Opinión Bolivia

  • Diario Digital | sábado, 19 de septiembre de 2020
  • Actualizado 17:25

Bolivia cumple 195 años en su peor momento

Personal de Sedes hace levantamiento de un cadáver. DICO SOLÍS
Personal de Sedes hace levantamiento de un cadáver. DICO SOLÍS
Bolivia cumple 195 años en su peor momento

En la zona sur de Cochabamba, una viuda llamada María duerme a escasos metros del cuerpo inerte de su esposo, que no fue atendido a tiempo ni recogido ante el colapso del sistema sanitario desnudado por la pandemia del nuevo coronavirus. Un lustrabotas agoniza en una plaza, frente a la mirada atenta de dos indigentes, los únicos que velan su estado inconsciente. Cadáveres en las casas y en las calles; la sospecha de entierros en patios, adióses por videollamada (cuando hay suerte), más de 3.000 decesos en seis meses.

Un Gobierno interino tomó el poder en noviembre de 2019. Organizaciones sociales se movilizan y piden elecciones inmediatas. Los pobres, más pobres; los empresarios, consternados. Ciudadanos se automedican ante la desesperación, el sector cuentapropista, golpeado. La crisis es fuerte. Bolivia celebra su cumpleaños 195 en su mayor crisis histórica.

Los conocedores de la historia nacional coinciden en que la crisis es integral y que el fenómeno es desafortunado tras la conjugación de cuatro elementos: la crisis política, social, económica y, cómo no, de salud. Están aquellos, como el historiador y economista Juan Clavijo, que se animan a establecer una comparación y traer a la memoria lo acontecido en 1879, con la Guerra del Pacífico contra Chile. En ese entonces, Cochabamba ofreció a los únicos hombres vivos que le quedaron tras un 1878 teñido por centenares de muertos esparcidos en la vía pública, víctimas de inanición o fiebre tifoidea, epidemia regionalizada de la época.

“La gente moría en las calles. La recogían en carretones. Era impresionante. No habían hospitales. Fue una gran tragedia que coincidió con la vida política desastrosa de esa época”, señala.

Cuando las matemáticas parecían sencillas de resolver para enumerar las cuatro aristas del contexto, aparecen posturas que añaden otro factor que aqueja a la Bolivia de ahora, la del siglo XXI: el cultural. El historiador Fernando Cajías concluye: “Pese a los problemas que hubo en el Ministerio de Cultura, en épocas anteriores hubo avance. El hecho de que ahora la cultura no tenga un ente coordinador es terrible. Hay una gran crisis en la institucionalidad”.

Cajías recuerda que “durante las épocas de transición es cuando se suscitaron mayores violencias”. “Crisis políticas y económicas, por supuesto que existieron en diferentes etapas de nuestra historia, pero una ligada a una pandemia como la que vivimos, no. Algunos dicen, en broma, que A.C. ya no es Antes de cristo, sino antes de la COVID-19.  En cuanto a la violencia, la época del modelo liberal al del MNR fue dura. Y luego, también durante las dictaduras militares y guerrillas; y la época del cambio del modelo neoliberal al del Gobierno de Evo Morales. Ahora vivimos otra etapa crítica”.


Una misma tempestad, distintos barcos

Fernando Cajías

HISTORIADOR Y ESCRITOR

Hemos tenido épocas de fuertes crisis políticas y económicas, pero es la primera vez que la causa principal es sanitaria, que es, además, mundial. Como nunca, el planeta ha vivido algo similar en todos los rincones. Alguien decía que todos estamos en el mismo barco. Sin embargo, como un escritor colombiano aclaraba, nos encontramos en una misma tempestad, pero en distintos barcos. Y Bolivia se halla en uno mucho más vulnerable.

Existe una gran cantidad de contagiados que no se recupera y fallece. A eso se le suma la crisis política.

Hubo etapas relativamente tranquilas cuando un determinado modelo económico-político estuvo vigente, pero hemos vivido, también, épocas de transición difíciles cuando otro modelo fue cuestionado. En estas transiciones suelen darse mayores violencias.

Dos eventos terribles para nuestro país han sido la Guerra del Chaco y la Guerra del Pacífico debido a las pérdidas humanas y territoriales.

Por otro lado, insisto en que tenemos problemas culturales étnicos sin resolverse. Es como una enfermedad de base. No solo hay que ver la dolencia física, sino también las mentales. No hemos solucionado el tema del racismo de uno y otro lado. Tampoco el de la inclusión, que es permanente.

La hambruna y la guerra no tienen menor peso

Fernando Salazar

Doctor en ciencias sociales 

En 1878 iniciamos la grave sequía, la hambruna y terribles situaciones epidémicas.

En medio de esto, y sabiendo sobre este panorama, Chile decidió atacar a Bolivia. Entonces, teníamos una crisis económica, una crisis política, la cuestión sanitaria y, de pronto, una guerra internacional en la que nos quitaron casi una cuarta parte del territorio a raíz de una epidemia.

Son otras coyunturas. Sin dudas, esta pandemia es lo más grave que vivimos como generación. Es lo más fuerte que estamos atravesando como sociedad. Sin embargo, durante la Guerra del Chaco se dieron situaciones muy dramáticas, incluyendo epidemias.

La pandemia nos llegó con la gripe española y con otros tipos de males, solo que antes tuvimos que aguantarnos con menos recursos. Había que resistir como se podía, casi como en la Edad Media.

No generamos nosotros la crisis actual, sino aquellos que gobernaron 14 años, un partido que dice representar a un sector indígena. El Gobierno interino tampoco entró con una visión clara. Desvirtuó su rol y se preocupó por realizar una campaña presidencial sin ton ni son. Esta pandemia la vamos a pagar con mucho dolor.

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