Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 17 de mayo de 2022
  • Actualizado 13:17

Y... ¿qué dicen los niños en estos tiempos?

Isabel Ferrufino, Psicóloga clínica.
Isabel Ferrufino, Psicóloga clínica.
Y... ¿qué dicen los niños en estos tiempos?

En el contexto de pandemia que habitamos y seguimos transitando ya hoy con una mayor apertura y vuelta a los espacios sociales, hemos visto una vertiginosa reinvención social que trastocó varias esferas de nuestra realidad. En el lenguaje común circularon significantes cuya marca tiñó la subjetividad de este tiempo. Palabras como “pandemia”,  “el enemigo coronavirus”, “número de muertos”, “estamos  en guerra”... etc. Palabras que constituyen la matriz simbólica de esta época. La institución educativa y familiar representa ejes fundamentales en la vida y desarrollo de los niños. ¿De qué modo han vivido y subjetivado los niños este tiempo de incertidumbre y reconfiguración de la sociedad? El distanciamiento social producto del aislamiento situó en un mismo espacio a la educación y al trabajo. El hogar pasó de ser un lugar al que se retorna para la vivencia de ese tiempo más personal, familiar y de descanso, a ser el único lugar en el que nos movíamos. Esta reconfiguración de los espacios y el contexto de crisis social y sanitaria que hemos situado ha desatado una serie de síntomas en los niños: fobias, ataques de pánico, aislamiento, depresión, niños que no hablan, niños que no saben cómo vincularse con sus pares, desregulación de sus tiempos de sueño y de vigilia, etc. Es decir, desarreglos en el cuerpo, el lenguaje y el lazo social. En esta época de la infancia posmoderna, en que el discurso capitalista ordena los lazos, los aparatos que ofrece la tecnociencia usados por los medios de comunicación ingresan de forma masiva al hogar, desplazando a la familia en su lugar de transmisión. Es decir, que el lugar de transmisión ya no solo es encarnado por la familia, sino que la tecnología ocupa en esta época un lugar relevante en la constitución subjetiva. Y ¿qué es lo que transmite? No solamente el mensaje de consumo sino una gran cantidad de información, donde el niño es hablado pero no así escuchado. Ahora bien, el uso del objeto tecnológico constituyó el medio necesario para sostener los espacios laboral, familiar y educativo. Sin embargo, de algún modo, hemos visto el límite que ha representado para la educación la modalidad virtual. 

La importancia de la presencia física en ese ámbito visibiliza lo que se juega en ese encuentro, no solo con los profesores si no con los pares quienes tienen un rol decisivo en la socialización y constitución del niño. La presencia de los cuerpos cumple su función en la trasmisión de algo que va más allá de un saber. Así como Byung Chul Han señaló en marzo de 2021, con la esperanza de que “la pandemia nos haga darnos cuenta de que y a la mera presencia corporal del otro tiene algo que nos hace sentir felices, de que el lenguaje implica una experiencia corporal, de que un diálogo logrado presupone un cuerpo, de que somos seres corpóreos”. 

Más allá de los síntomas que dejan ver un malestar subjetivo y cultural, se hace imprescindible abrir ese espacio que posibilite un decir a los niños. Es esencial que el niño tenga un espacio para verter sus relatos y construir sus ficciones ya sea a través del juego, del dibujo y sus producciones que en suma dan lugar a su singular construcción que ya implica un decir.

El psicoanálisis propone habilitar ese lugar que les permita poner en palabras su vivencia y posición frente a esta contingencia. Un lugar donde puedan expresar e hilar su propia posición en este mundo agitado que tocó vivir, para así reinventarse una nueva solución a aquel lo que los conmovió. Hacer hablar al dolor, al trauma, a la angustia y trabajar esas pérdidas a las que fueron confrontados es de crucial importancia  para el despliegue de su subjetividad. Incluso en aquellos casos en que la palabra parece detenida, el niño tiene algo para decir, solo hace falta alguien que del otro lado sepa escuchar.