Opinión Bolivia

  • Diario Digital | domingo, 09 de mayo de 2021
  • Actualizado 08:45

Luciana Garnica, la niña prodigio de la pintura

La pequeña, de 8 años, presenta su primera exposición en solitario con 40 cuadros en la Casona Santiváñez.  Además de la pintura, le encanta bailar, ganó concursos y es parte de su formación artística diaria. 

Luciana Garnica, la niña prodigio de la pintura. NOÉ PORTUGAL
Luciana Garnica, la niña prodigio de la pintura. NOÉ PORTUGAL
Luciana Garnica, la niña prodigio de la pintura

Su gusto y habilidad por la pintura despertaron cuando solo tenía tres años. Los lápices de colores y crayones fueron sus mejores amigos y sus herramientas para transmitir lo que quería decir. Luego, a los seis, decidió seguir con su sueño y estudiar técnicas nuevas de pintura. Así, Luciana Garnica Prada poco a poco fue creando obras de arte y ahora, con solo ocho años, presenta su primera exposición solitaria con 40 cuadros. 

En el taller Dalax, junto con sus maestros Maybalidia Garrido y Freddy Murillo, comenzó a desa-rrollar más su talento innato y aprender el valor de la responsabilidad, organización y disciplina, aspectos que, pese a su corta edad, maneja muy bien para hacer todo lo que le gusta. 

Luciana es hija de Álvaro Garnica y María Juana Prada. Ellos fueron los primeros en notar la inclinación que tenía la pequeña. “Ella se quedaba pintando todo el tiempo, en la guardería, en mi casa, en hojas o en lo que podía. Entonces, para que aprenda más, porque yo vi que le gustaba mucho, le puse al taller para que conozca técnicas”, cuenta Prada. 

Los crayones, marcadores y colores fueron sus primera herramientas. Después, inició con la pintura acrílica y acuarela, y ahora está apren- diendo la técnica del lápiz. “Me gusta pintar cosas de la naturaleza porque me gustan mucho los pajaritos, los árboles, las flores, hadas y mariposas. Y también (pinto) a mis profesores del colegio, porque algunos de mis cuadros están inspirados en ellos. Mis cuadros me los quedo y otros los regalo a personas que aprecio”, asegura Luciana. 

Cada una de sus obras refleja un poco de su    esencia como persona y muestra todo lo que le gusta. “En todos mis cuadros me esfuerzo mucho, me gusta mucho pintar, me relaja, me inspira”, afirma Garnica. 

ARTISTA COMPLETA

Luciana lleva el arte en todo su ser. Además de la pintura también es apasionada por el baile, actividad que realiza a la par de sus deberes escolares en el colegio La Salle y de pintar cuadros. 

Empezó cuando tenía cinco años y actualmente es parte de la academia de Wilson Peñaranda, Dance Studio, en la que practica todo tipo de danzas, entre ballett, jazz, ballroom y gimnasia. “Ella aprendió disciplina y organización en la    academia de baile. Es difícil, pero encontramos tiempo”, describe la mamá de Luciana. 

En ese área también demostró mucho talento, fue codeándose con niños mayores que ella gracias a su habilidad. Asimismo, fue parte de presentaciones y concursos de baile, en los que sacó primer lugar junto a su grupo y tercer puesto en pareja, venciendo a personas de edades superiores a la de ella. 

“Al principio, cuando uno empieza, le cuesta, pero tienes que darte maneras para hacer todo lo que te gusta. A veces me canso, pero sigo yendo a mis clases y haciendo todas mis actividades porque a mí me gusta mucho”, cuenta  Luciana, quien es multifacética, pasó clases de ajedrez, robótica, natación y de todo lo que le llama la atención. 

Una pieza clave en la formación de la menor es, indudablemente, su mamá, quien paró todo para acompañar los sueños de su hija y apoyarla en lo que ella quiera hacer. 

Juana dejó su trabajo como notaria cuando Luciana inició sus estudios de pintura y baile. Abrió un negocio de empastados y se dedica a eso durante las noches, cuando su hija ya termina sus actividades. 

“Mi mamá me ayuda en todo, siempre está conmigo y lo que yo no puedo, me ayuda. Es una persona muy importante para mí, es la persona que más quiero. Y todo lo que ahora soy se lo debo a ella”, asegura Luciana. 

La emoción de Juana cada vez que habla de su hija es evidente, al igual que su entrega absoluta y determinación de apoyarla en todo lo que ella quiera hacer. 

“Ella es lo más importante para mí y hay prioridades. Uno de mis sueños era ser notaria, es un trabajo muy estresante, muy dedicado y me encantaba, pero ahí viene mi hija, que es lo más importante. Yo ya cumplí una parte de mi sueño, el resto es para mi hija, yo hice lo mío, pero ahora lo más importante es Luciana”, comenta Prada con la voz entrecortada. 

Recuerda que cuando la pequeña inició sus clases, ella no podía acompañarla siempre, a veces pedía permiso para ir a verla, pero ya no quería eso. “Yo quería que ella vea que estoy ahí y yo ver su crecimiento. Es difícil, sí, renunciar a algunas cosas, pero no me costó. Estar con mi hija no tiene precio”, añade Prada.

Afirma que aún no sabe cuál es el camino que Luciana escogerá, pero sí desea que pueda seguir capacitándose y, en el futuro, especializarse en el exterior en lo que ella desee. 

La exposición que presenta la artista coincidirá con el Día del Niño, mañana 12 de abril, en la Casona Santiváñez, desde las 19:00. Estará abierta hasta el 23 de este mes. 

Con solo ocho años, Luciana es una de las más jóvenes en presentar una exposición en solitario con obras íntegramente propias en Cochabamba. A varios artistas les cuesta mucho tiempo alcanzar esa hazaña; sin embargo, el talento y la dedicación de la menor le han servido para que se abra un camino en el arte. 

“La exposición es gracias a mi mamá, a mis profesores, a mis familiares. Es algo muy importante para mí porque voy a exponer todos mis cuadros”, asegura Luciana. 

El taller Dalax, donde estudia Garnica, son especialistas en descubrir talentos y apoyarlos. Maybalidia Garrido asegura que Luciana es “una niña muy disciplinada, prolija, sus cuadros son sumamente limpios, no repetimos. Realmente tiene el talento en la sangre”. 

El trabajo que realizan ahora es encontrar la pasión de Luciana, es decir, dentro de la pintura hay muchas técnicas que el pintor elige para mostrar su arte. “Hay gente que le gusta dibujar, pero le cuesta pintar. A otros les gusta la acuarela, pero les cuesta el óleo. Estamos haciendo ese trabajo con Luciana para que ella conozca todas las técnicas y descubra cuál es su pasión”, afirma Garrido.

El talento de Luciana es innegable. Su pasión y determinación la hacen una artista completa a su corta edad. Ella sueña con seguir creciendo y haciendo lo que le gusta. Su talento es el motor de una carrera que recién despega. 

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