente empezó a desear viajar. No hubo la misma cantidad de personas que teníamos, pero sí pudimos retomar. El turista nacional es el que está respondiendo”, comenta Moldiss. 

Incluso, ahora que las actividades se realizan con “normalidad”, el barco no viaja al límite de su capacidad y mantiene las normas de bioseguridad. De hecho, cuentan con el certificado de viaje bioseguro emitido por parte del Viceministerio de Turismo. 

“Nuestros clientes fueron muy responsables. Algunos nos mostraban sus pruebas de COVID-19 sin que les pidamos. Ahora mismo, ellos vienen a reservar con su certificado de vacuna. La gente empezó a responder así”, cuenta Moldiss. 

La experiencia que ofrece el flotel Reina de Enin es fuera de serie. Quienes llegan y hacen el tour coinciden en que hacer el viaje es mucho mejor que verlo en fotos.  

DÍAS PARA CONOCER LA AMAZONÍA

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Viajar por el río de por sí ya es una aventura, pero conocer toda la vida que está alrededor lo convierte en una experiencia inigualable  

Moldiss explica que tienen paquetes que van desde uno hasta siete días. Según el tiempo varían las actividades, pero la mayoría incluye todo lo necesario, desde la comida y bebida hasta el servicio de traslado del aeropuerto a la embarcación. También cuentan con un guía bilingüe que se encarga de dar toda la información de lo que se va conociendo al paso. 

Entre los paquetes más requeridos está el tour de tres días y dos noches, en el que los turistas podrán disfrutar, el primer día, la visita a la comunidad indígena de San Mateo, navegación por el río Mamoré, visita a las playas desiertas de Beni y presentación de la arqueología de Moxos. El segundo día, la travesía continúa con caminatas por la selva —en temporada seca—, búsqueda de delfines rosados, visita a una isla de monos y ‘caimaneada’. 

Finalmente, el tercer día, los tripulantes realizan la observación de aves en el río Ibaré, pesca deportiva y hacen el viaje de retorno al puerto. Este paquete tiene un costo de 526 dólares por persona, sin embargo, Reina de Enin saca varias promociones al mes, entre ellas el dos por uno, que estará vigente en octubre. 

Otro de los tours más solicitados es el de dos días y una noche. De forma similar al anterior paquete, incluye pesca deportiva, observación de delfines rosados, visita a las playas desiertas de Beni, ‘lagarteada’ y caminata por la jungla. La empresa se encarga de dotar toda la alimentación y traslado a los turistas. El costo de este viaje ronda los 348 dólares por persona. 

Asimismo, para aquellos que están de paso por Trinidad y no tienen mucho tiempo, el Reina de Enin tiene un paquete especial de un día, en el que las horas se aprovechan al máximo con la observación de delfines rosados, visita a las playas desiertas y navegación. El costo para los turistas es de 98 dólares y, como un impulso al turismo local, para los trinitarios está a 200 bolivianos. El tour también incluye almuerzo buffet y guía.  

Por ahora, todos los paquetes se hacen dentro de Beni, pero tienen la proyección de retomar los viajes a Cochabamba por el río Ichilo.

Se puede pedir más información a través de la página de Facebook Reina de Enin - Crucero Amazónico o a los teléfonos 63182363/ 69983305. 

Sin duda, ver el Sol nacer mientras las aves cantan a modo de anunciar un nuevo día para conocer la Amazonía es algo que ahora se puede vivir a pleno y dentro de Bolivia. 

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