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  • Diario Digital | miércoles, 29 de mayo de 2024
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Rodrigo Eguino, el periodista mañanero

Es administrador de profesión y un apasionado por la aviación. Sin embargo, dejó toda su vida en España para ser periodista

Rodrigo Eguino, el periodista mañanero

Uno de sus sueños era dedicarse a la aeronáutica. Siempre estuvo cerca de los aviones y, a pesar de que trabajó en esa rama mientras estudiaba, su destino era otro: la televisión y el periodismo.

Dicen que informar es una vocación, que se necesita pasión y entrega para sobrellevar el día a día y no ceder ante la presión del medio. Rodrigo Eguino es una muestra de eso.

El jefe de producción y presentador de El Mañanero, de Red Uno, incursionó en el periodismo de manera casual y terminó dejando todos sus planes en el exterior de lado para dedicarse de lleno a esta labor.

Cada día se conecta con el público a través de las pantallas. Su mente se enfoca en llevar la mejor información al televidente. Por ello, su trabajo no termina cuando las luces del set se apagan. El resto de la jornada debe preparar material para otros sectores del canal, generar contenidos innovadores y encontrar la manera de ayudar a las personas que más lo necesitan. Sobre todo, en la coyuntura actual, cuando la pandemia del coronavirus ocupa casi todo el espacio de los medios de comunicación y los esfuerzos están dirigidos a dar noticias fidedignas.

FAMILIA Y AVIACIÓN

Paul Rodrigo Eguino Fernández nació el 18 de marzo de 1988, en Cochabamba. Recuerda su infancia con mucha alegría. Las tardes de diversión con los amigos de su barrio eran sus favoritas. Sin olvidar el tiempo con sus hermanos, sus compañeros de aventura de toda la vida.

Me gusta mucho estar cerca de la gente, conocer sus necesidades para que, a través del medio, podamos articular la ayuda necesaria. Es bueno construir lazos, sobre todo en épocas como la que vivimos actualmente con la emergencia sanitaria”, cuenta Rodrigo Eguino.

Su padre era trabajador del Lloyd Aéreo Boliviano (LAB). Durante su niñez viajaba mucho con su familia. De esa manera, entró en contacto con la aviación y se convirtió en una de sus pasiones, hasta hoy en día. Otra parte grata de su adolescencia fue su labor en la congregación religiosa Los Ca- balleros de la Virgen de Fátima. Al mismo tiempo, ayudaba en el templo El Hospicio. Rodrigo cuenta que disfrutó mucho esa eta- pa, ya que le permitía compartir con toda su familia y ayudar a otras personas a través de la Iglesia.

Estudió en el colegio Cubano Siglo XXI, pero terminó el bachillerato en el Deposit Central School, en Nueva York, a raíz de un intercambio de estudios.

Al volver a Bolivia, ingresó a la Universidad Privada Boliviana (UPB) y cursó la carrera de Administración de Empresas. Durante su etapa como estudiante, empezó a incur- sionar en la aviación.

Comenzó a trabajar en varias líneas aéreas, en diferentes especialidades. Incluso, fue tripulante de cabina y jefe de Marketing. Después de terminar su carrera, se mudó a España a hacer una maestría en Recursos Humanos y decidió quedarse a vivir allá. Ya estaba instalado, tenía una casa y una vida hecha en Europa. Pero, su camino era otro; en su caso, él sí sería profeta en su tierra natal.

EL PERIODISMO COMO VOCACIÓN

Cuando Rodrigo pensó que ya tenía un destino fijado, su vida cambió rotundamente. A raíz de una enfermedad que afectó a su mamá, volvió a Bolivia. Inicialmente, tenía que permanecer unos meses. Sin embargo, la oportunidad de estar en televisión apareció y dejó todo de lado.

En 2016, después de hacer un casting, fue seleccionado para ser parte del programa ATB Ferial, de la red con el mismo nombre. Ese marcó el inicio de su carrera periodística, a pesar de que ya había tenido un acercamiento con la pantalla chica en un programa corto que se transmitía por Bolivisión, en 2010.

Con una nueva labor por delante, Rodrigo comenzó a prepararse. Hizo un posgrado y tomó varios cursos de periodismo.
Luego de que terminó la Feicobol, lo invitaron a presentar la edición de noticias de ATB. Un año y medio después se hizo cargo de la edición del segmento. “Para mí era un sueño estar en televisión y hacer periodis- mo”, cuenta Eguino.

Su inclinación desde pequeño por leer, investigar y estar informado le sirvió para adentrarse rápidamente en la profesión y dedicar todos sus esfuerzos a seguir creciendo.

Después de cuatro años, se despidió de la casa televisiva ATB y comenzó una travesía nueva.
El año pasado, Red Uno apostó por un cambio de estilo y renovó su imagen. El reto cautivó a Rodrigo y se volvió presentador de El Mañanero. Meses después, en marzo, asumió el cargo de jefe regional de producción del departamento.

Su día a día se divide entre el programa matutino y la elaboración de contenido para otras secciones el canal. Madrugar no es un problema para él. Asegura que le gusta porque siente que aprovecha al máximo la jornada.

“Estar en El Mañanero es un sueño hecho realidad. Me siento más feliz que nunca. Sintonizamos muy bien con los compañeros y colegas. Me siento en casa, vamos por más”, dice Rodrigo.

Aunque no pensó ser periodista cuando es- taba en la universidad, la profesión le apa- siona y no se ve haciendo otra cosa distinta.

Su compromiso con el trabajo es diario. “Creo que el rol del periodista es ser un agente de cambio. La noticia tiene que transcender para mejorar como sociedad”, afirma.

Una de las vivencias que recuerda más fue cuando tuvo que cubrir el aluvión en Tiquipaya. En ese momento, estaban en una unidad móvil y fueron sorprendidos por la mazamorra. Estar en contacto con las personas es parte fundamental de su carrera. “Me gusta mucho estar cerca de la gente, conocer sus necesidades para que, a través del medio, podamos articular la ayuda necesaria. Es bueno construir lazos, sobre todo en épocas como la que vivimos actualmente con la emergencia sanitaria”, cuenta. Además de la televisión y el periodismo, viajar solo es otro de sus pasatiempos favoritos. Rodrigo asegura que le encanta ir como mochilero.

“Ser feliz” repite el presentador, eso es lo que quiere ser siempre, más allá de cualquier cosa. Su familia es su fiel compañera y apoyo en todas las decisiones que toma. Rodrigo tiene claro su camino. Trabaja día a día para seguir creciendo y aportar, desde su lugar, a las personas que lo necesitan.