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  • Diario Digital | martes, 12 de noviembre de 2019
  • Actualizado 23:14

Museo retorcido sobre un río en Noruega

The Twist es el nombre de esta innovadora infraestructura que alberga varias decenas de obras de arte contemporáneo. 

Agencias.
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Museo retorcido sobre un río en Noruega

Al verlo se genera un poco de confusión, ¿puente o museo? Ambos. The Twist es una estructura elaborada para albergar obras de arte contemporáneo. Tiene forma de viga retorcida y además sirve de puente habitable para conectar las dos riberas boscosas del río Randselva en Noruega.

Esta preciosidad es el primer proyecto firmado por BIG-Bjarke Ingels Group en el país escandinavo. Con sus 1.000 metros cuadrados, se ha convertido en una obra escultórica más de Kistefos, el parque de esculturas más grande de Europa y ubicado en Jevnaker, al sur del país, en la zona de los Alpes escandinavos. Con su visita se completa la ruta cultural a este onírico espacio. 

El parque de esculturas, abierto en 1999, es obra de Christen Sveeas, cuya pasión por el arte le empujó a transformar los restos de una antigua fábrica familiar de pulpa de celulosa, en un museo al aire libre que alberga hoy un total de 46 esculturas de artistas noruegos y de otros países, entre los que destacan: Fernando Botero, Anish Kapoor, Olafur Eliasson y Jeppe Hein.

El nuevo museo-pasarela, 90º de viga retorcida, ha costado 21 millones de euros y está a 80 kilómetros de Oslo. Se inauguró el 18 de septiembre con la exposición "Hodgkin and Creed-Inside Out" y permanecerá abierta al público hasta el 17 de noviembre de 2019.

Para Bjarke Ingels, el arquitecto danés responsable del proyecto, The Twist es un enigma tectónico: "Cuando el puente conecta las dos riberas del río, una ladera de montaña y un bosque plano, gira 90 grados moldeando una superficie reglada. Dos formas funcionales puras unidas por una curvatura compleja. Donde quiera que mires, ves arcos y curvas, espirales de Fibonacci y formas de silla de montar, pero cuando miras más de cerca, te das cuenta de que todo se crea a partir de líneas rectas: láminas de aluminio y tablas de madera. Una escultura orgánica expresiva compuesta de elementos racionales repetitivos".

Como un camino continuo en el paisaje, ambos lados del edificio sirven como entrada principal. Desde el ingreso sur, los visitantes cruzan un puente de acero revestido de aluminio de 16 m y marcado carácter industrial, para llegar al espacio de doble altura con una vista despejada hacia el extremo norte, similarmente conectado con un puente peatonal de 9 m. La geometría de doble curva del museo se compone de paneles de aluminio rectos de 40 centímetros de ancho dispuestos como una pila de libros, movidos muy ligeramente como abanico.

El mismo principio se usa en el interior con listones de abeto pintados de blanco de 8 centímetros de ancho que cubren el piso, la pared y el techo en homenaje a la arquitectura tradicional noruega y a las casas y graneros en el campo. Todo sirve como un telón de fondo uniforme para las exposiciones. 

En la entrada norte, una pared de vidrio de suelo a techo, ofrece vistas panorámicas a la fábrica de pulpa de celulosa y al cauce del río mientras se dobla hacia arriba para formar una franja de tragaluz de 25 centímetros de ancho. 

Debido a la forma irregular de las ventanas, la variedad de luz natural que entra al museo crea tres espacios distintivos: una galería amplia, con luz natural y vistas panorámicas en el lado norte; una galería alta y oscura con iluminación artificial en el lado sur; y, en el medio, un espacio escultórico con una astilla retorcida de luz como techo. 

La capacidad de dividir o fusionar los espacios de la galería crea flexibilidad para la programación artística de Kistefos. Una escalera de vidrio conduce al nivel inferior del museo en el terraplén del río norte, donde la parte de aluminio del edificio se convierte en el techo del sótano y el área de los baños.

David Zahle, socio BIG, apuntó en la inauguración que: "Twist ha sido un edificio extremadamente complejo de construir, pero el resultado es sorprendentemente sencillo. A partir de una serie de elementos rectos, el museo fue construido de manera industrial como una pieza de infraestructura y como un edificio que refleja su entorno natural. A medida que te acercas a The Twist, comienzas a notar que el museo refleja los árboles, las colinas y el agua debajo, brillando   constantemente y cambiando su apariencia en diálogo con la naturaleza".

Este viaje a través de un parque, convertido en un bucle, que te sumerge en una escultura habitable, que además te conecta con la madre naturaleza y  te sorprende con 46 inmensas esculturas del mejor arte contemporáneo esparcidas por lo que fue una fábrica de pulpa de celulosa, es una experiencia muy recomendable para los románticos-vanguardistas y para todos aquellos que amen el arte.

The Twist desafía todas las formas de arquitectura tradicional y explora nuevas maneras de conectar el arte con lo más íntimo de la naturaleza y sus alrededores.