Opinión Bolivia

  • Diario Digital | viernes, 24 de septiembre de 2021
  • Actualizado 14:57

Leonardo Viscarra y su sueño de crear prótesis hechas de botellas plásticas

El joven busca ayuda para completar el proyecto de construir prótesis reciclables. Además, cuenta el trabajo que realiza con otras personas que tienen un problema similar al suyo. 

Leonardo Viscarra Catllá tiene el sueño de reciclar botellas plásticas y convertirlas en prótesis mecánicas. RAÚL RAMÍREZ
Leonardo Viscarra Catllá tiene el sueño de reciclar botellas plásticas y convertirlas en prótesis mecánicas. RAÚL RAMÍREZ
Leonardo Viscarra y su sueño de crear prótesis hechas de botellas plásticas

Cuando solo tenía 12 años tomó el control de su vida y decidió que él no iba a tener ninguna limitante, pese a haber nacido sin la mano izquierda producto del síndrome de la banda amniótica que padece. Esto lo llevó a construirse su propia prótesis e iniciar una cruzada para ayudar a otras personas en su situación que solo fue creciendo con el tiempo. Hoy, con 18 años, Leonardo Viscarra Catllá tiene el sueño de reciclar botellas plásticas y convertirlas en prótesis mecánicas.

El proyecto consiste en recolectar envases en desuso, triturarlos y luego pasarlos a una máquina extrusora de plástico para que queden filamentos con los que pueda construir las prótesis. “Estaríamos hablando de prótesis 100% reciclables que, además de ayudar al medioambiente, ayudan a las personas”, resalta Leonardo. 

Para cumplir esta meta requiere colaboración y así adquirir las herramientas necesarias, como una máquina trituradora de plásticos, una extrusora, una prensa, una inyectora y un motor que pueda extender el material “He estado buscando alguna empresa que me quiera financiar. Yo ya tengo los planos, el proyecto está casi listo y estoy trabajando en el tema de la licencia”, detalla. 

Asimismo, busca unirse a otras empresas para hacer crecer rápidamente la iniciativa. “Yo ya estaba soñando hacer un trabajo con una embotelladora grande para que puedan poner receptoras en las calles que digan ‘deposita tu botella y estarás ayudando a que un niño pueda tener su prótesis’”, asegura. 

Paralelamente, lleva adelante, a través de su empresa Sí Se Puede (SSP), la construcción de prótesis para todos quienes las requieren. El objetivo de Leonardo es que cada una de estas piezas sea personalizada según la necesidad de su usuario. 

Realiza prótesis de mano, brazo, dedos y está empezando a hacer algunas desde la parte de los hombros. En el momento de poner la extensión, se requiere que la persona tenga alguna articulación para que pueda accionar la pieza.

“Nunca me ha gustado que las prótesis se parezcan a una mano o que tengan sus colores. Siempre les digo a las personas que lo tienen que ver más como una herramienta que como una prótesis. Prefiero que se vea plateada o dorada y la gente diga ‘qué prótesis tan cool’”, asegura. 

De hecho, hace unos días viajó hasta Tarija para entregarle una prótesis a un niño. Así, hay muchos otros casos de personas a quienes ayudó con precios bastante accesibles y, muchas veces, realizó la donación de estas piezas. Además, debido a su experticia, las hace con rapidez, demora entre una y dos semanas. 

Las personas que lo buscan normalmente están entre los 7 y 40 años, y son de todas partes del país. 

Además de estos dos grandes proyectos, Leonardo tienes otros más que están en espera mientras termina el colegio; actualmente está en la promoción.

CAPACITACIÓN EMPÍRICA Y UN PROYECTO DE VIDA CLARO

Antes de construir su propia mano, tenía algunos conocimientos sobre robótica y, con una preparación individual, logró concretar la creación de su prótesis. 

Desde aquel momento, no paró más y siguió capacitándose, estudiando y aprendiendo más de manera empírica. “Aprendí mediante prueba y error, prueba y error, mirando en internet, he llegado a pasar algunos cursos sobre diseño en 3D con unas personas que son de Colombia (…) eso me ayudó bastante”, dice. 

Asimismo, resalta que él realiza este tipo de prótesis porque entiende en carne propia lo que una persona sin un miembro del cuerpo necesita, tanto a nivel físico como emocional. 

“No hay una mejor persona que pueda     hacer prótesis como alguien que de verdad lo entienda plenamente. Una persona completa puede hacer la prótesis, pero no va a entenderlo como nosotros que no tenemos una extremidad y tenemos de darnos modos para agarrar una botella, destornilladores o hacer distintas cosas que para los demás es fácil. Por eso creo que, gracias a que no tengo la mano izquierda, he podido mejorar mis diseños”, relata. 

Leonardo trabaja junto con su papá en la elaboración de estas piezas, aunque muchas veces lo hace solo. “También actuamos como psicólogos, viene gente que se siente muy mal. Yo les entiendo y les hablo, charlamos mucho”, añade. 

A través de SSP llegan a muchas personas, con quienes habla sobre la importancia de no sentirse menos ni creer que tienen limitaciones. “Me enoja la palabra discapacidad porque yo siento que es una forma de       hacernos sentir menos”. 

Esta expresión que denota la imposibilidad de hacer algo no va con la mentalidad de Leonardo. Para él, no hay nada que no se pueda lograr. 

Entre sus proyectos a futuro desea estudiar Biomédica y hacer una especialidad en Mecatrónica. Su gran talento le abrió muchas puertas y no descarta la posibilidad de estudiar en Santa Cruz y luego seguir su formación en el extranjero, posiblemente en Brasil o en Suecia. 

“Yo quiero irme a algún otro país a estudiar, pero quiero volver a Bolivia, me quiero morir en mi país porque no quiero ser egoísta con las personas, sé que acá se necesita mucha ayuda”, confiesa. 

Además de la robótica, le gusta la astronomía, la fotografía, manejar dron y disfruta conducir moto. De hecho, se fabricó su propia bicimoto con el chasis de una bicicleta BMX cub.  

El apoyo de su familia es fundamental para Leonardo. Actualmente, vive con su abuela materna luego del fallecimiento de su mamá, Fabiola Catllá Natusch, hace tres años; su papá, Gonzalo Viscarra, se encuentra en Santa Cruz, pero está muy presente en su  vida. 

“Mi papá me ayudó mucho, mi mamá también. Ambos fueron puntos clave en mi vida”, afirma Leonado y añade: “Todo lo que hago, lo hago por mi madre porque ella siempre quería que yo me dedique a esto. Pensar en ella hace que no me pueda rendir nunca y siempre trato de mencionarla y que esté presente. Ella vio cuando hice mi primera prótesis, estuvo cuando empecé en la robótica”, recuerda.  

Pese a su corta edad, él tiene el panorama claro. “Sentí que tenía una responsabilidad de ayudar a las personas. Desde que me hice mi prótesis me di cuenta que toda mi vida me quiero dedicar a hacer esto. No pretendo dejarlo nunca. Mi sueño es dejar una huella en el país”, finaliza Leonardo.