Opinión Bolivia

  • Diario Digital | sábado, 19 de septiembre de 2020
  • Actualizado 18:02

Trabajadores por cuenta propia, afectados

Con la pandemia, se engrosa el sector empobrecido. Entretanto, el ámbito privado también se ve perjudicado desde fines de 2019. Hay empleados que se encuentran en riesgo.
Comerciantes ofrecen productos en vías del centro de la ciudad de Cochabamba.Archivo
Comerciantes ofrecen productos en vías del centro de la ciudad de Cochabamba.Archivo
Trabajadores por cuenta propia, afectados

En las textileras bajó la producción, y algunos reorientaron su trabajo hacia la confección de trajes de bioseguridad y barbijos. Los floricultores tuvieron pérdidas, y cambiar de área implica un ciclo agrícola de entre seis meses y un año. Los transportistas, aunque tienen su herramienta de trabajo, no perciben los mismos ingresos. Los profesionales que tienen trabajo independiente tampoco tienen actividades normales.

La pandemia del coronavirus, COVID-19, afecta tanto a empresarios privados como a trabajadores por cuenta propia. Engrosa el sector empobrecido en el país.

El economista Fernando Salazar recordó que, de acuerdo con los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), la pobreza extrema y la pobreza moderada habían quedado reducidas en Bolivia entre 2010 y 2019. Sin embargo, esos registros no detallan la actividad económica de la gente. Describió que, al tercer mes de cuarentena, se dio el colapso.

“La población boliviana está en un 65% dedicada a una actividad de cuenta propia. Eso implica que no tienen empleos formales, que no tienen seguridad social, derechos de vacaciones, no tienen un ingreso mensual garantizado, si no, que depende en el día a día de la actividad que desempeña”, dijo haciendo referencia a comerciantes, transportistas, contratistas y consultores, entre otros.

Solo quienes tienen salarios fijos, en entidades públicas y privadas, logran sobrellevar la situación actual. “El resto, transporte, profesionales por cuenta propia, fueron a engrosar esta parte de una suerte de población empobrecida (…). Ninguna actividad profesional individual en este momento es regular. Ni abogados ni odontólogos u otros profesionales que trabajan por cuenta propia van a poder superar esto, porque está paralizada esta actividad”.

Ante la situación conflictiva, el Gobierno ofreció bonos, como el Bono Canasta y el Bono Familia, para paliar la carencia de dinero en los hogares. Pero, no fueron la solución.

  “Un bono de 500 bolivianos para casi ya cinco, seis meses es imposible que aguante y que resista, por mucho que tengan dos o tres miembros de la familia que reciban este ingreso”, dijo Salazar.

Lamentó que los ahorros de la gente “no eran tan ahorros”, porque no se pensó que un tema como esta enfermedad podía darse.

El sector empresarial privado, a poco del inicio de la pandemia, advirtió que empresas grandes, medianas, pequeñas y microempresas atravesaban por una crisis económica que se arrastra desde fines de 2019, por los problemas políticos, y que se ahondaba con la cuarentena. La Confederación de Empresarios privados de Bolivia (CEPB) informó entonces que las actividades de más del 80% de las empresas se habían paralizado.

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