Opinión Bolivia

  • Diario Digital | viernes, 03 de julio de 2020
  • Actualizado 09:23

Mariel Rengel, entre la lucha contra el virus y el amor por sus hijos

Esta fecha especial pasará la jornada  trabajando en el hospital Viedma. Sus hijas la esperan ansiosas en casa mientras ella atiende a pacientes con COVID-19. A pesar de sentir miedo al inicio, no dudo en servir a la sociedad.

Mariel Rengel. Foto. Noé Portugal
Mariel Rengel. Foto. Noé Portugal
Mariel Rengel, entre la lucha contra el virus y el amor por sus hijos

Este Día de la Madre no podrá festejarlo al lado de sus dos hijas y el resto de su familia. El deber la llama y tiene que estar en los pasillos del hospital Viedma, atendiendo a los pacientes que contrajeron el coronavirus COVID-19 y se encuentran internados luchando contra la enfermedad. 

La enfermera acompañada de su esposo, Miguel Siles, y sus dos hijas, Valeria y Andrea. Noé Portugal

La enfermera acompañada de su esposo, Miguel Siles, y sus dos hijas, Valeria y Andrea. Noé Portugal

Mariel Rengel Olmos es una de las tantas enfermeras en el país que trabaja en el sistema de salud nacional y se dedica a salvar vidas. Tiene 41 años y dos hijas, Andrea de 19 años y Valeria de 9. 

Desde que se desató la pandemia, su trabajo aumentó y cada día se encuentra de frente con el virus, deseando no ser la siguiente en la lista que no deja de añadir víctimas. 

Al ser personal de servicio, está sujeta a las necesidades de la sociedad, sin importar el peligro o la dedicación que eso requiera. “Al enterarme que mi persona fue designada para trabajar en la atención de los pacientes con COVID-19, primero sentí miedo de contagiarme, preocupación por mi familia porque tal vez podía llevar el virus a mi casa y no sabía qué pasaría con ellos”, cuenta Rengel. 

Sin embargo, pese a cualquier temor, su compromiso con su profesión es inquebrantable y no dudo en reafirmar su vocación. “A medida que pasaban los días, hasta ahora, ya estoy más tranquila, porque si uno cumple con los cuidados de bioseguridad y las normas que tenemos no te contagias. Ya vamos por los dos meses dentro del servicio de Infectología con estos pacientes y nadie del servicio se contagió”, añade.

Mariel Rengel (i) en compañía de sus colegas durante un turno. Noé portugal

Mariel Rengel (i) en compañía de sus colegas durante un turno. Noé portugal

La experiencia que tiene —más de 12 años — le sirve para afrontar las distintas circunstancias de su profesión. No es la primera vez que el foco de atención mundial está sobre la medicina.

Mariel cuenta que es una afortunada ya que, a lo largo de su carrera, no atravesó obstáculos insuperables gracias al apoyo de sus padres, su esposo y el resto de su familia. Sin embargo, eso no significa que no haya vivido momentos duros mientras atendía a las personas. “Fue muy doloroso cuando vi por primera vez fallecer a una paciente muy joven, en mi turno. Me puse a llorar pese que la paciente tenía un diagnóstico terminal”, relata la enfermera. 

Su rutina diaria está regida por los distintos protocolos dispuestos por las autoridades de salud. El uso de la mascarilla, eludir las aglomeraciones, cumplir con el distanciamiento social y evitar salir de casa, son algunas de las medidas que cumple y que recomienda al resto de la población. “Para ir a trabajar me coloco el barbijo, tengo alcohol en gel en mi cartera, lentes de bioseguridad y todos los implementos necesarios que uno requiere”, indica.

Los turnos que debe cumplir se incrementaron a raíz de la pandemia. Mientras pasan las semanas, las salas de los hospitales se llenan cada vez más y la demanda exige el doble de esfuerzo. “Este periodo de cuarentena es de 24 horas, lo cual es muy cansador. Después de salir del trabajo, llegando a mi hogar, descanso los días siguientes y los pasó en familia, con mis hijas, pero sin salir de casa”, asegura.

El cansancio se supera cada vez que uno de sus pacientes vence la enfermedad. Mariel dice sentirse “útil en la sociedad”. Su objetivo es brindar apoyo a los personas con una atención de calidad y calidez. 

Mariel comparte la profesión con otras enfermeras que, al igual que ella, son madres y deben dividir su tiempo responsablemente entre el hospital y sus hijos. La tarea es difícil, pero no imposible. Aunque hoy esté lejos de su familia, tiene la seguridad de que su trabajo traerá grandes beneficios. “El principal consejo que puedo darles es que continúen realizando sus actividades diarias como madres, profesionales, estudiantes o cualquier otro tipo de trabajo ya que todo lo que hacemos es por nuestra familia”, finaliza.