Opinión Bolivia

  • Diario Digital | jueves, 07 de julio de 2022
  • Actualizado 12:50

La masculinidad en cuestión

Ernesto Pérez, Médico Psiquiatra, Psicoanalista.
Ernesto Pérez, Médico Psiquiatra, Psicoanalista.
La masculinidad en cuestión

PRIMERA PARTE 

El machismo violento no se genera en ninguna cuestión biológica del varón y, según la corriente de construcción social de las conductas, habría que poner el acento en los aprendizajes recibidos, violentos, jerárquicos y de sometimiento que tiene el varón y lo  reproduce. 

Todas las instituciones en las que nos educamos son así, jerárquicas, verticales, donde el que manda y está arriba tiene el derecho de someter al de más abajo. Por lo tanto, la salida es cambiar las instituciones y los aprendizajes. Esto es lo que se viene tratando de implementar desde el movimiento feminista en distintos países pese a la resistencia de los sectores de poder. 

Pero esta correcta lógica deja afuera al inconsciente y sus goces. El inconsciente como sede no de instintos biológicos sino de pulsiones agresivas sexuales que implican formas de gozar.

Existe, por lo tanto, otra opción a las teorías biológicas, que buscan el gen causal o el arrebato epiléptico, y las teorías constructivistas y culturalistas del aprendizaje realizado en los distintos otros sociales, especialmente con planes de educación sexual en todos los niveles, en los que se privilegia el sentido de la igualdad y la no    discriminación.

Esa otra mirada pone el acento en el inconsciente y su goce fálico macho y un goce femenino más allá del falo. Con lógicas diferentes, el goce fálico pulsional que implica estar localizado especialmente en el órgano, ser evanescente y que lleva a su repetición, y el goce femenino no localizado que implica la totalidad corporal.

Entender este otro punto de vista permite trabajar aspectos reprimidos de las conductas. Una mujer o un hombre pueden sinceramente tener un ideal de igualdad e inconscientemente gozar con el sometimiento y la humillación del otro, que llegado el caso puede llevar al golpe, la violación y el asesinato.

Por eso muchas mujeres dicen no saber cómo llegaron por sus propios medios a escenas de maltrato, o un varón educado con orientación de género puede, llegado el caso, pasar al acto de violación. 

No tener en cuenta esta dimensión inconsciente puede hacer fracasar muchas estrategias educativas.

Continuará…

NOTA: Para cualquier consulta o comentario, contactarse con Claudia Méndez del Carpio (psicóloga), responsable de la  columna, al correo [email protected] o al teléfono/WhatsApp 62620609. Visítanos en Facebook como  LECTURAS SUTILES.