Opinión Bolivia

  • Diario Digital | domingo, 26 de junio de 2022
  • Actualizado 22:23

La masculinidad en cuestión

Ernesto Pérez, Médico Psiquiatra, Psicoanalista.
Ernesto Pérez, Médico Psiquiatra, Psicoanalista.
La masculinidad en cuestión

SEGUNDA PARTE

No solo se trata de incomodar la masculinidad que, desde el avance de la igualdad entre el hombre y la mujer, ya está bastante incómoda, sino de interpretar las condiciones de un goce fálico que habita al ser parlante que sin límites lleva a la violencia y a la muerte.

El malestar actual entre los sexos implica grandes modificaciones subjetivas que produce la época de un capitalismo cada vez más competitivo y un desarrollo de los derechos humanos que no se corresponden con esta estructura social.

La ley de la castración no solamente es la amenaza que castiga desde afuera. La castración es que el hombre siempre es impotente cuando se enfrenta al otro goce, que es el femenino. Siempre hay límite, hay detumescencia. Por más títulos, cargos y pertenencias económicas que inflama el narcisismo del macho, en una competencia fálica salvaje de un más y más y más...hay un límite. Esto o se acepta o se pasa a la angustia. Y en muchos casos al pasaje del acto violento.

Por otra parte, la mujer sabe de esta castración del varón y puede explotarla a su beneficio narcisístico descalificándolo, tratando de dominarlo por no tener todo lo que ella supone que un hombre debería tener para ser hombre, de poder económico y sexual y esto es un motivo de malestar hoy.

El machismo patriarcal es un sistema que afecta a los hombres como a las mujeres. Esperamos que este malestar pueda alumbrar una manera de relación entre los sexos más tolerante y en este sentido el psicoanálisis tiene mucho para aportar.

Un nuevo estilo de masculino que acepte sus propios límites y no esta locura interminable propia del capitalismo. Y un nuevo estilo de mujer que pueda reconocer lo excepcional de su goce y no entre en la falsa disputa de lo fálico.

Sabemos que la máquina fálica es una trituradora para hombres y mujeres y lleva a un sacrificio en lo real que, históricamente, viene ocupando especialmente la mujer, pero no únicamente.

¿Y si en el origen la mujer hubiera inventado el amor? ¿Y si la humanidad tomada por el lenguaje hubiera enfermado gravemente? ¿Si los hombres primates hubiesen perdido todo instinto reproductivo? ¿No habrán sido las mujeres al ver peligrar la especie las que inventaron el amor? ¿Y entonces se vistieron atractivas? Se pintaron, se pusieron aros. ¿Y así el hombre descubrió el deseo y se orientó hacia ellas?

¿No estará pasando hoy algo similar, hombres enfermos de poder que no saben nada del amor?

NOTA: Para cualquier consulta o comentario, contactarse con Claudia Méndez del Carpio  (psicóloga), responsable de la columna, al correo [email protected] o al teléfono/Whats-App 62620609. 

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