Opinión Bolivia

  • Diario Digital | miércoles, 01 de febrero de 2023
  • Actualizado 12:45

Martha Sepúlveda y la eutanasia que no ocurrió, pero abrió debate

La colombiana sufre esclerosis lateral amiotrófica y busca morir. Su eutanasia estaba aprobada y, un día antes del procedimiento se canceló. Las opiniones se expandieron en parte de la región. 

Martha Sepúlveda   y la eutanasia que no  ocurrió, pero abrió debate. MARTHA SEPÚLVEDA-CNN-EL UNIVERSAL
Martha Sepúlveda y la eutanasia que no ocurrió, pero abrió debate. MARTHA SEPÚLVEDA-CNN-EL UNIVERSAL
Martha Sepúlveda y la eutanasia que no ocurrió, pero abrió debate

Martha Sepúlveda, de 51 años, apareció hace unos días en un reportaje de televisión sonriendo en lo que serían sus últimos días de vida. Anunció, en un hecho sin precedentes en Colombia, que le autorizaron la eutanasia sin ser paciente terminal para evitar el sufrimiento por una esclerosis lateral amiotrófica (ELA). Martha iba a morir por voluntad propia el 10 de octubre a las 7 de la mañana.

"Soy muy de buenas. Estoy más tranquila desde que me autorizaron el procedimiento", le dijo Sepúlveda a Noticias Caracol a principios de octubre. "Me río más, duermo más tranquila".

Pero 36 horas antes de la que iba a ser su muerte, el Instituto Colombiano del Dolor (Incodol), con sede en Medellín, le informó a Sepúlveda que el procedimiento no iba a ocurrir. Incodol explicó que revisó la situación y estableció que ella no cumple con el criterio "de terminalidad como se consideró en el primer comité". Dijo que Sepúlveda "tiene altas probabilidades de expectativa de vida mayor a seis meses" y que por eso canceló el procedimiento.

La defensa y la familia de Sepúlveda rechazaron la decisión y afirmaron que se vulneró su derecho a una muerte digna. Mientras tanto, en aquel país y en parte de Latinoamérica hay una polémica por la cancelación de la eutanasia, pues muchos opinan que le negaron la posibilidad de evitar sufrimiento a la mujer. Otros, en un país profundamente católico, dicen que el único que puede quitar la vida es Dios.

"Esto es algo duro, indignante, irrespetuoso. Estamos golpeados, pero también en la disposición de seguir adelante", asegura Federico Redondo Sepúlveda, hijo único de Martha. "Mi mamá y yo estamos bastante consternados, indignados... porque fue una decisión sin siquiera notificarnos que el comité interdisciplinario iba a reunirse nuevamente".

Según él, su mamá volvió a su estado anterior de "desesperanza, de tristeza, de ansiedad de su futuro, porque le quitaron la seguridad que le habían dado (con la eutanasia) de poder tener un fin digno de su vida".

LA PRIMERA EUTANASIA DE SU TIPO 

En Colombia la eutanasia está despenalizada desde 1997. Se puede aplicar, según los criterios de entonces, siempre y cuando sea una enfermedad terminal, que haya intenso dolor, que el procedimiento se solicite de manera voluntaria y que sea realizado por un especialista.

Pero una nueva sentencia de la Corte Constitucional de julio de este 2021 amplió el derecho a morir dignamente (a través de la eutanasia) para pacientes que padezcan una enfermedad o lesión grave e incurable que les provoque intenso sufrimiento. Y bajo esta sentencia Sepúlveda solicitó la eutanasia.

Iba a ser desde la primera persona en Colombia con un diagnóstico no terminal en recibir la eutanasia. La esclerosis lateral amiotrófica que sufre  es una enfermedad grave, incurable y degenerativa, para la cual ya recibió los tratamientos médicos disponibles y cuidados paliativos.

Actualmente, según su hijo, Sepúlveda "solo puede dar unos cuantos pasos con un apoyo bastante considerable, las manos no le dan, no tiene la fuerza suficiente para apoyarse en un bastón o en cualquier otro medio". Requiere apoyo para asearse, para ir al baño, para comer y hasta para cepillarse.

"Ese es el punto más crítico: el de la indignidad de no poder decidir sobre ella a plenitud, sino de depender de esto en todas las cuestiones, por mínimas que sean, de otras personas. Además del dolor físico que trae la enfermedad, es (el dolor) psicológico que trae esa situación", explica Federico.

Si bien la decisión en principio fue dura para su familia, su hijo, que se describió como "un defensor de la libertad" de expresión y de la autodeterminación de las personas, dijo que pasar por esto es muy duro, pero decidió apoyar a su mamá.

"Todos los cercanos a mi mamá estuvimos al principio en negación. Yo era muy defensor de la libertad y de la capacidad de decir de las personas, hasta que me tocó a mí vivir una situación de estas. Ya después de unos días y después de ver el sufrimiento, el dolor, la indignidad en que estaba viviendo mi mamá, pues decidí apoyarla porque tampoco podía dejarla sola", afirma. 

"LA MUERTE ES UN DESCANSO"

La historia de Martha se volvió masiva luego de un reportaje en el que aparece sonriente disfrutando sus últimos días de vida como si la muerte no la acechara “a la vuelta de la esquina”.

"Uno con una esclerosis lateral en el estado que la tengo ya lo mejor que me puede pasar es descansar. Y para mí la muerte es un descanso”, dijo Martha Sepúlveda a Noticias Caracol.

Explicó estar muy tranquila con su decisión: "Soy una persona católica. Me considero muy muy creyente de Dios. Pero repito: Dios no me quiere ver sufrir a mí. Yo creo en un Dios que no quiere verme así".

Tras ese reportaje, la historia de Martha se volvió viral y a los pocos días, cuando varios medios de comunicación de toda América Latina informaban de lo histórico de la decisión, llegó el anuncio de Incodol del segundo comité que ni Sepúlveda ni su familia solicitaron.

"No deja de ser bien particular que todas estas circunstancias y actuares arbitrarios por parte de la IPS hayan tenido lugar justo después de la viralización de la noticia. Además, en el acta del comité que decidió la cancelación del procedi-miento lo que se cita es el hecho noticioso. Dicen que no, que en las noticias vieron un cambio en las condiciones de mi mamá, es decir, no una valoración personal. Mi mamá no conoce a los integrantes del comité, no se comunicaron con ella", cuestiona el hijo.

La Conferencia Episcopal Colombiana le pidió a la mujer "reflexionar serenamente sobre su decisión" y dijo que los medios de comunicación tomaron su dolor para "hacer una suerte de propaganda de la eutanasia, en un país profundamente marcado por la violencia".

"La muerte no puede ser la respuesta tera-péutica al dolor y al sufrimiento en ningún caso. La muerte propiciada mediante el suicidio asistido o la eutanasia no resulta compatible con nuestra interpretación de la dignidad de la vida humana, como sí lo es la utilización de los cuidados paliativos", señaló la Iglesia católica en Colombia.

Pero Sepúlveda indicó convencida que, aunque Dios es el dueño de la vida, no quiere verla postrada en una cama. “Yo sé que el dueño de la vida es Dios, sí, o sea, nada se mueve sin la vo-luntad de él, pero creo que él está permitiendo esto, él me está premiando a mí de cierta forma porque no voy a estar postrada en una cama".

"LUCHAREMOS HASTA EL FINAL"

Si bien la cancelación de la eutanasia le permitió a Federico pasar unos días más con su mamá, seguirán insistiendo en una muerte digna.  "Estaremos dispuestos a dar la pelea por la dignidad de mi mamá hasta las últimas consecuencias ya que su decisión no ha cambiado en nada por este acontecimiento", indica Redondo.

Según dijo la abogada de Martha interpondrán una tutela para acceder a una muerte digna para ella. "Me parece bueno que esto haya generado que todos expresen y exterioricen sus opiniones y digamos que ese era el objetivo: que se empezara hablar más del tema, porque es algo necesario y trascendental", puntualiza Federico.

Y la propia Martha les envió un mensaje a quienes piensan que es cobardía que no siga luchando: "Lucho por descansar".