Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 17 de mayo de 2022
  • Actualizado 12:40

Olga y Pamela, pasión por el fútbol de los Yungas para Bolivia

A pesar de las trabas, ambas jóvenes logran dedicarse exclusivamente al fútbol, preparándose, entrenando a hombres, mujeres, niñas y niños, y estudiando para ser DT.

Olga Mariscal junto a los niños de Licoma. GENTILEZA
Olga Mariscal junto a los niños de Licoma. GENTILEZA
Olga y Pamela, pasión por el fútbol de los Yungas para Bolivia

“Fútbol, fútbol y más fútbol" es una de las frases que Olga Mariscal, una de las delanteras del Club Always Ready, se repite cada mañana, fiel al balompié, deporte rey convertido en su estilo de vida.

A sus 24 años, Olga es una de las pocas futbolistas bolivianas que logra dedicarse a este deporte a tiempo completo, haciendo de él su fuente de ingreso, su actividad en tiempo libre y su proyecto de vida.

Procedente de Palos Blancos, de los Yungas de La Paz, Olga despierta todos los días, muy temprano, para enseñar y transmitir a mujeres, hombres, niñas y niños lo que más le apasiona, el fútbol.

En temporadas intercaladas, y “dependiendo de la buena racha”, es entrenadora en su lugar de origen, así como en el municipio de Licoma Pampa, de la provincia paceña Inquisivi.

La cuarentena por la COVID-19 en 2020 fue una de sus mejores etapas como "profe".

"Me fui a Palos Blancos a entrenar niños. Estaba allá toda la cuarentena, entrenando a niños, porque allá mayormente tienen todo el apoyo de sus papás, pero como son chiquititos ellos quieren venirse a La Paz, pero no pueden por el costo. La mayoría no tiene casa, hay inestabilidad y todo eso (...) Hay niñas igual allá, estaba entrenando con niñas y niños desde los 4 a 15 años", relata con alegría.

Por las mañanas, Olga ejerce su profesión como entrenadora de fútbol.

Todas las tardes, de lunes a viernes, acude a los entrenamientos del Club Always Ready en el Complejo Deportivo Satélite de la ciudad de El Alto. Es una de las atacantes más veloces del "equipo millonario", tan veloz como sus sueños.

En las noches, la atacante se prepara aún más para formarse como DT en el Instituto Técnico Nacional de Entrenadores de Fútbol Bolivia (INEF). Así es como terminan sus días agitados entre semana, para continuar los sábados y domingos dando lo mejor de ella en los torneos regionales y nacionales, según la temporada.

"Empecé a jugar fútbol a mis siete años y no he parado hasta ahora. Mi padre siempre me apoyó y hasta hoy me viene a ver. Mi vida la doy al fútbol", asegura.

Aunque Olga muestra algunas muecas de risa cuando relata sucesos de discriminación que atravesó durante muchos partidos, entrenamientos, torneos y en redes sociales, sabe que no es ni debe ser considerado algo 'normal' que otras personas la juzguen por ser futbolista.

"Mayormente los hinchas cuestionan el por qué jugamos las mujeres, pero hoy en día hay más apoyo",  indica.

PAMELA BALLIVIÁN 

Pamela Ballivián, delantera de área del Club Bolívar. CORTESÍA
Pamela Ballivián, delantera de área del Club Bolívar. CORTESÍA

Al cuidado de su hermano mayor cuando era pequeña, Pamela salía de su casa a hurtadillas detrás de él y lo seguía a sus entrenamientos y partidos. Fue allí que encontró la   inspiración para dedicarse al fútbol a tiempo completo.

"Soy de Coripata, en los Yungas. Mi mamá iba a cosechar coca, porque eso es lo que hacen los yungueños. Yo estaba al cuidado de mi hermano mayor y de ahí me salía por su detrás, siempre me daba curiosidad dónde iba y por qué volvía sucio’, yo decía ‘¿dónde irá? ’. Por eso me gustó el fútbol", relata.

El equipo de primera división en el que comenzó a brillar fue Wilstermann, así como hoy lo hace su hermano Ramiro Ballivián. Actualmente, Pamela es delantera de área en la primera división del Club Bolívar y va por más.

"Estudio como coach, para ser DT, una buena DT. Mi meta es llegar a la Selección, marcar goles, gritar los goles, y uno de mis mayores objetivos es salir campeona en este club", indica.

Pamela no solo recibe críticas y burlas por ser mujer y futbolista, sino también por su color de piel.

"Justo ha sido el año pasado en  nuestro campeonato, cosa que a mí me fortalece como persona y yo creo que las personas que discriminan no tienen cultura, conocimiento ni respeto hacia el género femenino. Era en nuestro último partido, yo creo que ha sido una discriminación más sobre mi color, no porque sea mujer y juegue fútbol, ha sido más por mi color, y ha sido un equipo rival que es de acá de La Paz", lamenta.

Los sueños de Olga y Pamela reflejan los de cientos de mujeres bolivianas que aman el fútbol y tuvieron que renunciar a ellos por motivos económicos.

En Bolivia, no existe una liga profesional de fútbol femenino, lo cual impide que ellas puedan dedicarse de forma exclusiva a este deporte, a tiempo completo y sostenerse con él. Para la mayoría, el esfuerzo de combinar largas rutinas de entrenamiento con jornadas laborales o de estudio en colegios y universidades resulta extenuante y poco alentador, ya que por un lado deben rendir físicamente cada vez más y por otro se ven obligadas a "preservar su futuro" -como les piden desde sus familias- ya sea a través de una carrera universitaria o un empleo.

El país sufre un notable atraso en el fútbol femenino, en relación a otros países de la región como Colombia, Chile o Argentina, que cada año destinan mayores recursos económicos así como educacionales, dirigidos a la sociedad para romper barreras de discriminación y machismo en los ámbitos deportivos y de la población en general.

A pesar de la discriminación a mujeres futbolistas en Bolivia, la cantidad de jugadoras se sigue multiplicando y con ellas el número de clubes que apuestan por "las chicas".