Opinión Bolivia

  • Diario Digital | sábado, 02 de julio de 2022
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La toxicomanía como síntoma actual

María Elena Cano Torres, Analista Practicante.
María Elena Cano Torres, Analista Practicante.
La toxicomanía como síntoma actual

PARTE 1

“La vida es gravosa, nos trae hartos dolores, desengaños, tareas insolubles. Para soportarla no podemos prescindir de calmantes. Los hay de tres tipos: satisfacciones sustitutivas, poderosas distracciones y sustancias embriagadoras”, dice Sigmund Freud en su obra “Malestar en la cultura”.

La sustancia embriagadora también llamada por Freud “quita penas”, es considerada como “el más eficaz por su influjo directo sobre el organismo posibilitando no solo ganancia inmediata de placer, sino una cuota de independencia, ardientemente anhelada, respecto del mundo exterior”.  

Sin embargo, advierte que esta forma de paliar el malestar es muy dañina y peligrosa por el riesgo de refugiarse en el mundo propio, desenganchándose del  exterior.

La época actual se caracteriza por la desestructuración de las instituciones que nos regulaban. En su lugar está el “ascenso al cenit social del objeto llamado petit a” con una lista infinita, prometiendo con su compra la felicidad y un gozar sin velos, ni límite, donde todo puede ser visto y mostrado. Estamos en un tiempo que empuja y ordena al sujeto a consumir y gozar de forma inmediata, pero esto dura muy poco y aparece pronto el vacío.

En este marco, encontramos a las toxicomanías, que se constituyen en uno de los síntomas actuales que afecta no solo al sujeto que consume, sino a la familia y la sociedad, independientemente de la condición económica, social, educativa y religiosa.

El psicoanálisis de orientación lacaniano se plantea como una posibilidad de respuesta frente a las toxicomanías tratar cada caso en su singularidad, con el consentimiento del sujeto, para posibilitar un trabajo analítico. Cosa difícil, ya que el sujeto se resiste a consultar un profesional por las alternativas de imponerle la abstinencia o separación de las drogas como una receta universal previo a cualquier tratamiento.  

Desde el psicoanálisis se plantea   que no se pueden sostener recetas universales que sirvan “para todo el mundo” por más que sean adictos a  lo mismo y tengan historias similares. No hay dos casos iguales, cada uno es absolutamente singular y excepcional.

Otro aspecto a tomar en cuenta es realizar un diagnóstico de estructura a partir del uso o relación del sujeto con una sustancia, ubicando la función que le da la persona. Esto remite a que se pueda evaluar si el individuo cuenta o no con alguna otra solución mejor.

La apuesta del psicoanálisis es orientar ese goce destructivo hacia una satisfacción más cercana a la vida, y no una satisfacción inmediata, desenfrenada, que lo lleva a un paso agigantado a la destrucción y la muerte.

Continuará...

NOTA: Para cualquier consulta o comentario contactarse con la responsable de esta columna, Claudia Méndez Del Carpio (psicóloga), al correo electrónico [email protected] o al celular/ WhatsApp (+591) 62620609.