Opinión Bolivia

  • Diario Digital | sábado, 18 de mayo de 2024
  • Actualizado 22:12

Reserva Natural Barba Azul, una oportunidad para las parabas en extinción

Este lugar, ubicado en Santa Ana de Yacuma, en Beni, es hogar de al menos 228 parabas catalogadas en peligro de extinción. 
Dos parabas Barba Azul, en la reserva natural en Beni./ ASOCIACIÓN ARMONÍA
Dos parabas Barba Azul, en la reserva natural en Beni./ ASOCIACIÓN ARMONÍA
Reserva Natural Barba Azul, una oportunidad para las parabas en extinción

La Reserva Natural Barba Azul es como una isla de motacusales en medio de inmensas extensiones dedicadas a la ganadería. Ubicada en el municipio de Santa Ana de Yacuma, a 182 kilómetros de Trinidad, tiene en su interior a una de las especies de aves más emblemáticas de la Amazonía boliviana: la paraba Barba Azul (Ara glaucogularis). La misma se encuentra en riesgo crítico de extinción y únicamente se distribuye en los Llanos de Moxos de Beni.

Precisamente con el fin de conservarla luego de que se detectó su presencia en este lugar, en 2009 la Asociación Civil Armonía comenzó la compra progresiva de estas tierras, catalogadas por el Plan de Uso de Suelo (PLUS) de Beni como “ganaderas”. Para 2012 se había concretado la adquisición de 11 mil hectáreas que en octubre de 2020 se convirtieron en una Reserva Privada de Patrimonio Natural (RPPN).  

Este lugar está constantemente amenazado por los avasalladores. Fue allí    -en la parte norte del predio- donde en marzo del año pasado, el guardaparque Miguel Martínez detectó la presencia de al menos ocho personas ajenas al lugar. En pocos días, tumbaron árboles, armaron carpas, entraron con 150 cabezas de ganado y a mediados del mismo mes habilitaron una pista de aterrizaje. Se asentaron al borde de un bosque de galería, que es aquel que se encuentra a lo largo de ríos y cumple la función de protegerlos. Una vez “instalados” comenzaron a cazar fauna silvestre como el tatú o lagartos e incluso instalaron un panel solar para proveerse de energía.

Frente al reclamo, porque además se trata de una zona de descanso y alimentación de la paraba Barba Azul por la cantidad de palmeras de motacú que tiene, los invasores respondieron que necesitaban las tierras. 

Armonía se constituyó en demandante frente a los hechos. La respuesta del líder de las personas que ingresaron era que se trataba de tierras fiscales. El Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA) respondió que no se trataba de terrenos disponibles del Estado, sino que más bien estaban en proceso de titulación. De hecho, una parte ya estaba saneada. 

Aunque obtuvieron una respuesta favorable, este tipo de sucesos ocurre constantemente. 

UN LUGAR DE ALTA IMPORTANCIA ECOLÓGICA

El estado de conservación de la paraba Barba Azul, recientemente declarada patrimonio natural del Beni, es crítico. Se estima que en todo el departamento solo quedan 550 ejemplares. En esta reserva se registraron 228 individuos, con lo cual se trata del sitio nacional con mayor presencia del ave.

“A este sitio nosotros lo llamamos la isla Barba Azul, porque se ha generado el conteo más grande de esta especie: 228 individuos, de una población aproximada de 550. Por tanto, lo sucedido es un perjuicio tremendamente grande al trabajo de conservación que llevamos adelante con esta especie desde 1993. La presencia de ganado hace que la vegetación en estas islas de bosque no se genere de manera natural, por ejemplo”, explica Iván Pérez Hurtado, director administrativo de Armonía.

Pero más allá de ser el hábitat de esta ave, al estar rodeada de predios ganaderos, la Reserva Natural Barba Azul se ha convertido en el refugio de 340 especies de otras aves y 32 mamíferos grandes y pequeños, sin contar árboles como el tajibo, que brindan una sombra natural en los senderos ecológicos.

En 2015, el lugar fue clasificado como sitio de importancia regional en la Red Hemisférica de Reservas para Aves Playeras (RHRAP) -el primero de Bolivia- porque por aquí pasan especies como el Tibibi o Playero acanelado o el Chorlito dorado americano, que se detienen para alimentarse en esta área a su paso hacia el sur. A su regreso hacia el norte, la zona está en etapa de  inundación, porque lo que siguen su viaje hasta los llanos de Colombia y Venezuela.

Turistas en la Reserva Natural Barba Azul./ ASOCIACIÓN ARMONÍA
Turistas en la Reserva Natural Barba Azul./ ASOCIACIÓN ARMONÍA

UNA INICIATIVA PARA EL TURISMO

Las bondades naturales que ofrece esta reserva la han convertido en un sitio ideal para el aviturismo. Desde 2013, el albergue de Barba Azul ofrece un servicio para observar vida silvestre, mientras los ingresos contribuyen a la sostenibilidad del programa de conservación de la paraba Barba Azul.

En el área correspondiente, existen cuatro cabañas rústicas que combinan comodidad y un contacto cercano con la naturaleza. Cada una tiene vista del río Omi y senderos para conocer el bosque que acoge a las especies.

La mayoría de los visitantes son turistas extranjeros ambientalistas, quienes organizan sus itinerarios de acuerdo a la actividad de avisturismo que quieren realizar. 

Aquí también es posible trabajar en investigación. De hecho, estudiantes de distintas universidades del país y del mundo llegan para adentrarse en estos parajes y conocer más a fondo la biología de animales como la paraba Barba Azul.