Opinión Bolivia

  • Diario Digital | sábado, 23 de enero de 2021
  • Actualizado 23:53

Los retos y los obstáculos de la digitalización de la banca en Bolivia

La pandemia propició la incursión de las  instituciones  finacieras en la era  digital. El desafío para 2021 es mantener la estabilidad económica luego del plazo  de los diferimientos  bancarios.
La pandemia propició la incursión de las instituciones finacieras en la era digital. El desafío para 2021 es mantener la estabilidad económica luego del plazo de los diferimientos bancarios.
Los retos y los obstáculos de la digitalización de la banca en Bolivia

La pandemia generó grandes cambios en la forma de hacer las actividades cotidianas, como comprar alimentos, movilizarse de un lugar a otro o ir al banco a hacer las transacciones generales. La digitalización se aceleró y permitió, en muchos casos, mejorar los servicios básicos. 

Hace unos años, la banca en Bolivia comenzó el proceso de transformación y adecuación necesaria para responder a la era tecnológica que vive el mundo, pero, los últimos meses fueron clave para dar el impulso que faltaba, aunque todavía hay mucho por hacer. 

Un estudio realizado por la Fundación Maya a través de Innova Bolivia SRL., con apoyo del Centro de Innovación y Desarrollo Empresarial (CIDE) de la Universidad Mayor de San Andrés muestra la situación actual de la banca en el   país, los retos y las dificultades que debe superar para consolidar las actividades en línea en 2021, en medio de una crisis económica que azota a gran parte del mundo. 

El informe contempla la participación de 12 bancos y sus máximos representantes, quienes se encargan de la parte estratégica y comentan cuál es su situación, qué expectativas tienen, cuáles son sus dificultades y cómo piensan encarar el futuro.  

El especialista en sistema financiero, presidente de la Fundación Maya, director del CIDE y de IDEPRO, Jorge Velasco, asegura que los consultados buscan redefinir la relación con sus clientes, bajar costos e incrementar ingresos con la incursión en la banca digital. 

“Impulsar la banca móvil disminuye los gastos y se agiliza el proceso. Lo digital te lleva a nuevos mercados y permite lanzar nuevos productos que mejoran la rentabilidad”, dice. 

Velasco explica que la mayoría de los bancos empezaron a digitalizarse hace cinco años, a  excepción de Bisa, que inició tiempo antes, pero fue alcanzado por las demas entidades. El proceso es relativamente pronto en comparación con otros países donde todas las transacciones son vía on line. La bonanza económica que mantienen durante años las instituciones también fue uno de los motivos para que estos no iniciaran el proceso. “Antes, los bancos        tenían altas tasas de crecimiento y rentabilidad, entonces no les interesaba digitalizarse”.

BURBUJA DE CRISIS

Velasco indica que la banca en Bolivia se encuentra en una situación sólida, pero en una especie de burbuja considerando el diferimiento de créditos que se realizó para amortiguar la crisis del país. “No sabemos cómo están las empresas, ni las personas que han diferido en ese tiempo; podría ser que estén en más problemas y no estamos detectando eso porque los bancos siguen devengando intereses, algo que no es real. En enero se verá la verdadera mora”,  explica. 

Otro de los aspectos que resaltó es que la liquidez bajó, la cartera fue creciendo en préstamos y banca de consumo, entre otros. Si bien el incremento es menor a otros años, se mantiene cierta estabilidad, por lo menos hasta principios de 2021, cuando pasé los diferimientos.

El número de prestatarios aumentó, sobre todo en las pequeñas y medianas empresas. En relación a la posibilidad de inversiones, se mantuvieron en un margen estable. 

OBSTÁCULOS PARA ENTRAR A LA ERA  TECNOLÓGICA 

Si bien las instituciones financieras reconocen que la iniciativa demoró un poco, explican que hay todo un conjunto de obstáculos, a nivel interno y externo, que demoran la incursión de la banca en el mundo digital. 

En las trabas a nivel interno, la mayoría de los bancos resaltó la falta de cultura organizacional, es decir, la resistencia y poca capacitación que tienen sus trabajadores para encarar procesos tecnológicos muchas veces desconocidos. Otro de lo puntos es la normativa de riesgos y la falta de talento referida más a la carencia de formación que brindan las universidades en ciertas habilidades necesarias para este tiempo. 

En cuestión a barreras externas, las instituciones mencionaron tres: la educación digital de la población, la cultura de innovación y la desconfianza y delincuencia tecnológica. 

Bolivia todavía tiene serias deficiencias en todo lo que concierne a la relación entre la población y la tecnología, por eso, una de las trabas es la falta de conocimiento de algunas personas sobre los usos de la banca móvil. 

“Tanto afuera como adentro, la cultura de innovación es un problema. Entregar un servicio innovador todavía cuesta por la aceptación de la gente”, explica Velasco. 

Asimismo, hay desconfianza a lo desconocido y, como muchas veces las transacciones en línea no dejan un respaldo en papel, el temor se incrementa. Pero tampoco hay que olvidar las carencias en cuestión de conexión a internet que tiene gran parte de la población. 

PRINCIPALES OBJETIVOS 

Pese a la serie de dificultades que tiene la banca nacional, también aspira a dar el salto final para ofrecer mejores transacciones. De las 12 entidades consultadas, el 80% indicó que de-sean dar servicios más ágiles; el 50% quiere fortalecer su core bancario, referido a la tecnología; finalmente, el otro 50% quiere realizar venta cruzada ya que la digitalización permite ampliar sus posibilidades de comercialización. 

En cuanto a productos se refiere, el objetivo es modernizar los canales digitales, crear boletas on line, impulsar la banca móvil y la billetera móvil propia. 

Un dato que resalta es que los cajeros quedaron desplazados por las transacciones virtuales. De hecho, la pandemia potenció esta actividad ya que “obligó” a las personas a probar, si no lo ha- bían hecho antes, estas herramientas nuevas que ofrece la banca. 

Alcanzar esos objetivos requieren una inversión importante en diferentes áreas. Velasco explica que los bancos en Bolivia utilizarán al menos 50 millones de dólares para estar listos y encarar el reto sin problemas. El dinero se destinará a crear laboratorios de innovación que permitan tener mejores servicios y habilidades; también está contemplado crear plataformas en la nube para almacenar la gran cantidad de datos que tienen; finalmente, buscan instalar incubadoras fintech, que son nuevas empresas o startups que se crean  fuera del ámbito financiero, pero que se relacionan con él. 

Pese a que la mayoría de las instituciones declaró que su recurso humano es límitado en cuestión de herramientas digitales, el 75% aseguró que pueden capacitarlo y responder a las necesidades actuales. Velasco explica que se debe reforzar el big data, la minería de datos, herramientas ágiles, inteligencia artificial y blockchain. 

“Los bancos son más ricos en datos que en dinero. Los datos que se tiene no se han sabido aprovechar porque no está digitalizado, pero hay el historial de cómo ha crecido ese cliente, cómo entró a la banca, compró su primera tarjeta, etc. Entonces, los bancos pueden ofrecer otro tipo de servicios con esos datos, pero no lo hacen porque no están sistematizados”, explica Velasco sobre lo que es la minería de datos. 

Como grandes retos para 2021, el especialista asegura que la innovación con las fintech es un tema importante porque genera un gran movimiento entre diferentes áreas que se fusionan en torno a la banca. Asimismo, la capacitación (interna y externa) será fundamental para lograr el éxito de la nueva era digital en Bolivia. 

“La pandemia ha obligado a las personas a entrar a la era digital, perder el miedo, sirvió para tener confianza. Los bancos tienen esa oportunidad de oro para demostrarle a la población las ventajas, como ahorrar tiempo, papel, entre otras cosas”. 

Además, es importante trabajar e incluir a todos los sectores sociales, adaptándo los servicios a la realidad que vive cada familia. 

En relación al riesgo de sufrir ataques cibernéticos, Velasco asegura que la banca móvil en Bolivia es bastante segura, pero eso no la mantiene libre de personas externas que buscan estafar. 

El reto es grande, sobre todo luego de las necesidades que evidenció la pandemia. Bolivia ingresó en un proceso de digitalización que cada vez se acelera más y busca mecanismos para responder a las necesidades de la población.

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