Opinión Bolivia

  • Diario Digital | sábado, 06 de junio de 2020
  • Actualizado 17:09

Prendas ecológicas y diseños que cubran más la piel luego del coronavirus

La crisis a raíz de la COVID-19 paralizó la producción de vestimenta e impulsó a los creativos a adaptarse a la nueva realidad sanitaria del mundo. En Bolivia, este sector busca reinventarse y mantener a flote la moda nacional   

La diseñadora Rosita Hurtado, junto a sus modelos, en el Bolivia Fashion Week del 2019.
La diseñadora Rosita Hurtado, junto a sus modelos, en el Bolivia Fashion Week del 2019.
Prendas ecológicas y diseños que cubran más la piel luego del coronavirus

Unos meses antes de que el coronavirus llegara a Bolivia, el diseñador Gonzalo Plaza presentó su última colección de vestidos denominada Aurora, en un evento lleno de elegancia y glamour. Mientras tanto, su colega Pamela Alarcón preparaba la quinta versión del Bolivia Fashion Week, que cada año reúne a los mejores exponentes de la moda en el país. Al igual que ellos, decenas de confeccionistas encaminaban sus colecciones.

Este 2020 avanzaba positivamente para el mundo del diseño. La creatividad estaba a flote y los proyectos en torno a este sector eran muchos. Sin embargo, todo se paralizó a causa de la COVID-19. Las máquinas de costura dejaron de funcionar, el brillo de los bordados se detuvo y los colores de las prendas se apagaron. 

El virus generó muchos desafíos en todo el mundo, entre ellos la innovación en el diseño de ropa. Los modelos ya no serán igual, ahora se debe priorizar la salud y elegir el material correcto para cada prenda es fundamental. En el país, varios de los creativos más reconocidos coinciden en que habrá un antes y un después en la moda luego del coronavirus. No solo la forma de relacionarse cambió, sino también las prioridades. Incluso, las estrategias de vender un producto ya no son iguales. Retornar a las raíces y experimentar hasta encontrar un diseño adecuado parece ser el camino.

MÁQUINAS PARADAS

La industria textil en Bolivia sufrió golpes desde hace varios años. El ingreso desmedido de ropa china y americana, entre otras procedencias, ocasionó una disminución considerable en la comercialización de vestimenta nacional. Eso derivó en que la mayoría de los productores dependan económicamente de las ventas en épocas altas, como Carnaval, fin de año o cambios de temporada. Sin embargo, al no producir nada los últimos meses, la situación de este sector se agravó. 

“A todos nos tomó de sorpresa. Muchos ya estábamos pensando en nuestras colecciones otoño-invierno, pero fueron canceladas o reducidas bastante por el cierre de mercados, aún mucho más en Bolivia”, relata la diseñadora cochabambina Pamela Alarcón.

Desde hace unos meses, Pamela estaba trabajando en la quinta versión del Bolivia Fashion Week, uno de los eventos de moda más importantes del país. El año pasado ya tuvieron un percance cuando tenían que repetir el desfile de la cuarta versión en Cochabamba y todo se canceló por los conflictos políticos de octubre. Ahora, este 2020, la situación es similar, aunque con variantes debido al futuro incierto que hay en todo el mundo. 

Alarcón cuenta que más de 200 personas quedaron sin trabajo, entre diseñadores, modelos, maquilladores, fotógrafos, asistentes, etc. Sin mencionar todo el movimiento turístico que se genera alrededor, que reúne a casi al triple de invitados del interior de Bolivia y otros países. 

Durante la cuarentena, algunos diseñadores dedican su tiempo a crear nuevas prendas. Pero, eso no significa que las vayan materializando. Por ejemplo, el uso de telas se restringió porque aún están en proceso de aprendizaje sobre qué es lo mejor para la salud.

Otro de los casos es del diseñador Gonzalo Plaza, quien tenía previsto un desfile este 23 de mayo en Buenos Aires donde iba a presentar una colección única. Todo se detuvo por el brote del coronavirus y aún no tiene otra fecha definida. 

En Cochabamba, la Feicobol, además de generar un movimiento empresarial importante, era la fecha perfecta para dejar volar la imaginación en los atuendos de las azafatas e innovar año tras año. A raíz de la crisis sanitaria se suspendió la feria hasta el 2021 y, por ende, todas la fuentes laborales que genera en distintos rubros.

Otra de las pérdidas importantes que cuenta Plaza, es la cancelación de las graduaciones de los colegios americanos que se realizaban a medio año. Algunas fiestas de quinceaños, bodas y reuniones. 

Plaza explica que toda esta situación les genera incertidumbre sobre lo que deben hacer de ahora en adelante. 11 personas trabajan con él, están en una situación inestable y plantea salidas momentáneas para pasar la crisis. 

Luis Ágreda, diseñador de Santa Cruz, se enfoca en hacer una investigación cultural en el país para transmitirla a través de la ropa. Ahora todo se paró. Sin embargo, aprovecha este tiempo para hacer barbijos y donar. También, está apoyando a la comunidad GLBTQ.

La manera de concebir la vida es distinta y el reto de resurgir de la crisis es grande. La  creatividad deberá estar acompañada de un trabajo amigable con el medioambiente y responsable con la salud. 

EL FUTURO DE LA MODA 

“A nivel mundial, se están planteando nuevos paradigmas de la moda, nuevas formas de pensar, promocionar y entender cómo se la va a vivir”, asegura Alarcón. 

La fusión de telas y diseños podría ser la salida. Pamela afirma que la respuesta a esta situación es la experimentación de nuevos materiales que respondan a las necesidades actuales. Un mezcla entre qué vestir y cómo hacerlo. 

La cochabambina explica que la nanotecnología se comenzó a utilizar en la creación de ropa en otros países para combatir varias enfermedades. “Es un retorno a los materiales orgánicos y a experimentar o crear materiales que utilicen tecnología que, de alguna manera, repondan a los nuevos estilos de vida”. 

A pesar de que es probable que esta ciencia no llegue a Bolivia, sirve de ejemplo para encontrar alternativas que equilibren la moda con la salud. 

Durante este tiempo, muchas modistas se dedicaron a hacer barbijos y mamelucos, ante la alta demanda de estas prendas para prevenir contagios. Los modelos son variados y los colores vivos le dan un toque especial. 

Alarcón asegura que ahora las personas van a querer combinar sus atuendos con los tapabocas, el nuevo accesorio de moda, sin descuidar la salud.

En el caso de los diseños, la tendencia son prendas más funcionales que muestren menos piel, debido a la recomendación desde la Organización Mundial de la Salud de exponer la menor cantidad del cuerpo al aire, para evitar contagios. 

“La moda se nutre de lo que sucede en la sociedad y esta no es ajena a los sucesos, crisis, guerras y pandemias. Este vínculo con los hechos sociales se ven reflejados a través de la historia y hoy en día los diseñadores estamos trabajando y pronosticando cómo la indumentaria se va a adaptar a las necesidades y requerimientos de la situación actual”, asegura Ágreda.

El diseñador de la marca nacional de accesorios de cuero D’addario, Iván Fernández, también apunta hacia el mismo camino de hacer creaciones más responsables con la naturaleza. “Los diseños y los materiales deberán enfocarse en las tendencias de reutilización y reducción de la generación de residuos (diseño circular). Los materiales deben incluir el enfoque de bajar las emisiones al medioambiente y apostar por la sostenibilidad”, indica.

Por su parte, Plaza recomienda el uso de materiales de algodón o lino. En contraposición, el poliester es una de las telas que más años tarda en degradarse, por lo tanto su impacto ambiental es mayor. 

“Las nuevas colecciones de este año hasta el siguiente deben ser más ligeras, para ponerse y sacarse. Ese es el tema. No perder el glamour, pero tener la facilidad de llegar a tu casa y sacarte la ropa para poner a la lavarropa. Todo esto nos está cambiando, entonces nos tenemos que volver más prácticos”, explica. 

Mangas largas, pantalones y tapabocas serán algunas de las indumentarias más utilizadas para cuidarse y prevenir el contagio de la COVID-19. 

“La industria está trabajando en tecnología textil para dar herramientas a las propuestas de las marcas. Está claro que la funcionalidad de la ropa va a tomar más importancia en la protección, de alguna manera se van a plantear ‘prendas escudo’, el consumidor ahora quiere sentirse protegido y seguro”, enfatiza Ágreda.

La diseñadora Pamela Alarcón, en compañía de sus modelos, en el New York Fashion Week 2019.

La diseñadora Pamela Alarcón, en compañía de sus modelos, en el New York Fashion Week 2019.

Sin embargo, el apoyo entre connacionales también será determinante para salir de esta crisis. “Pienso que tenemos grandes desafíos a nivel nacional. Se debe que tener la concienca de adquirir lo nuestro. Al igual que la tendencia a los productos orgánicos, tiene que haber el consumir lo nuestro. Un valor agregado. Tenemos que apoyarnos entre bolivianos”, afirma Alarcón.

Ante la adversidad, Plaza es optimista, a pesar de las circunstancias está seguro de que superaremos esta crisis y pronto estaremos festejando la vida. Cuenta que recibe llamadas de algunas clientas para retomar la creación de sus vestidos de novia y eso, sin duda, lo llena de aliento para seguir adelante. 

La innovación es la mejor alternativa para superar los siguientes meses. Plaza sabe que los diseños de vestidos no serán la prioridad, así que decidió retomar un estilo que realizaba antes: el pret-a-porter, que es la ropa lista para comprar y vestir. “Hace unos cinco años atrás hacía mucho este tipo, pero como llegaba mucha ropa de afuera tuvimos que parar porque golpeó la industria nacional”. 

También, los ateliers ya no serán la cuna de la moda. La tecnología ha cambiado la manera de comercializar todo lo que uno pueda imaginar. Por ello, migrar a las redes sociales se convierte en la mejor manera de contactarse con el público. 

Luego del coronavirus, la mente de la humanidad cambió totalmente. La moda debe mantenerse a la vanguardia y fusionar la   creatividad con la bioseguridad.