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  • Diario Digital | miércoles, 26 de enero de 2022
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Tercer año de COVID: ¿qué depara la ciencia?

Si 2020 fue el año de la emergencia sanitaria y 2021 estuvo caracterizado por la llegada de vacunas y variantes, ¿qué nos espera este nuevo año? Otras variantes, vacunas más poderosas y los primeros tratamientos son algunos de los avances que se asoman en el horizonte de la ciencia de 2022.

Tercer año de COVID- ¿qué depara la ciencia?. SALUD CON LUPA
Tercer año de COVID- ¿qué depara la ciencia?. SALUD CON LUPA
Tercer año de COVID: ¿qué depara la ciencia?

A pesar del gran avance que han representado las vacunas para enfrentar a la COVID-19, no ha sido suficiente para terminar con la pandemia que hasta diciembre de 2021 ha cobrado la vida de más de cinco millones de personas. Las variantes Delta y Ómicron, causantes de las olas masivas de infecciones en 2021, las imprevisibles secuelas, así como la insuficiente eficacia de los tratamientos disponibles, nos muestran que continuarán los grandes retos para la comunidad científica en su camino para controlar la pandemia.

Pero el avance científico para enfrentar esos desafíos no ha sido menor. El conocimiento acumulado durante estos dos años se ha convertido en una robusta plataforma para seguir construyendo evidencia sobre evidencia y comprender, cada vez con más detalle, cómo actúa este coronavirus. Por otra parte, la colaboración internacional, el conocimiento práctico por parte del personal de salud, el aprendizaje derivado de decenas de ensayos clínicos, las bases de datos de acceso abierto, así como los esfuerzos internacionales para lograr el mayor acceso a las vacunas también contribuyen  para que 2022 sea un terreno fértil para la ciencia que tiene como foco la enfermedad de COVID-19.

Con base en los avances que distintos grupos de investigación han logrado hasta ahora, hay algunos logros que con mucha probabilidad ocurrirán en 2022:

1. VARIANTES MÁS PODEROSAS, VACUNAS MÁS SOFISTICADAS

Si de algo podemos estar seguros es que seguirá habiendo nuevas variantes del SARS-CoV-2. Algunas serán más importantes, contagiosas o letales que otras, pero todas serán producto de la naturaleza cambiante y previsible del virus. Para enfrentar a las variantes que puedan escapar más fácilmente al efecto inmunizante de las vacunas disponibles, algunas farmacéuticas han anunciado algunos cambios en el diseño de sus vacunas y se espera que vendrán más.

Los principales cambios se verán en las dosis de refuerzo con las que las empresas Moderna y Pfizer, por ejemplo, han probado un aumento en la cantidad de anticuerpos neutralizantes, lo que haría a las personas con esta tercera dosis más resistentes frente a variantes como Ómicron. Incluso se espera que las farmacéuticas impulsen el diseño de vacunas que predigan algunas mutaciones del virus. 

Estos cambios no implican necesariamente la creación de nuevas vacunas, sino modificaciones en la estructura de sus moléculas o la información genética que contienen. Para nuestra fortuna, estos cambios resultan relativamente fáciles y rápidos de hacer gracias a que se pueden determinar las variaciones genéticas de cada variante en tiempo récord. 

Pero no solo habrá nuevas dosis de refuerzo. También se esperan vacunas nuevas, desde las que incluyan adyuvantes, componentes que mejoran la respuesta inmunológica, hasta las que se tomen vía oral, como la vacuna en píldora que está trabajando la empresa estadunidense Vaxart.

2. LOS PRIMEROS TRATAMIENTOS 

El 2022 también será el año en el que veremos los primeros tratamientos para reducir el riesgo de hospitalización y muerte por COVID-19. En los últimos meses las farmacéuticas  Merck y Pfizer anunciaron que sus respectivos tratamientos en forma de píldora habían superado las distintas pruebas de seguridad y eficacia.

La Administración de Alimentos y  Medicamentos de Estados Unidos (FDA) autorizó estos tratamientos para su uso de emergencia. El primero de ellos fue la pastilla de Pfizer, Paxlovid (comprimidos de nirmatrelvir y comprimidos de ritonavir, envasados conjuntamente), que servirá para tratar la COVID-19 en adultos y niños mayores de 12 años que tengan la enfermedad leve o moderada, e impedir que lleguen al hospital. La recomendación es que se inicie el tratamiento en los cinco días desde la aparición de los primeros síntomas.

La FDA también autorizó la pastilla de Merck, el antiviral molnupiravir, que, según los resultados de sus ensayos clínicos de fase III, también probó reducir el riesgo de hospitalización y muerte en personas con COVID-19 no grave. La farmacéutica anunció que produciría 10 millones de dosis a finales de 2021 y otros 20 millones este nuevo año. "Estos tratamientos no van a acabar con la pandemia por sí solos, ni van a tener ni de lejos el mismo impacto que las vacunas. Pero si pueden llegar a la gente lo suficientemente rápido -y eso es un gran sí- entonces tienen un potencial muy real para salvar vidas y aliviar la carga de los hospitales", afirmó al The New York Times Rebecca Robbins, comunicadora del sector farmacéutico.

3. COMBINACIÓN DE TRATAMIENTOS 

Además de las pastillas de Merck y Pfizer, que serán costosas y cuya producción probablemente buscará atender al mercado de Estados Unidos o de los países que puedan pagarlas, en el horizonte de 2022 se asoma una esperanza de tratamiento para países menos desarrollados.

TOGETHER es el mayor ensayo aleatorio para evaluar la eficacia de la fluvoxamina, un medicamento antidepresivo de costo relativamente accesible y con potencial efecto antiinflamatorio y antiviral para pacientes con COVID-19. Como parte de TOGETHER, un ensayo clínico realizado en Brasil, cuyos resultados fueron publicados en The Lancet en octubre de 2021, concluyó que “en comparación con el placebo, los pacientes asignados aleatoriamente a la fluvoxamina tuvieron un menor riesgo de hospitalización debido a la COVID-19”. Y aunque el ensayo sigue en curso, hay esperanzas de que sus resultados puedan cambiar el rumbo del tratamiento ambulatorio de la enfermedad.

Lo interesante del ensayo, además de analizar la eficacia y seguridad de medicamentos que podrían ser accesibles para personas de países más vulnerables, es su flexibilidad, pues permite añadir y probar agentes adicionales para evaluar cuál combinación puede funcionar mejor. Así lo explicó en la revista Nature Edward Mills, profesor de ciencias de la salud en la Universidad McMaster, en Canadá: “Lo más importante, y lo que más me entusiasma, es que TOGETHER es el primer ensayo que demuestra que un medicamento de bajo costo reutilizado puede prevenir las hospitalizaciones por COVID-19”. 

4. MÁS CONOCIMIENTO DEL EFECTO DE LOS AEROSOLES EN LA SALUD

Un tema que ha confrontado durante meses a parte de la comunidad científica con la Organización Mundial de la Salud ha sido el de los aerosoles. A principios de 2020 aún se desconocía la forma más preponderante de transmisión del SARS-CoV-2, por eso hacíamos cosas que ahora sabemos que no tienen utilidad alguna, como desinfectar las superficies, usar tapetes ‘sanitizantes’, o cambiarnos de ropa frecuentemente.

Pero conforme pasó el tiempo, la evidencia se fue volviendo cada vez más concluyente. Ahora se sabe que la COVID-19 se transmite por el aire, a través de los aerosoles que algunas personas infectadas exhalan al hablar, cantar, toser o estornudar. Por lo tanto, cuidar el aire es la prioridad: usar cubrebocas, ventilar espacios, priorizar actividades en exteriores y evitar aglomeraciones se han vuelto las medidas de protección más eficaces.

Para los especialistas en transmisión en aerosoles, 2022 tiene que ser un año en el que la OMS sea cada vez más contundente en comunicar que este coronavirus es estrictamente un problema del aire. Pero no solo eso. En los últimos meses han surgido cada vez más estudios sobre la relación entre la mala calidad del aire y los efectos más severos de COVID-19. Un estudio publicado por investigadores de Cataluña explora cómo algunos contaminantes, como PM2.5, PM10, O3, NO2, SO2 y CO, tienen un efecto en el riesgo de padecer coronavirus, así como en la severidad de la enfermedad. 

5. CIENCIA DE MATERIALES PARA MEJORAR EL DIAGNÓSTICO 

Finalmente, parte de la ciencia de frontera para responder a las necesidades del tercer año de pandemia estará en el diagnóstico. Aunque ahora es relativamente fácil acceder a una prueba rápida o por PCR, obtener un diagnóstico de COVID-19 sigue teniendo limitaciones en cuanto a tiempo, eficacia y costos. 

En los últimos meses se han invertido recursos para mejorar los métodos de diagnóstico existentes, pero varios grupos de investigación, como los de la Universidad de Illinois, se plantean ir más allá y desarrollar “nuevas tecnologías para la detección viral sensible, selectiva, rápida y robusta y de enfoques más eficientes para la fabricación escalable de dispositivos microfluídicos”, ya no solo para COVID-19 sino para cualquier brote de patógenos infecciosos que ocurra en el futuro. 

Desde metamateriales fotónicos y nanomateriales de grafeno hasta nanoestructuras de ADN de diseño y polímeros aptos para la fabricación aditiva escalable, los grupos de investigación enfocados en la ciencia de materiales, nanotecnología, química y bioingeniería, entre otras, buscan superar las limitaciones fundamentales de los enfoques de diagnóstico de COVID-19 para lograr que en 2022 tengamos mejores pruebas, más sencillas, sensibles y baratas. 

“Ahora estamos pasando a las combinaciones de fármacos, y creo que ahí es donde está el futuro del tratamiento de la COVID-19. En este año, tendríamos que conocer la eficacia de varias combinaciones, como la fluvoxamina o la fluoxetina más un esteroide inhalado, así como la fluvoxamina más el antiviral de acción directa molnupiravir”.