Opinión Bolivia

  • Diario Digital | domingo, 22 de mayo de 2022
  • Actualizado 19:57

Marcelo Montecinos, entre los números y el folclore nacional

El cochabambino es alguien multifacético que trabaja en una entidad financiera y toca en la banda “Juventud K’ochala” que participa en el Carnaval de Oruro. Le fascina la fiesta.
Marcelo Montecinos, entre los números y el folclore nacional

Marcelo Montecinos disfruta ya 30 años de pasión por las tradiciones nacionales, específicamente el Carnaval; actividad de la que participa  ahora mismo (Oruro), como lo hará la siguiente semana (Cochabamba). Es una de las grandes pasiones para quien, además, funge como el subgerente del Banco Ganadero. Actualmente se desempeña como platillero de la agrupación local “Juventud K’ochala”, que está presente en la entrada del vecino departamento, donde tuvo una presentación ayer y realizará otra hoy. En seis días (el siguiente sábado), prevé participar en otra versión del Corso de Corsos en la Llajta.

Febrero es un mes de mucho despliegue para Montecinos tanto en el rubro laboral como en su presencia constante en los convites y desfiles principales de la festividad nacional que tendrá dos días feriados mañana y el martes.

Marcelo y “Juventud K’ochala” viven la pasión del Carnaval con la fraternidad Mi Viejo San Simón. Él lleva adelante un movimiento importante, puesto que los platillos marcan el ritmo de la música y también forman parte de la coreografía con que se presentan los bailarines, durante la presentación en la calzada.

“Son muchas experiencias hermosas que he ido acumulando durante las festividades en Oruro y Cochabamba. Llevo tres años en la banda ‘Juventud K’ochala’ y disfruto al máximo”, señala Marcelo con mucho entusiasmo.

El valluno también participó en algunas ocasiones del Corso de Corsos en la capital del país, Sucre y siente un arraigo especial por la festividad carnavalera desde temprana edad.

“Es una pasión que he tenido toda la vida. Comencé a mis 12 años con los Tobas, junto a un primo en Oruro. Ese fue el punto de partida para esta hermosa experiencia que me genera mucha alegría cada año. Bailé caporales, tinkus en Sucre con la banda Satipay, lo cual fue tres años atrás. Tocar en una banda es el cierre ideal para estos 30 años dedicados al Carnaval. Seguiré hasta que Dios me lo permita”.

A sus 47 años, Montecinos continúa con los preparativos para “vivir desde adentro” la festividad que tiene repercusión a nivel nacional e internacional, como ocurre también con las actividades de Brasil a través de la fiesta en los Sambódromos de Río de Janeiro y San Pablo.

Marcelo bailó con los Caporales por dos décadas y en tinkus dijo presente durante cinco años. En todo este tiempo, Oruro y Cochabamba han sido las plazas principales y citas infaltables para el subgerente del Banco Ganadero.

“En el Corso de Corsos de Cochabamba entraremos con Mi Viejo San Simón y la reina del Carnaval de la Concordia, Fernanda Pavisic. Será una experiencia inolvidable junto a la mejor banda de la Llajta”.

Marcelo tiene ascendencia orureña (desde sus abuelos). Ha sentido siempre una atracción por bailar y por el folclore nacional. Es el pionero en su familia y su hijo (Diego) ya baila caporales con “Mi Viejo San Simón” y apunta a tocar en una banda en el futuro, tal como lo ha hecho él.

“Es un orgullo que mi hijo me siga porque además de la devoción, uno baila por alegría. Gracias a Dios, toda mi familia me apoya con esto al igual que la entidad donde trabajo”.

Si bien Montecinos es el único integrante de la institución que toca en una banda, varios de sus compañeros también bailan en la agrupación con la que Marcelo participa en el Carnaval.

“Los platillos son los instrumentos más fuertes que tiene una banda. Fue algo instintivo elegirlos porque incluso uno puede hacer coreografías”, explica respecto al motivo por el que se decantó por su actual instrumento en la banda.

Montecinos no siente las largas horas que implica desplazarse desde la ciudad de Oruro hasta los pies del Socavón, ni tampoco el moverse durante un importante lapso de tiempo en las calles de Cochabamba en el corso.

“Haga frío o calor, aunque llueva, son experiencias que disfruto al máximo cada vez que tengo el privilegio de estar en esta bella expresión cultural. Espero que dure toda mi vida”, finaliza.