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  • Diario Digital | lunes, 15 de abril de 2024
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LECTURAS SUTILES

Testimonios que recortan lo traumático

Jorge Bafico, Psicoanalista- Doctor en PsicologÍa, Miembro de la AMP 

Montevideo-Uruguay
Jorge Bafico, Psicoanalista- Doctor en PsicologÍa, Miembro de la AMP Montevideo-Uruguay
Testimonios que recortan lo traumático

PARTE 4

Un tiempo en que se imponía un mundo sin deseo, salvo el de sobrevivir. Las características de este cuerpo de varios estaría dada por el establecimiento entre los integrantes del grupo de un lazo más potente que el sexual.

El cuidado maternal con respecto del otro "cuidado maternal", entendido como la atención centrada solo en lo necesario para la supervivencia. Esto no tiene que ver con el deseo materno.

La lealtad con los muertos. La lealtad a esos muertos no implica el aferrase al cadáver, para sobrevivir era necesaria la insensibilidad. Rivers describe al corte de la sensibilidad y la impasibilidad frente al horror de lo que acontece como la primera etapa del trauma.

En el reportaje que le realizaron en el año 1973 a Pancho Delgado, al final del mismo decía: "¿Tus días en el colegio, no los recordás? 

-Sí, pero sin contornos... del colegio lo que me viene ahora a la memoria es mi mejor amigo, Numa... Numa Turcatti, Turcatti con dos t. Él también viajó en el avión, yo lo convencí para que viniera, la convencí a su madre para que lo empujara a él, que era medio flojo para salir... Numa se murió a los sesenta días, faltando tan poquito, en mis brazos, una mañana. Era como un hermano, más todavía... y pensar que no lloré, que no pude llorar ni en ese momento, porque ya tenía el caparazón puesto...".

Pedro Algorta escribe: "Allí arriba estábamos blindados, no nos dábamos el lujo de sufrir, de pensar en nuestras casas, en nuestras familias. A mí se me murió un amigo en mis brazos, pero lo lloré unos segundos, después de muerto, ya no era él, y me puse su abrigo porque hacía frío. Y hoy no me genera ningún remordimiento, ninguno de nosotros ha tenido pesadillas con el tema".

La lealtad con los que están muertos aparece muy fuertemente en los testimonios de todos los sobrevivientes. 

Gustavo Zerbino confiesa que no quería irse de la montaña sin llevarse recuerdos de los muertos para ser entregados a los familiares. Zerbino estaba dispuesto a morir por ellos, los muertos.

¿Por qué estos hombres no enloquecieron, o se suicidaron como los combatientes de Malvinas, por ejemplo? 

Para que un traumatismo se convierta en algo que vire hacia la locura hacen falta que sucedan otras cosas además del acontecimiento traumático: la traición o la muerte del compañero, pero sobre todo la desvalorización social del acontecimiento. 

Cuando se dan estos elementos, hacen del traumatizado alguien que está ya muerto, que regresa como si fuera un muerto viviente. Alguien que no puede inscribirse simbólicamente. 

Los sobrevivientes de los Andes nunca dejaron de pertenecer a nuestro mundo, ya que pudieron inscribir socialmente su tragedia. Si bien nunca volverán a ser como eran antes y probablemente su sufrimiento no sea nunca totalmente calmado -porque de alguna manera ellos cultivan ese sufrimiento, ellos lo buscan, porque hay una lealtad hacia aquellos que fueron muertos- pudieron permitirse a través de una sociedad que los arropó y los nombró como una "sociedad de la nieve".

Después de treinta años de la tragedia, surgió el libro “La sociedad de la nieve”, y dieciocho años después el film del mismo nombre. Este último concluiría con una lectura que finalmente brinda a los sobrevivientes la oportunidad de hallar un sentido, un reencuentro y una posible inscripción social.

O como dice Parrado: "Con el tiempo la montaña se convirtió en una parte de mi vida, afectó mi carácter, mi destino, debo aceptar que será así para siempre".

NOTA: Para cualquier consulta o comentario, contactarse con Claudia Méndez del Carpio (psicóloga), responsable de la columna, al correo [email protected]  o al  teléfono/WhatsApp  62620609.

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