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  • Diario Digital | lunes, 16 de mayo de 2022
  • Actualizado 04:23

Síndrome de la cara vacía, un efecto del fin de las mascarillas

Síndrome de la cara vacía, un efecto del fin de las mascarillas. LITNET
Síndrome de la cara vacía, un efecto del fin de las mascarillas. LITNET
Síndrome de la cara vacía, un efecto del fin de las mascarillas

Después de más de dos años de pandemia en los que se impuso el uso de mascarillas, en muchos países esta norma se ha venido flexibilizando hasta el punto de hacerla prescindible debido al comportamiento de la COVID-19.

Muchos ciudadanos han celebrado la decisión de ir levantando las restricciones sobre el uso de los barbijos; mientras que otros, incluidos algunos expertos, han asegurado que todavía es prematuro hacerlo. 

Lo cierto es que gran parte de la población mundial se acostumbró a usar este elemento de protección y por eso les parece extraño, y hasta riesgoso, estar sin mascarillas en lo que se ha denominado una nueva normalidad.

De esta forma, la sensación de inseguridad por dejar al descubierto la cara ha sido denominada popularmente como el ‘síndrome de la cara vacía’. 

Esta fobia también es conocida como mask fishing y puede tener dos orígenes: un aparente miedo a mostrarse a los  demás y un temor a contagiarse con la COVID-19.

Un estudio arrojó que las personas ven de forma positiva a quien usa mascarilla. En general, los más afectados por este síndrome son los adolescentes porque, en gran medida, su aspecto físico ha tenido muchos cambios y las mascarillas han servido como “escudo protector” para ocultar marcas físicas, como el acné, el vello en la cara, entre otras.

Sin embargo, las personas más adultas no están exentas a sufrirlo, pues la mascarilla también generó en ellos cierta sensación de seguridad frente al coronavirus.

Lo cierto es que se espera que los investigadores y psicólogos empiecen a analizar estos cambios de comportamiento e inseguridades. 

Precisamente, un estudio realizado por la Universidad de Cardiff, en Reino Unido, logró establecer que las personas que usaban mascarillas eran percibidas psicológicamente como más atractivas.

El estudio fue liderado por el profesor de la escuela de psicología y experto en rostros, Michael Lewis, quien explicó que el uso de barbijos ha generado en las personas una sensación de tranquilidad. “En un momento en que nos sentimos vulnerables, el uso de máscaras médicas puede resultarnos tranquilizador y, por lo tanto, sentirnos más positivos hacia el otro usuario”, indicó Lewis.

De esta forma, el uso de los tapabocas hizo que las personas fueran percibidas como “más atractivas” ya que solo sus ojos y frente quedaban expuestas durante la pandemia.

Pese a esto, la sensación de seguridad y percepción social cambió en el momento en que las mascarillas dejaron de usarse, generando cierto temor a mostrarse en público.

¿Cómo enfrentar el síndrome de la cara vacía?

En general, la mayor recomendación es no apresurar la retirada de los barbijos para evitar causar un impacto en la salud mental de quienes padecen este síndrome y generar un espacio seguro y de confianza en donde puedan depositar sus miedos e inseguridades, sin sentirse amenazados. 

• Es crucial no forzar a nadie, ni a uno mismo, a quitarse la mascarilla si no está preparado para ello. Lo ideal es introducir el cambio de forma progresiva, cuidando que la persona se sienta cómoda con los tiempos y el proceso.

• Otra idea es hacer una lista de situaciones que la persona detecte como incómodas y a partir de ella ir enfrentando cada una progresivamente. Empezando por la más sencilla hasta la más compleja.

• Repensar las creencias que se tienen alrededor del tapabocas también es positivo porque puede ayudar a que la persona sea más consciente de que, pese a la protección que ofrecen, también pueden generar distanciamiento de otros ya que se ha confirmado que ver las caras de los demás puede ayudar a regular las emociones.