Opinión Bolivia

  • Diario Digital | lunes, 27 de junio de 2022
  • Actualizado 10:26

Murciélagos, los protectores nocturnos del maíz en Cochabamba

Un estudio realizado por investigadores de la Universidad Mayor de San Simón demuestra que estos mamíferos controlan las plagas que atacan los maizales en Capinota. 

La presencia de murciélagos en Capinota permite mejores cosechas de maíz. JAZMÍN QUIROZ-ALAMY
La presencia de murciélagos en Capinota permite mejores cosechas de maíz. JAZMÍN QUIROZ-ALAMY
Murciélagos, los protectores nocturnos del maíz en Cochabamba

Cuando la noche cubre Capinota, los animales comienzan a dormir y las personas se resguardan en sus casas, los murciélagos vuelan. Los maizales que ocupan los terrenos agrícolas son su lugar predilecto; no por el grano que brota de las ramas, sino porque dentro de algunos choclos crece una polilla, que pronto se convertirá en su alimento. Así, cada jornada nocturna, estos mamíferos voladores se alían en secreto a los comunarios y garantizan una buena cosecha.

Pese a que las leyendas y cuentos de ficción muestran a los murciélagos como los vampiros nocturnos que se alimentan de la sangre humana, la realidad es totalmente alejada. Son controladores naturales de plagas, ayudan a mantener el equilibrio del ecosistema y le ahorran miles de bolivianos a los agricultores. 

Así lo demuestra un estudio que evidencia el apoyo directo que dan los murciélagos a la producción del maíz y otros cultivos; además que refuerzan la prevención de males como el dengue o la fiebre amarilla.

La investigación comenzó, en 2014, a través del Centro de Biodiversidad y Genética y la Dirección de Investigación Científica y Tecnología de la Universidad Mayor de San Simón, y financiado por la Agencia Sueca de Cooperación Internacional para el Desarrollo, que determinó cómo favorecían estos animales al ecosistema. 

Posteriormente, en 2017, la entonces estudiante de Biología Jazmín Quiroz retomó el proyecto con el apoyo financiero de Bat Conservation International (BCI), que tuvo resultados poco después.  

El maíz es uno de los cultivos más importantes de Cochabamba. Su producción está tan arraigada en la cultura qhochala que se     consume de formas diferentes. Desde el choclo que sirve para acompañar platillos, pasando por la fabricación de chicha, hasta el uso del forraje para alimentar ganado son parte de la economía local. Sin embargo, el ataque de plagas es uno de los problemas que enfrentan los productores. 

Esto motivó a los investigadores a conocer cómo podría beneficiar la relación entre los murciélagos y la producción agrícola, haciendo énfasis en el control de plagas. 

“Lo que la mayoría de la gente no sabe es que los murciélagos juegan un papel fundamental en procesos ecológicos y eso se traduce en la prestación de servicios al ser humano”, asegura Luis Aguirre, director del Centro de Biodiversidad y Genética y líder de esta investigación, quien estudia a estos animales y sus beneficios desde hace años.

Para el estudio se buscó refugios, se hizo análisis de heces y se empleó el método de acústica para determinar qué especies están presentes cerca de los cultivos de maíz, explica Quiroz. 

La investigación se aplicó en Playa Ancha, en Capinota, y en Pairumani, en Vinto. Se encontró diez especies de murciélagos, ocho de ellas herbívoras, una nectarívora y una hematófaga. Dos son poco conocidas en la región. 

Los expertos descubrieron que en la época donde más plagas atacan al maíz –en noviembre–, es también cuando hay más actividad de los murciélagos. Las especies de polilla cogollero y barrellador son las más comunes y las que se comen estos animales. Esto demuestra que, además de ingerir a estas polillas, evitan que se reproduzcan. 

Quiroz explica que los murciélagos se comunican a través de los sonidos. Por ello, estudiaron el tiempo que le dedicaban a su alimentación. Asimismo, confirmaron la hipótesis de la investigación cuando descubrieron restos de polilla en sus heces.

UN TRABAJO EN COMUNIDAD 

Jazmín Quiroz realiza la grabación acústica de los murciélagos presentes en los maizales y una quebrada de Capinota. CORTESÍA
Jazmín Quiroz realiza la grabación acústica de los murciélagos presentes en los maizales y una quebrada de Capinota. CORTESÍA

Uno de los pilares de la investigación es el trabajo con los comunarios. El éxito de este tipo de proyectos depende mucho de ellos. 

Aguirre y Quiroz aseguran que se hicieron campañas de educación ambiental en Capinota para explicar en qué consistía el proyecto y cuál era su valor. 

De hecho, Playa Ancha fue reconocida como un Área Importante Para la Conservación de Murciélagos (AICOM), que otorga la Red Latinoamericana y del Caribe para la Conservación de Murciélagos, por la gran  riqueza de especies que hay en la zona. 

Como parte del proyecto, se implementó 10 casas para murciélagos al borde de maizales en diferentes zonas, tanto en Playa Ancha como en la hacienda Villa Albina, en Pairumani. “La idea es que puedan atraer murciélagos para que formen su colonia y vivir ahí, y se puedan comer los mosquitos, polillas de alrededor”, describe Aguirre. 

Crearon dos tipos de casas. Las primeras fueron construidas por el propietario de una estancia vacuna en Playa Ancha, quien readecuó unos tanques de agua como campanas para que los murciélagos vivan ahí. 

Por su parte, los investigadores de San Simón también construyeron casas, similares a las de aves pero sin base, para que sirva de colonia. Se estima que podrían estar ocupadas por unos 300 murciélagos cada una.  

Aguirre explica que las casas están funcionando bien hasta ahora, aunque menciona que depende de la personalidad del animal para que se vean los resultados en un menor o mayor tiempo. 

UN ANIMAL POCO VALORADO

Diferentes especies y un cráneo de murciélago. LA PATRIA
Diferentes especies y un cráneo de murciélago. LA PATRIA

Los murciélagos suelen ser, casi siempre,  rechazados. Su apariencia similar a la de un roedor con alas, su desenvolvimiento nocturno y las leyendas que hay en torno a ellos los han llevado a crear una barrera en su relacionamiento con el humano. 

Sin embargo, estos mamíferos son vitales para el ecosistema. Aguirre destaca tres grandes aportes: el primero es la polinización, considerando que muchos consumen néctar; el segundo es la dispersión de semillas, especialmente aquellos que ingieren frutas; y finalmente está el control de plagas a través del consumo de insectos que afectan a la agricultura o trasmiten enfermedades, como fiebre amarilla o dengue. 

Según el experto, un solo murciélago puede comerse entre 300 y 1.200 mosquitos por noche. 

“Si tú tienes una colonia de cientos de murciélagos, la cantidad de insectos que va a comer es enorme”. 

Este tipo de vinculación entre los murciélagos y la agricultura ha sido estudiada por otros países y ha servido de inspiración para replicar el estudio en Cochabamba. En Estados Unidos determinaron que una colonia de murciélagos puede llegar a comer una cantidad de polillas equivalente al peso de 23 elefantes, aproximadamente, en una sola noche, lo que genera un alto impacto en el control de plagas, cuenta Aguirre.

“Estos estudios demuestran que los murciélagos le ahorran a los seres humanos, más o menos, dos puestas de pesticidas al año y eso representa, por lugar, unos dos millones de dólares, y en todo el servicio en Norteamérica, México y Estados Unidos, se estima unos 40 millones de dólares que se ahorran los agricultores gracias a lo murciélagos”, enfatiza el experto.  

LAS DIFICULTADES 

Murciélagos de estudio en el Centro de Biodiversidad y Genética. DICO SOLÍS
Murciélagos de estudio en el Centro de Biodiversidad y Genética. DICO SOLÍS

Al existir un rechazo tan generalizado hacia los murciélagos, una de las dificultades que tuvieron los investigadores para implementar este proyecto es lograr que los comunarios se sumen y vean a estos animales como aliados. “Entendemos que ellos viven de eso. Hay que encontrar un equilibrio en el que ellos no pierdan sus cultivos y, a la vez, ahorren. Necesitan verlos desde el lado más económico”, dice Quiroz. 

Por su parte, Aguirre sostiene que otro problema que enfrentan los murciélagos es su relación con la gente, especialmente la especie que se alimenta de sangre animal. Sostiene que en Cochabamba sí están presentes y que pueden trasmitir rabia al ganado, aunque destaca que el porcentaje es menor al de los perros. “La gente piensa que todos son vampiros, cuando nueve de diez no lo son y cumplen un rol importante para la naturaleza y el ser humano”, indica Aguirre. 

El éxito de esta investigación tuvo repercusiones no solo en las comunidades donde se aplicó, sino también sirvió de ejemplo para otras ciudades y permitió que Jazmín recibiera un reconocimiento denominado "Women in science" (Mujeres en la ciencia) por la BAI gracias a su trabajo y su aporte al Programa para la Conservación de Murciélagos de Bolivia (PCMB). 

Entre los proyectos que se han replicado a partir de este estudio está uno en Sacaba, que busca implementar un corredor biológico en una quebrada, donde se prevé poner casas de murciélagos para atraerlos como controladores de plagas. 

Aguirre cuenta que en Chile hay un proyecto para aprovechar los beneficios de los murciélagos en los viñedos, que intentan replicar en Tarija. “Hay gente interesada, varios productores de vino que quieren ver qué se puede hacer al respecto”, dice. 

Durante muchos años, el estudio de murciélagos fue muy limitado debido a la falta de equipos, profesionales especializados y el temor que implica trabajar en campo; sin embargo, ahora se abre un camino de posibilidades que muestran el gran aporte que realizan al ecosistema y que, más allá de un aspecto poco usual, son los grandes aliados de la noche.