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  • Diario Digital | lunes, 15 de abril de 2024
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Testimonios que recortan lo traumático

Jorge Bafico, Psicoanalista- Doctor en PsicologÍa, Miembro de la AMP 

Montevideo-Uruguay
Jorge Bafico, Psicoanalista- Doctor en Psicología, Miembro de la AMP
Testimonios que recortan lo traumático

PARTE 3

Salimos ocho menos, pero salió uno más, y ese "más uno" inmaterial nos advirtió que se terminaban definitivamente las mezquindades de la sociedad "civilizada". Fue ahí cuando entré en un contacto mucho más estrecho con una fuerza superior.

“Todo el equipo funcionó como un organismo nuevo y muy eficaz”,  Coche Inciarte

"A partir de ese entonces (el alud) se profundizó esa sociedad del sexto sentido, se consolidó la cuarta dimensión. Que no es brujería, sino otra forma de conocimiento a la que accedimos en un espacio y en un tiempo donde el aprendizaje normal y racional tenía pocas posibilidades de ofrecer soluciones. Nos vamos convirtiendo en locos que funcionan por amor y sensibilidad", Adolfo Strauch.

De la guardería de Hampstead a los Andes.  

Anna Freud además de ser la hija de Freud, fue una analista que se especializó en el trabajo con niños y en particular con niños traumatizados. Huyendo de la guerra, los Freud se exiliaron en Inglaterra. Las tías de Anna no tuvieron la misma suerte de escapar, fueron deportadas a campos de concentración donde murieron. Anna tenía un verdadero trauma por el hecho de que ella y su padre habían podido escapar a Inglaterra pero habían dejado a esas tías libradas a un trágico destino. 

En 1941, Anna creó una guardería en la zona de Hampstead destinada a niños que habían vivido terribles experiencias de guerra. Ocuparse de esos niños era una manera de cuidar el sufrimiento de su propio trauma. 

La guardería de Hampstead se organizaba en una pequeña familia con cuatro o cinco niños y una persona que oficiaba como madre. Un intento de restituir lo perdido. Anna construyó una linda casa para unos niños que habían nacido en el campo de concentración de Terezin. La casa era muy acogedora, con juegos. Sin embargo, cuando llegaron los niños traumatizados se comportaron terriblemente, con una violencia llamativa; destrozaron la casa y la transformaron en un campo de concentración, tal como era su lugar. 

Ana Freud escribió sobre su propia dificultad respecto de esos niños y particularmente porque hicieron fracasar toda su teoría. 

Lo más importante del comportamiento de estos niños traumatizados, más allá de la violencia, es que los cinco conformaban un solo cuerpo. No se podían separar. Funcionaban como una sola unidad; si se les daba un pedazo de pan inmediatamente lo repartían entre todos y no soportaban tener un pedazo más grande. No se trataba de una cuestión altruista sino de una necesidad vital de alimentar a ese cuerpo conformado por varios. En eso consistía su supervivencia.

El análisis de la guardería de Hampstead y la experiencia de Anna Freud con niños traumatizados reflejaría la relevancia de la constitución de un “cuerpo de varios” para la supervivencia. 

Uno de los sobrevivientes, Menthol, confiesa que "Canessa consideraba que yo tenía que caminar para fortalecer los músculos, porque de lo contrario, si en algún momento teníamos que salir caminando, yo no podría hacerlo, y si yo no podía, él tampoco saldría".

Todos o ninguno, un solo cuerpo, un cuerpo de supervivencia. Allí no había imagen especular. Es un cuerpo que no se reconoce en el espejo. El cuerpo en esos momentos tiene que ver con el grupo.

La experiencia de supervivencia de los Andes dio muestras de un funcionamiento cercano a la locura, pero imprescindible para poder resistir.

Continuará…

NOTA: Para cualquier consulta o comentario, contactarse con Claudia Méndez del Carpio (psicóloga), responsable de la columna, al correo [email protected]  o al  teléfono/WhatsApp  62620609.

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